Los paisajes de Teresa Duclós en Rafael Ortiz

by • 19 abril, 2011 • Exposiciones, Galerías de arte, Pintura, SevillaComments (0)2819

 Del 27 de Abril al 10 de Junio de 2011. Galería Rafael Ortiz, Sevilla

La Galería Rafael Ortiz presenta la exposición de Teresa Duclós: Paseos por La Laguna. La inauguración tendrá lugar el miércoles 27 de Abril a las 20:30 h. La muestra nos acerca a la visión particular del paisajes de la artista, que es guiada más por el sentimiento que le despiertan, que por su interés en la descripción de los lugares.

“El paisaje con el que se convive forma parte de nuestras vidas. Es como una persona en cuyos rasgos propios no reparáramos a fuerza de verla cada día. Las ondulaciones del terreno, el color de la tierra, la vegetación y los árboles nos resultan tan familiares que cuando recurrimos a una idea inconcreta de paisaje, se nos aparece alguno de nuestro entorno, a veces como una de mezcla de varios de ellos sin que sepamos muy bien como se llega a formar la imagen.

En los cuadros de Teresa, queda la sensación de que el tiempo se ha parado, o de que avanza más lentamente que el del reloj. Su pintura de caballete es una demostración de la pervivencia de los modos de expresión que, como los mitos clásicos, traspasan los tiempos porque están vivos. Como los cantaores flamencos o los toreros, que no se plantean crear nuevos cantes o nuevas suertes, sino ahondar en lo ya aprendido para hacerlo propio, su objetivo parece ser el de interpretar las formas clásicas, añadiendo su carácter personal hasta hacerlas tan suyas, que lleguen a tener el temblor de una cosa viva recién creada.

Sus paisajes son como recuerdos donde las imágenes presentan los contornos borrosos, quedando sólo la impresión general. El color verde –siempre asociado a su pintura,- se ha suavizado y enriquecido de matices y lo inunda todo. Casi no hay sombras, nada se oculta porque, si nada es especialmente destacable, nada puede ocultarse. Los árboles de sus cuadros son humildes y de su agrupamiento se desprende un clima que percibimos claramente: son motivos de paisaje porque su autora les tiene cariño, porque a fuerza de años han logrado formar parte de su mundo, como si fueran parte de su familia. El trato continuo los ennoblece, los humaniza y el cielo tiene poco protagonismo, apenas una estrecha banda en la parte superior del cuadro que incluso se deja teñir por el color de las masas de arbolado. Estos paisajes con su aire íntimo, parecen conscientes de merecer ser retratados sólo para su autora y por eso nos cautivan. Entramos en ellos como se entra en un espacio privado que nos informa rápidamente de la persona que lo habita”.

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