Los rebeldes sirios están grabando sus propias muertes

by • 20 noviembre, 2013 • Centros de arte, Conferencia, Exposiciones, Madrid, PerformanceComments (2)2029

Rabih Mroué. Image(s), mon amour. 27 de septiembre, 2013 – 2 de febrero, 2014. Centro de Arte Dos de Mayo Comunidad de Madrid, Móstoles.

Una mesa, una lámpara y un proyector es todo lo que Rabih Mroué necesita para su «conferencia no académica». Se insiste en el término anglosajón performance, para darle esa superioridad de obra contemporánea, cuando en realidad se trata de una puesta en escena teatral donde el autor-actor dialoga con las imágenes de otros actores-directores. Es la puesta en práctica del «teatro oblicuo», su teoría teatral para conectar al actor con el espectador utilizando soportes tradicionalmente ajenos al teatro como el vídeo o las grabaciones.

En este formato presenta la lectura de The Pixelated Revolution (La revolución pixelada), una tesis donde, apropiándose de las imágenes que circulan en Internet sobre la revolución en Siria, elabora un discurso sobre los depósitos de información histórica creados a través de grabaciones con dispositivos móviles que han sido subidas a la red por cualquier usuario. Presentada por primera vez en dOCUMENTA (13) está viajando con esta lectura en inglés por museos y centros de arte contemporáneo. El pasado 25 de octubre lo hacía en el CA2M que además presenta la exposición Image(s), mon amour, un recorrido por los residuos documentados de las performances de Rabih Mroué bajo la dramaturgia de Aurora Fernández Polanco.

Rabih Mroué (Beirut, 1967) es actor, director teatral, escritor y artista visual. Sus investigaciones se centran en la historia reciente de Oriente Medio y Líbano reflexionando sobre el uso de las imágenes y de cómo éstas se convierten en documentos posibles para la narración de la historia. En The Pixelated Revolution ha recopilado las imágenes que los rebeldes sirios están grabando sobre su propia muerte -al exponerse a los ataques del ejército graban a sus asesinos- y que posteriormente son subidas a YouTube y reproducidas de forma masiva en las redes sociales. Estas imágenes se crean fuera del ámbito de lo oficial, entendiendo que las imágenes oficiales para ser mediáticas tienen que cumplir con unos requisitos ideológicos y también técnico-estéticos. Rabih Mroué establece una «lista de consejos para filmar una manifestación» utilizando para ello las recomendaciones que los propios activistas sirios han escrito en sus páginas de Facebook y a partir del manifiesto Dogma 95, creando así un nuevo género cinematográfico sobre los vídeos cortos que documentan una revolución que se está llevando a cabo. Las imágenes que graban los sirios responden a estos parámetros descritos y se convierten en documentos que narran la historia en tiempo real y que además son de dominio público. Hay algo más, estas imágenes analizadas por Rabih Mroué sirven de pretexto para examinar la simbología del poder, en contraposición a las grabaciones espontáneas y sin editar de los manifestantes. «Parece que ésta es una guerra entre dos épocas diferentes: una que (…) utiliza armas y herramientas primitivas para oprimir al pueblo (…) y la otra utiliza herramientas actuales para iniciar una revolución: cámaras digitales, teléfonos móviles, Internet, dispositivos inalámbricos y otras tecnologías».

Los rebeldes sirios ven a través de sus cámaras que graban y nosotros a través de sus grabaciones. En Double Shooting (Disparo doble) ha imprimido fotograma a fotograma uno de estos vídeos donde un soldado apunta con su arma a la cámara que le graba. Recorremos en 18 segundos las 72 fotografías y al finalizar oímos un disparo y un mensaje, «estás muerto», y después, nada. No es un videojuego, es real, produce en nosotros, como espectadores, una implicación evidente: no nos deja indiferentes ni tampoco ilesos, estamos muertos (sin estarlo). Y después nos encontramos a nosotros mismos flotando en la instalación Mediterranean Sea (Mar Mediterráneo), un espacio poético donde permanecer eternamente.

La muerte se ha convertido en la obra de Rabih Mroué en algo casi obsesivo, un elemento al que recurre desde hace años. Se plantea «¿cómo pueden los muertos presenciar sus propias muertes? ¿Cómo puedo ver la imagen de mi propia muerte cuando me estoy muriendo?». Mientras, reflexiona sobre los hechos históricos y las vivencias personales durante la Guerra Civil y la guerra de 2006, cuando los libaneses pudieron seguir los ataques israelíes a través de la televisión, presenciando así su propia muerte en directo como si esta fuera una escena normal y cotidiana. Por eso en I, the Undersigned (Yo, el abajo firmante), presenta «una disculpa sincera y pública a todo el pueblo libanés». En la primavera de 2011 cambia el título de la exposición en el INIVA de Londres por I, the Undersigned. People Are Demanding (La gente está exigiendo) para resaltar la fuerza de lo colectivo, tal y como estaba sucediendo en la plaza Tahrir de El Cairo.

En otro ensayo-performance del año 2000, Three Posters. Reflections on a Video-Performance (Tres pósteres. Reflexiones sobre una vídeo performance) apropiándose del testimonio grabado de un líder libanés antes de su misión suicida, y The Inhabitants of Images (Los habitantes de imágenes) donde analiza la (re)presentación de los carteles de mártires en Beirut, reflexiona sobre los límites de lo que es real y se convierte en ficción. Rabih Mroué no juzga el hecho desde un punto de vista ideológico, se trata de un ejercicio de autorrepresentación donde el artista se acaba confundiendo con su obra. Así cuando dice «yo soy el mártir…» en realidad quiere decir, «yo estoy muerto», la imagen grabada se «convierte en la posibilidad de una vida después de la muerte».

La realidad política de Líbano, la Guerra Civil, la posguerra, los ataques en Líbano de Israel, los mártires del Partido Comunista, las desapariciones de líderes políticos, los secuestros, la censura o Hezbolláh son el pretexto para sus investigaciones en torno a la construcción del tiempo y la memoria, donde nuestra mirada es generadora de documentos que él recoge, estudia y archiva. Así lo hace en Grandfather, Father and Son (Abuelo, padre e hijo) a través de un archivo personal que colecciona material aparentemente sin valor y donde su autobiografía y la historia familiar esconden un metadiscurso que tiene mucho que ver con la memoria inventada -donde existen evidencias de cosas que sucedieron-, la memoria colectiva -la que no quiere repetir la historia nunca más- y la memoria olvidada -la que duele y no puede recordarlo todo.

Rabih Mroué mediante la apropiación traduce, reinterpreta y fabrica las imágenes que ocupan el mundo, su mundo en el medio de Oriente, que desde un punto de vista teatral se plantea como un espacio de posibilidades. Su obra nos resulta cercana, comprensible e intuitiva, tal vez porque problematiza en la geopolítica de lo común, porque las historias que colecciona nos plantean más preguntas que conclusiones, porque la realidad que investiga acaba por confundirse con la ficción.

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2 Responses to Los rebeldes sirios están grabando sus propias muertes

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