Marc Pataut. Primeras tentativas

by • 26 abril, 2018 • Exposiciones, Madrid, Museos, PremiosComments (0)1622

La retrospectiva Marc Pataut. Primeras tentativas es la primera exposición individual en España sobre la obra de Marc Pataut (París, 1952) y en ella se reúnen unas 300 fotografías y obras gráficas que el artista francés realizó colaborativamente entre 1981 y 2001 para visibilizar la realidad de los grupos socialmente desfavorecidos en su país.

MARC PATAUT

Organizada por el Museo Reina Sofía en el marco de PHotoEspaña, la muestra repasa varios proyectos individuales y colectivos de profundo calado humano en los que Pataut no sólo refleja en su fotografía la precariedad de determinados colectivos, sino que lo hace experimentando un nuevo tipo de documental en el que se supera la imagen victimizada de las clases excluidas.

En esos años, Marc Pataut desarrolló una práctica colaborativa basada en métodos testimoniales que le llevó a reinventar la tradición del documental social de los años treinta y de la fotografía humanista de la posguerra. El fotógrafo ya no es solo el mediador social entre los desfavorecidos y la esfera pública: su trabajo surge de la convivencia con los colectivos representados y va más allá mediante la acción de compartir la cámara con ellos para que los propios personajes se autorepresenten.

En este contexto, el compromiso de Pataut a través de su práctica artística se originó cuando en 1981, tras haber abandonado el fotoperiodismo profesional en la agencia Viva, fue contratado para realizar un taller de fotografía con niños psicóticos en el hospital de día de Aubervilliers.

En este taller, que constituyó una experiencia fundacional, Pataut repartió cámaras Instamatic a los niños. Esta experiencia se convirtió en un prototipo de práctica que investigaba las posibilidades de los usos de la fotografía dentro de instituciones públicas de salud y servicios sociales, y que Pataut seguiría desarrollando en los años siguientes. De hecho, todo su trabajo posterior puede entenderse como una consecuencia lógica de esta primera tentativa.

En este sentido, además de Hôpital du Jour, se presentan diversas series fotográficas donde Pataut documenta la aparición de nuevas situaciones de degradación de las condiciones sociales como Cornillon / Grand Stade (1994-1995) –perteneciente a la Colección del Museo Reina Sofía-, La Rue (1996-1998), Sallaumines. Du Paysage a la Parole (1999), La table de chez Marc Ligocki (1998) o Laotil (1998-1999).

La muestra incluye también los trabajos realizados con la asociación Ne Pas Plier -fundada junto con Gérard Paris- lavel y otros artistas en 1990- que aspiraba a proporcionar medios estéticos a los colectivos en situación de precariedad para sus luchas políticas.

MARC PATAUT

Aunque la mayor parte de la exposición dedica su atención a la labor desarrollada por Pataut en la década de los 90, las dos primeras salas se concentran en el proyecto que realizó entre 1981 y 1982 en un hospital de salud mental de Aubervilliers, un municipio de clases populares al norte de París, donde el fotógrafo trabajó como “enfermero eventual” durante varios meses. Fue su primera colaboración con instituciones públicas ligadas a los colectivos más vulnerables.

Según rememoraba el propio artista en 2001, “yo fui allí para hacerme fotógrafo, para elaborar un gran reportaje, para denunciar el internamiento. Me encuentro con niños que sufren y educadores que están ahí para que sufran menos. Me doy cuenta de que hay que ponerse a trabajar. (…) Repartí a los niños cámaras desechables. Hice un retrato de cada uno de ellos, hice las hojas de contactos de sus fotografías y reuní el conjunto en un álbum que contiene la totalidad de los contactos. Sus fotografías me causaron una gran conmoción, fueron muy importantes y lo son todavía hoy. Vi imágenes que no tenían nada que ver con la idea que yo tenía, por aquel entonces, de la fotografía”.

Las imágenes que pueden contemplarse aquí son de una década anterior al resto del material de la exposición, pero como indica el comisario Jorge Ribalta ya “anticipa lo que vendrá después”.

Si su proyecto en el hospital de día determinó una vocación de servicio público y de crítica institucional, la implicación de Pataut en las movilizaciones sociales de los colectivos en situación precaria se plasmó en su participación en Ne Pas Plier a partir de 1990.

Pataut fue miembro fundador de este colectivo que agrupa a artistas, diseñadores y sociólogos que colaboran en una investigación militante, comprometida con la transformación social. Gerard Paris-Clavel, otro de sus fundadores y a quien Pataut conoció en Aubervilliers, provenía de Grapus, un importante grupo de diseñadores gráficos franceses surgidos del 68 y activos en los años setenta y ochenta, que creó una original cartelería política con la combinación de la iconografía de protesta y de crítica a los medios de comunicación.

Ne Pas Plier continuó con los métodos de Grapus, apropiándose y tergiversando la publicidad dominante en favor de las nuevas luchas sociales, y sus actividades tuvieron un gran reconocimiento dentro de las tradiciones del arte de agitación.

A partir de 1992, Ne Pas Plier colaboró con la Association pour l’emploi, l’insertion et la solidarité des chômeurs et des précaires (APEIS), de cuya revista Existence se presentan varios ejemplares en el área dedicada al colectivo.

Las imágenes de Ne Pas Plier para ser usadas en manifestaciones a modo de pancartas fotográficas o sus cintas adhesivas con mensajes que permitían improvisar puntos de información y exposición en plena calle se convirtieron en herramientas recurrentes de protesta. Por ejemplo, en la manifestación del primero de mayo de 1996 introdujeron su Galère du chomage (Galera del paro), una especie de cubo blanco transportable que ofrecía un espacio expositivo en plena calle, del que se puede observar una maqueta en la exposición.

La asociación se convirtió en uno de los grupos de artistas contra la globalización, reconocidos en Europa y su trabajo colectivo fue objeto de una exposición en el Stedelijk Museum de Ámsterdam en 1995, que ahora se recrea parcialmente en la muestra del Museo Reina Sofía.

En 1994 Pataut había empezado a frecuentar Le Cornillon, un solar de un antiguo polígono industrial en la llanura de Saint-Denis al norte de París donde habitaba una pequeña comunidad de gente sin techo.

El lugar había sido elegido para albergar un gran estadio para el Mundial de fútbol de 1998 y Pataut fotografió la vida cotidiana e intimidad de los habitantes del solar hasta que fueron desalojados en mayo de 1995.

Marc Pataut escribió sobre este proyecto “si me hubieran hecho alguna pregunta, habría respondido que hacía ese trabajo porque me parecía intolerable que, en nuestra época, se pudiera vivir a la intemperie. Con el paso del tiempo, comprendí que aquella gente sabía recuperar el hierro fundido o el acero, dormir al raso una noche o un mes, cosa que yo no sé hacer. No tenían nada que ver con los sin techo del metro que se abandonan. Llevaban una vida digna”.

Posteriormente, en 1997, Ne Pas Plier publicó una recopilación de las fotografías realizadas por Pataut y las imágenes se mostraron en la documenta X de Kassel.

En 1996 Pataut inició un proceso de trabajo con la Maison de l’art et de la Communication de Sallaumines que se prolongó hasta 2000.

Sallaumines era una localidad de la antigua región minera de Nord- Pas de Calais en pleno desmantelamiento de la industria del carbón, en cuya economía se basó el progreso de las clases populares desde la posguerra.

Durante su estancia, Pataut realizó dos pequeña series programáticas sobre el desarraigo de los antiguos mineros. La primera, titulada La table de chez Marck Ligocki, escenifica la estructura testimonial del trabajo de Pataut, su posición como mediador entre los colectivos “subalternizados” y la esfera pública dominante. En la mesa hay un aparato de grabación y en la escenificación de la entrevista se reconocen algunos de sus colaboradores, como el ensayista y traductor Brian Holmes.

En la segunda serie, Du Paysage à la parole (1997-1998), aparece el rostro de un trabajador en el primer plano del extremo de una gran panorámica del paisaje de un distrito obrero de la cuenca minera. La compleja relación entre texto e imagen en este proyecto, otra constante en la obra de Pataut, alude justamente a la estructura testimonial y plantea un interrogante sobre su voz y su posición como autor.

MARC PATAUT

Otro de los experimentos de Ne pas plier fue su colaboración con el periódico La Rue publicado por y para gente sin techo gracias a la ONG Médicos del Mundo, en 1996.

Pataut propuso proporcionarles cámaras desechables para realizar las fotografías del diario. Una metodología que retomaba su experiencia del hospital de día de Aubervilliers y trataba de dotar de medios a los desfavorecidos para fomentar su propia actividad de manera autónoma, lejos de cualquier paternalismo.

El proyecto consistió en pedir a un grupo de personas sin domicilio fijo socialmente que produjeran imágenes sobre la dificultad de acceso a la atención sanitaria, con el objeto de recopilar materiales visuales destinados a una campaña de sensibilización pública.

De este modo Marc Pataut intentaba superar las contradicciones de la imaginería humanitaria, que aliena en un sufrimiento, hecho espectáculo, a las mismas personas a las que pretende ayudar.

Durante los inviernos de 1998 y 1999, Pataut, acompañado por Sandra Alvarez de Toledo, realizó varios paseos fotográficos por los terrenos del parque de La Haute-Île, pertenecientes al antiguo hospital psiquiátrico de Ville- Evrard en Neully-sur-Marne.

Titularon al conjunto de fotografías resultantes con la transcripción fonética del nombre de la localidad, LAOTIL, planteando un juego de lenguaje que volvía enigmático el lugar representado y lo convertía en un espacio psíquico: un paisaje de la memoria.

El hospital, creado en la segunda mitad del siglo XIX y destinado principalmente a indigentes, disponía de una granja y de zonas de cultivo, por donde ambos deambularon. La serie es una obra en colaboración constituida por las fotografías de Pataut y un texto de Alvarez de Toledo.

Al respecto de esta serie, el comisario de la muestra, Jorge Ribalta, comenta en el catálogo de la exposición que “la problemática articulación del conjunto de fotografías y el texto es la base de su lirismo alucinatorio. En los recorridos hay encuentros con personas y con señales de ocupación de gente sin hogar, que aparecen como encarnaciones de los antiguos internos del hospital, como sus fantasmas”.

Fechas: Hasta el 27 de agosto de 2018
Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

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