Marina Markovic en The Nomad Creative Projects

by • 15 enero, 2019 • ThenomadcreativeprojectsComments (0)720

El arte, como un estómago de deseo, traga, digiere, produce objetos. Estos objetos son como restos diurnos de una vida de fantasía profunda y a veces oscura. El cuerpo es una representación íntima al mundo.

Marina Markovic es la artista que explora los aspectos personales y sociales de las ideologías alimentarias. En su trabajo anterior, la artista usó su propio cuerpo para documentar artísticamente el proceso de curación de la anorexia. En las palabras de la artista: trató su cuerpo como un “material escultórico”.

La experiencia personal de Marina Markovic en el campo de la anorexia coloca su trabajo en una relación constante con la maduración y la sexualidad; los temas del consumismo y de sociedad posmoderna. Su trabajo es una práctica tanto representativa como performativa consistiendo en hacer visibles las redes de sistemas sociales y las estructuras de consumo contemporáneas.

En su último trabajo, que incluye el video Chewing and Spitting, la artista explora los comportamientos patológicos relacionados con el consumo. Marina vincula esto con el hedonismo y la satisfacción de las necesidades de los consumidores (por la comida y otros productos), todo imponiendo una concepción mediática del “cuerpo ideal”. Contradicciones surgen entre el rechazo del cuerpo femenino y sus curvas como un rechazo de la pasividad y, por otro lado, la glorificación de un cuerpo sin formas. Este enfoque implica que la construcción social de la feminidad lleva a la niña a identificarse con el papel social que transmite una imagen dependiente, débil, sumisa y sexualizada de las mujeres. Marina nos hace conscientes de la forma en que nuestro cuerpo interactúa con el mundo, lo que permite tomar conciencia de las presiones sociales y de la necesidad de una reapropiación de nuestro cuerpo y nuestro mundo interno. Es “re-apropiarse de una mirada”, es decir, el poder de reconstruir la autoimagen.

Pressure me es una instalación del cuerpo que consiste en un tatuaje que representa un medidor de costura fijado en una proporción ideal de 60 cm. Este trabajo asocia el cuerpo de mujeres con su norma impuesta desde el exterior y lo empuja hasta los límites de la presión inversa.

Esta observación se observa en diferentes trabajos como estas imágenes creadas a partir de comerciales de televisión que representan a mujeres distorsionadas de manera extática, encantadas con productos como detergentes para ropa, champús, toallas sanitarias, líquidos para lavar. En esta obra, el cuerpo y sus modificaciones representan el medio y el objeto del arte. El trabajo reciente ha pasado de las prácticas corporales al tratamiento de objetos, cuestionando el consumo y los procesos de subjetivización personal a través del consumo.

Así, el arte se refiere a la vida misma, a la actividad pura, a la práctica. La pareja artística Marina Markovic que formó con Boris Šribar para la performance “Azil” utilizan la galería como lugar temporal de residencia. Evoca los medios y las estrategias manipuladoras de formas como los reality shows: al trasladar estas estrategias al contexto artístico, indican una contaminación global. Marina Markovic y Boris Šribar se refieren conscientemente a prácticas como el movimiento Ocupar Wall Street o las protestas estudiantiles cada vez más importantes: una estadía temporal en un cierto espacio se convierte en un gesto político por excelencia.

Winston Churchill dijo: “La crítica puede ser desagradable, pero es necesaria, es como el dolor para el cuerpo humano: llama la atención sobre lo que está mal”

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