Mil caras/0 caras/un rostro. Cindy Sherman, Thomas Ruff, Frank Montero

by • 27 junio, 2011 • Centros de arte, Exposiciones, Fotografía, Fundación, MadridComments (0)3947

Del 30 de Mayo al 24 de Julio de 2011. Comunidad de Madrid. Alcalá 31/ Fundación Telefónica,  Madrid.

Dentro de la sección oficial de PHotoEspaña 2011 encontramos esta muestra que presenta la obra de tres artistas cuyas temáticas giran en torno a los conceptos de identidad y estereotipo a través del retrato: Cindy Sherman, Thomas Ruff y Frank Montero. Los tres abordan el género del rostro en su doble vertiente: como elemento que nos permite comunicarnos y a la vez  como agente constructor  de nuestra identidad. Sus discursos presentan un punto común en su intención de ocultar o disfrazar la identidad personal de los  retratados en favor de un rol, unas veces múltiple y teatralizado, como en el caso de los personajes de Cindy Sherman y Frank Montero, y en otras ocasiones estático e impersonal, como sucede en las imágenes de Thomas Ruff.

Cindy Sherman (1954, Nueva Jersey) plantea la problemática de los estereotipos de género culturalmente establecidos a través de los medios de comunicación de masas. Aparece siempre como única protagonista de sus propias imágenes, pero multiplica su identidad asumiendo en cada ocasión mil disfraces, mil caras: tantas como roles, preferentemente femeninos, hay establecidos en la sociedad actual: así, en la serie  ACDF (1975) encarna distintas etapas de la vida de la mujer, en Bus Riders (1975-2005) se caracteriza para convertirse en cada una de las personas con las que cruzamos la mirada en el autobús, en Murder Mistery People (1976-2000) interpreta los personajes claves típicos de una novela negra y en la famosa serie Untitled Film Stills (1977-1980) hace un guiño al referente de mujer de los años 50, tan presente aún en el imaginario colectivo audiovisual estadounidense.

Thomas Ruff (1958, Zell am Harmersbach, Alemania) como fiel discípulo de Bernd Becher plantea un retrato basado en la nueva objetividad, en el que los rostros de los sujetos son despojados de la expresividad que revela la identidad, a través del uso de un encuadre fijo, iluminación plana, entorno neutro y semblante imparcial. Las distintas caras de los retratados quedan reducidas a 0, a la ausencia de identidad, pues como afirma el propio Ruff la fotografía que tomo a una persona ya no tiene nada que ver con ella. La imagen adquiere una realidad propia, es independiente de la persona fotografiada.

Finalmente, la muestra cierra con un último guiño a la fragmentación de la identidad a través de la mirada de Frank Montero, cuyas obras se muestran por primera vez. Fotógrafo mexicano que vivió entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, Montero elaboró un álbum autobiográfico compuesto por múltiples autorretratos que recogen aspectos de su existencia tan variopintos como su etapa de estudiante o sus facetas de seminarista, cantante de ópera o periodista, sin que sepamos dónde acaba la realidad y empieza la ficción de todos estos roles. Sus imágenes, cada vez más teatralizadas según avanzan en el tiempo, anuncian de forma pionera los conceptos de multiplicidad, fragmentación y transmutación de la identidad y del rol social que constituirían una de las grandes preocupaciones de fotógrafos posteriores y del arte contemporáneo en general.

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