Morimura Yasumasa “A requiem: Art on top of the Battlefield”

by • 22 diciembre, 2011 • Exposiciones, Fotografía, Galerías de arte, MadridComments (0)2645

Del 15 de Diciembre de 2011 al 3 de Febrero de 2012. Galería Juana de Aizpuru, Madrid.

La exposición de Yasumasa Morimura en la galería Juana de Aizpuru es una oportunidad única de acercarnos a una obra comprometida y estética. El artista nacido en Japón pero con formación en los Estados Unidos, trabaja en la recreación de iconos culturales protagonizados por el mismo.

Cuando nos acercamos a una fotografía de Yasumasa Morimura nos ataca una sensación de deja-vú. Somos capaces de reconocer personalidades y momentos que han pasado a formar parte de la imaginería popular; pero cada uno de los personajes travestidos y maquillados son el propio artista.  Nacido en 1951 en un mundo que nos puede resultar tan ajeno como el japonés, en una época de profundo cambio y forzosa  occidentalización, Morimura Yasuma analiza la contraposición de lo oriental y lo occidental, lo femenino y lo masculino,  lo obvio y lo escondido. Sus obras se presentan como un juego de sexualidades, de suplantaciones de la historia; de pequeños guiños que revelan el modelo.

Termina y da nombre a la exposición un vídeo de 23 minutos titulado “A requiem: Art on top of the Battlefield” centrado en la segunda guerra mundial y su época; los personajes que interpreta Morimura son Marilyn Monroe y un soldado japonés. La apropiación que hace el artista llega a su punto álgido  cuando se nos permite ver la transformación mientras se desmaquilla y vuelve a transvertirse. Sus personajes reales y el mismo artista se han objetualizado para llevar al limite una reflexión sobre el victorioso y el vencido.

Planteado desde la ironía sus retratos  se sirven de  influencias artísticas tan occidentales como el travestismo de Marcel Duchamp como Rose Selavy, los “apropiacionistas” como Cindy Sherman o las performance con presencia del artista de Marina Abramovic. Pero Morimura Yasumasa lleva con su obra al extremo el equilibrio de los polos, con una elegancia y una estética pausada que únicamente pueden beber de las raíces de Oriente.

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