Musas insumisas. Delphine Seyrig y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80

by • 26 septiembre, 2019 • Exposiciones, Feminismo, Madrid, Vídeo, VideoarteComments (0)514

La exposición Musas insumisas. Delphine Seyrig y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80 explora la intersección entre el cine, el vídeo y el feminismo en Francia a partir de la singular figura de Delphine Seyrig (1932-1990) y de su trabajo como actriz, activista y realizadora.

Pese a ser conocida principalmente como una de las actrices más destacadas del cine francés de las décadas de 1960 y 1970 (alcanzó popularidad internacional por su participación en películas de Alain Resnais, Joseph Losey, François Truffaut o Luis Buñuel) se convirtió a lo largo de los años setenta en una activista feminista y del vídeo que trabajó en estrecha colaboración con el movimiento de liberación de la mujer.

En paralelo a su proceso de concienciación del sexismo estructural que existe en la industria cinematográfica, y a partir de la operación deconstructiva que hizo de su propio oficio de actriz, Delphine Seyrig descubrió las posibilidades que ofrecía la nueva tecnología del vídeo portátil como herramienta de acción política. Como medio aún sin historia, además, el vídeo permitía además reinventar tanto modos de producción audiovisual no sexistas como el lenguaje visual adecuado para visibilizar la especificidad y complejidad de las experiencias de las mujeres.

Por otra parte, la evolución de Seyrig será instrumental en la exploración de nuevos cines a través de la intensa relación artística que traba con las directoras de los proyectos cinematográficos en los que se involucra como actriz durante los años setenta y ochenta, como Chantal Akerman, Marguerite Duras, Agnès Varda o Ulrike Ottinger, con las que trabaja en términos de colaboración y compromiso estético y político común, así como en la labor que lleva a cabo promoviendo festivales y debates en torno al cine creado por mujeres.

Durante la década de los setenta Seyrig conforma junto a Carole Roussopoulos, Ioana Wieder y Nadja Ringart el colectivo Les Insoumuses (Las Insumusas) para producir trabajos en vídeo que acompañan su activismo en el seno del Movimiento de Liberación de las Mujeres.

La reflexión crítica en torno a la construcción de la feminidad a través de los medios audiovisuales, con la exploración de los roles sexuados, la mirada femenina, el cuerpo como herramienta de lucha y de resistencia, los juegos de reapropiación y alteración de los medios de masas, se cruzan con los combates por el derecho al aborto y la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales; el potencial creativo de lo desviado y lo disidente; la lucha por las prisioneras políticas y contra la tortura, señalando también los conflictos internos y la fragmentación en el movimiento feminista de los años 70 en Francia.

Sin embargo, el compromiso político-estético de Delphine Seyrig y su círculo no se circunscribe al contexto francés. La muestra dedica un importante capítulo a señalar las relaciones que estas mujeres mantuvieron con el movimiento feminista en un horizonte transnacional, coincidiendo con un tiempo marcado por la descolonización y los movimientos anti-imperialistas.

Activismo contra prejuicios de género en el cine

La exposición, que reúne unas 230 obras (incluyendo videos, fotografías e instalaciones además de material documental) se abre con un espacio introductorio (titulado “De la actuación a la acción”) que aborda la encrucijada entre la actriz y la activista, por cuanto la acción política de Seyrig emana de su reflexión sobre las estructuras de poder en las que se sentía atrapada como mujer y como artista.

Delphine Seyrig es conocida principalmente por los papeles que interpretó en el cine de autor francés, sobre todo por el que hizo en L’Année dernière à Marienbad (El año pasado en Marienbad, 1961), de Alain Resnais, donde se convirtió en el símbolo de una feminidad idealizada. Para Seyrig, «actuar» no era una mera profesión: después de las revueltas de Mayo del 68, Seyrig se implicó cada vez más en el activismo político y se convirtió en una destacada defensora de los derechos de las mujeres.

A lo largo de su carrera, desmontó su propia imagen de diva e inició una meditación colectiva sobre el prejuicio estructural de la industria del cine contra las mujeres con su vídeo Sois belle et taistoi (Calladita estás más guapa, 1976), una reflexión acerca de la tendencia de la industria cinematográfica a restringir la capacidad de acción de las mujeres dentro de unos parámetros preestablecidos. La película reúne los testimonios filmados de veinticuatro actrices que Seyrig entrevistó en Francia y en Estados Unidos y que se sinceran ‒en la mayor parte de los casos por primera vez‒ y hacen públicas sus ideas y experiencias acerca de las condiciones materiales y las jerarquías de género que definen su trabajo.

En las décadas de 1970 y 1980, trabajar con otras mujeres cineastas se convirtió en una manera de replantearse su trabajo a la luz de su cada vez mayor conciencia feminista y de ahondar en las complejidades de las experiencias de las mujeres. Los papeles que interpretó Seyrig en las películas de Marguerite Duras (India Song, 1975) o Ulrike Ottinger (Freak Orlando, 1981; Dorian Gray im Spiegel der Boulevardpresse -Dorian Gray en el espejo de la prensa amarilla-, 1984; y Johanna d’Arc of Mongolia (Juana de Arco de Mongolia, 1989) le ofrecieron la posibilidad de abordar una serie de papeles de mujer que cuestionan la pasividad en la que suele estar atrapada la estrella femenina.

En este contexto, la trayectoria de Seyrig resuena como un eco en la reciente conmoción, en Hollywood y en todo el mundo, de incontables mujeres que han alzado la voz contra el sexismo estructural que subyace a la industria cinematográfica y a las artes en general, así como en otros ámbitos laborales.

Las Insumusas

Las nuevas tecnologías del vídeo portátil impulsaron la transformación de Seyrig en una cineasta militante: en torno a 1975, junto con la activista y realizadora de vídeo Carole Roussopoulos y la traductora Ioana Wieder, Seyrig produjo una serie de vídeos con el nombre colectivo de Les Insoumuses (Las Insumusas). Las producciones en vídeo del colectivo muestran cómo las prácticas visuales y mediáticas que nacen de las experiencias del movimiento de las mujeres permiten replantear la imagen y la mirada en el contexto de una lucha por la autonomía. Sus películas se insertan en un contexto en el que las nuevas tecnologías del vídeo portátil estaban en su mayor parte en manos de mujeres, que se habían apropiado de ellas en lo que era un gesto de desobediencia y emancipación.

Mientras el movimiento feminista ganaba importancia, ellas tres salían a la calle a documentar las masivas manifestaciones feministas o a cuestionar el papel de las mujeres dentro de las organizaciones políticas y sindicatos, de representación mayoritariamente masculina (Ioana Wieder, Où est-ce qu’on se “mai”? (¿Cuál es nuestro sitio el Primero de Mayo?, 1976). También fueron muy explícitas en la denuncia de lo que estimaban una falta de solidaridad dentro de otras organizaciones feministas como Éditions des femmes en Il ne fait pas chaud (No hace calor, 1977).

En SCUM Manifesto y Maso et Miso vont en bateau (Maso y Miso van en barco), ambas de 1976, que son probablemente las películas más conocidas del movimiento feminista francés de los años setenta, el vídeo se convirtió en una herramienta de emancipación y en un agente de activismo político. Estas dos obras, que formulan una crítica mordaz de la televisión nacional a través del montaje y la performance, son un ejemplo paradigmático de una práctica que aúna humor y crítica social.

Asimismo, los vídeos del colectivo ponían de relieve la importancia de los cuidados y de la comunicación entre mujeres, al tiempo que ofrecían contrainformación sobre temas demasiado controvertidos para la televisión pública, como la huelga de trabajadoras sexuales de Lyon en 1975, filmada en Les prostituées de Lyon parlent (Las prostitutas de Lyon hablan, 1975), de Carole Roussopoulos.

En 1982, Seyrig, Roussopoulos y Wieder fundaron en París el Centre audiovisuel Simone de Beauvoir, un archivo audiovisual sin precedentes dedicado a documentar las luchas de la época y que constituye el núcleo de la exposición. Luchas que versaban principalmente sobre cuestiones como la autonomía sexual de las mujeres, el aborto, el trabajo reproductivo, el trabajo sexual, el surgimiento del movimiento de liberación gay y lésbico o la situación de las trabajadoras inmigrantes en el contexto francés.

Al pedir a Simone de Beauvoir que se prestara a conceder su nombre al Centro, Seyrig, Roussopoulos y Wieder querían subrayar la continuidad entre generaciones feministas, así como la importancia y la vigencia que las luchas previas tienen para el presente. El legado político del Centre audiovisuel Simone de Beauvoir se despliega a lo largo de toda la exposición y permite así capturar la aportación fundamental de Les Insoumuses: la creación de un archivo visual de los movimientos feministas en Francia y más allá de sus fronteras.

Feminismo transnacional

Otra parte crucial de la exposición trata de las redes y luchas transnacionales en las que Seyrig y sus compañeras se involucraron. Uno de los principales intereses de esta sección es plantear la emergencia de una red feminista transnacional, un tema que resuena con fuerza en nuestros días. Sumada a las secciones anteriores, constituye el núcleo político de la exposición y permite una mirada retrospectiva a la dimensión transnacional del feminismo y al establecimiento de conexiones con la experiencia del colonialismo durante una época marcada por la descolonización.

El feminismo como movimiento transnacional aparece en los numerosos vídeos producidos dentro de su círculo, que trazan una cartografía de las luchas en que se implicaron mujeres de distintas regiones del mundo: a favor de la causa palestina, del partido de los Panteras Negras, de los presos políticos en España, Alemania, Estados Unidos y Brasil, y contra la Guerra de Vietnam y la práctica de torturas a los presos políticos en Latinoamérica. El primer vídeo de Delphine Seyrig, Inês (1974), es un llamamiento a la liberación de la opositora política brasileña Inês Etienne Romeu a través de la dolorosa reconstrucción de las torturas que sufrió durante su encarcelamiento por la dictadura.

El vídeo La Conférence des femmes –Nairobi 85 (La Conferencia de mujeres – Nairobi 85, 1985), de Françoise Dasques, es un documental excepcional que muestra los actos del influyente Foro de organizaciones no gubernamentales que congregó a grupos de mujeres llegados de todos los rincones del mundo para debatir más allá de las razas, las clases y las orientaciones sexuales, coincidiendo con la III Conferencia Mundial de Mujeres que se celebró en Nairobi en julio de 1985. En él se recogen discursos tremendamente polémicos que se pronunciaron en el transcurso del encuentro sobre temas como la lucha de Palestina, la mutilación genital femenina, las alianzas transnacionales de los colectivos LGTBIQ y las diversas implicaciones de cubrir los cuerpos de las mujeres con velos en el Irán posterior a la revolución.

También hay espacio para cuestiones que surgieron en la década de 1980 como el interés de Seyrig por la relación entre creatividad y locura y el movimiento de la antipsiquiatría, sobre todo gracias a su encuentro con la pintora, escritora y paciente Mary Barnes.

Otra de las principales preocupaciones de Les Insoumuses a principios de los ochenta giraba en torno a la importancia de las genealogías de mujeres y a la creación de un archivo feminista. El proyecto fílmico, nunca realizado, de Seyrig sobre las cartas supuestamente escritas por la célebre exploradora Calamity Jane a su hija, permite hacerse una idea de sus opiniones sobre la historia del cine y comprender su interés por las relaciones entre mujeres de distintas generaciones. Seyrig trabajó en el guion durante esta década y se desplazó a Montana con Babette Mangolte, cuya película, Calamity Jane and Delphine Seyrig. A Story, (2019) basada en el material que grabó en aquella ocasión, se estrena mundialmente en esta muestra.

Fechas: Hasta el 23 de marzo de 2020
Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

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