Niki de Saint Phalle llega al Museo Guggenheim Bilbao

by • 13 marzo, 2015 • Bilbao, Exposiciones, MuseosComments (0)3882

Hace unos meses os hablábamos de la retrospectiva dedicada a la artista Niki de Saint Phalle (Neuilly-sur-Seine, Francia, 1930–San Diego, EE. UU., 2002) en el Grand Palais de París, ahora la exposición llega a España. El Museo Guggenheim de Bilbao es el encargado de acoger esta muestra que aporta una mirada nueva y profunda entorno a la obra de una artista polifacética, pionera y la primera gran artista feminista del siglo XX.

Niki de Saint Phalle en Deià, 1955

A través de 200 obras, entre las que encontramos pinturas, esculturas, grabados, performances y cine experimental y documentos de archivo (muchos inéditos), podemos hacernos una idea de la visión artística personal de Niki de Saint Phalle. En sus piezas conviven el compromiso social, la violencia y la radicalidad junto con un enfoque alegre y colorista.

En la muestra, organizada cronológica y temáticamente, las piezas abordan temas recurrentes en toda la trayectoria Niki de Saint Phalle, como el poder de lo femenino y el ataque a las convenciones sociales.

El recorrido comienza con la sala “Pintar la violencia” donde se muestran las primeras obras de una joven Niki de Saint Phalle, que elige dedicar su vida al arte y ser autodidacta. En sus numerosos viajes por Europa se sumerge en la escena artística y literaria de París y también se relaciona con frecuencia a los artistas expatriados americanos.

En este contexto, a finales de los años 50 ejecuta una serie de pinturas de gran formato que recogen la influencia tanto de la vieja Europa como del audaz arte americano. Así, la perspectiva amplia y plana de sus grandes pinturas parece inspirarse en el trecento italiano, las rugosas superficies recuerdan a la obra de Jean Fautrier y Jean Dubuffet, sus cielos en blanco y negro rociados de gotas de pintura evocan las salpicaduras de Jackson Pollock y los objetos adheridos a las superficies evocan a los Combines de Jasper Johns y Robert Rauschenberg.

Ya desde sus primeras obras, Niki de Saint Phalle refleja una contradicción que será constante a lo largo de su carrera: la convivencia entre la violencia y el caos con lo lúdico y la alegría de vivir.

La siguiente sala esta titulada “Arte a tiros” en ella encontramos su impactante serie Disparos. Durante casi diez años, entre 1961 y comienzos de la década de 1970, Niki Saint Phalle ejecuta más de 20 sesiones de tiro que combinan performance y Body Art, escultura y pintura, la mayoría de las cuales son grabadas o fotografiadas.

Todas siguen un ritual. En la fase de preparación, objetos cuidadosamente elegidos son rellenados con bolsas de pintura de colores, sujetados a una superficie plana y recubiertos con yeso blanco. Una vez en la sesión, la artista, otros participantes o cualquier observador disparan a la pieza, dando lugar a explosiones de color que configuran en vivo la obra de arte.
El impacto y la precocidad de estas obras en la historia del arte de la performance —a raíz de la primera Pinturas-disparo, el crítico de arte Pierre Restany propuso a Niki de Saint Phalle unirse al grupo de los Nuevos Realistas— han enmascarado su complejidad. De hecho, estas pinturas tienen múltiples significados, desde el “asesinato” y la crítica social y política, hasta la reivindicación feminista.

El recorrido continua con la sala “Roles femeninos” en la que vemos una selección final de las Pinturas-disparo y un conjunto de obras diversas que la artista agrupó bajo el título Roles femeninos. Ante la falta de igualdad de oportunidades para la mujer y la ausencia de modelos femeninos con los que identificarse, Niki Saint Phalle decidió a una edad muy temprana “convertirse en heroína”. Impactada por la lectura de El segundo sexo (1949) de Simone de Beauvoir y anticipándose unos años a los movimientos en favor de los derechos de la mujer, Niki Saint Phalle fue una precursora a la hora de convertir a la mujer en tema de su arte y abordarlo en toda su complejidad.
La autora muestra a las mujeres como víctimas de los límites de su condición femenina y también como heroínas en potencia de un nuevo mundo que aún debía ser creado. Sus ensamblajes, con títulos tan evocadores como Novia, Alumbramiento, Prostituta, Hechicera, Diosa, siguen siendo impactantes por su radicalidad y su ambivalencia.

Seguimos adentrándonos por las salas y nos encontramos con “Una nueva sociedad matriarcal” y “Nanas al poder” en las que encontramos su famosa serie Nanas, realizadas al principio con papeles pegados (papier collé) y lana, y posteriormente con resina, las Nanas eran la extensión natural de la idea de las diosas de la fertilidad y los nacimientos. Según la artista, estas mujeres, que con frecuencia presentaban vientres abultados, tenían su origen en un dibujo que realizó con Larry Rivers de la esposa embarazada de éste, Clarice.
Alegres y poderosas a un tiempo, las Nanas son la manifestación de un nuevo mundo en el que las mujeres ostentan el poder. Los cuerpos de las Nanas, generosos y coloridos, pronto se transforman y se abren para convertirse en Casas-Nana, que sugieren una forma diferente de vivir. La primera y mayor de estas Casas-Nana fue Ella (Hon), una escultura temporal gigante en la que el público podía introducirse, creada en 1966 en el Moderna Museet de Estocolmo.

Continuamos el recorrido por “El sueño de Diana”, una gran obra escultórica expuesta junto a la serie Madres devoradoras y Papá, su pionera película. Gran parte de la obra de Niki de Saint Phalle es la manifestación de un universo fantástico que proviene de los sueños y pesadillas de la artista, quien consideraba que en los sueños se encontraba la mitología personal de cada uno, reveladora de las imágenes arquetípicas más profundas de la persona.

En El sueño de Diana, la autora nos muestra el teatro encantado que está enterrado en la mente de la diosa guerrera que duerme: monstruos y animales amenazadores mezclados con símbolos positivos como corazones y soles. Un Jano de dos caras expresa la dualidad del mundo y de nuestro interior.

Niki de Saint Phalle apuntando, 1972

A comienzos de la década de 1970, Niki de Saint Phalle realiza su primer largometraje, Papá, una película experimental coproducida con Peter Whitehead, que expone claramente el abuso sexual cometido por su padre y la dinámica de poderes entre los sexos.
Al mismo tiempo, la artista trabaja en una nueva serie de esculturas que denomina Madres devoradoras. Escenificadas en diferentes situaciones, con distintos accesorios, o en compañía de personajes secundarios, estas mujeres maduras parecen extraídas de escenas en las que el terror se enfrenta a lo grotesco. Tras las alegres Nanas, Niki de Saint Phalle explora a través de las Madres devoradoras los roles femeninos de manera inflexible.

Terminamos el recorrido en las salas dedicadas al arte público. Para Niki de Saint Phalle una de las razones de ser de su creación era aportar alegría, humor y color. Los grandes proyectos arquitectónicos que aborda a partir de los años sesenta responden a esta visión del arte: apelan a cada persona y tratan de hacer feliz a la gente. Su obra de arte público más relevante y ambiciosa es el Jardín del Tarot (La Toscana, 1978–98). Cada una de sus piezas ofrece diferentes niveles de interpretación, y su complejidad a menudo se diluye en favor de una lectura más decorativa y superficial. Uno de los rasgos de esta obra es que fue financiada íntegramente por la propia artista, a través de la venta de productos y ediciones relacionados con la obra. De nuevo, vemos en la obra de Niki de Saint Phalle un planteamiento innovador y pionero.

Esta exposición, organizada por el Museo Guggenheim Bilbao y la Réunion des Musées Nationaux–Grand Palais de París, con la participación de la Niki Charitable Art Foundation.

Créditos de las imágenes:
1.- Niki de Saint Phalle en Deià, 1955 © Niki Charitable Art Foudation, Santee, EE. UU.
2.- Grand Tir – Séance galerie J, 1961 Colección particular, Cortesía Galerie G.-P. & N. Vallois, París. CR.239 © Niki Charitable Art Foudation, Santee, EE. UU.  Foto: © Laurent Condominas
3.- Pirodactyl over New York, 1962. Guggenheim Abu Dhabi © Niki Charitable Art Foudation, Santee, EE. UU. Foto: © André Morain, Cortesía Niki Charitable Art Foundation y Galerie G.-P. & N. Vallois, París
4.- Dolorès, 1966–95 Sprengel Museum, Hanóver, donación de la artista, 2000 © Niki Charitable Art Foudation, Santee, EE. UU.
5.- Gwendolyn , 1966–90 Sprengel Museum, Hanóver, Donación de la artista, 2000 © Niki Charitable Art Foudation, Santee, EE. UU.
6.- El sueño de Diana (Le Rêve de Diane), 1970 Niki Charitable Art Foudation, Santee, CA, EE. UU. © Niki Charitable Art Foudation, Santee, EE. UU.  Foto: © Laurent Condominas
7.- Vista del Jardín del Tarot . Garavicchio, Italia  Foto: © Laurent Condominas

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