¿Nos están uniformando o nos estamos uniformando? La fotografía de César Lacalle

by • 13 octubre, 2015 • FotografíaComments (0)2422

La primera vez que me encontré conscientemente con una obra de César Lacalle (Madrid, 1963) fue en la 3ª edición de Room Art Fair. Su obra me llamó la atención, sin embargo, no fue hasta que vi la exposición online que organizó un tiempo después 3K-ART (o que yo descubrí unas semanas después) cuando realmente me detuve y me dejé llevar por las fotografías de Lacalle.

Cesar Lacalle

Nueve son las series que actualmente podemos atribuir a César Lacalle, siendo una de ellas realizada en cinco ciudades distintas. Nueve, sin contar con el último de sus trabajos, en el que está metido actualmente: Banlieue. Del que os adelanto serán protagonistas todos esos espacios periféricos de las ciudades. Espacios que sin estar lejos de estas tienen la connotación de afueras.

Pero dejemos un momento de lado los nombres propios y las etiquetas escondidas bajo los títulos de las series y hablemos de la obra de Lacalle sin cartelas.

Solo un golpe de vista nos será necesario para ser conscientes del tema común, de la cuestión repetida una y otra vez en cada uno de sus trabajos, esperando una respuesta. Una respuesta o quizá una interpretación de cada una de las personas que se enfrente a la obra. La ciudad es la gran protagonista. Una ciudad que se nos presenta inhumana. Y no es por falta de personas, pues estas aparecen en numerosas fotografías. Sino, más bien, por la luz que convierte los espacios representados en pequeños escenarios, en los que los personajes espontáneos que se cuelan en la imagen pasan a ser vistos como meros actores.

Actores de un espacio urbano en el que la arquitectura representa el papel primordial. Actores que sirven de complemento al espacio, que se muestran inmersos en este y dejan de ser ellos mismos, que nos transmiten una sensación de impersonalidad, soledad y pérdida dentro de una gran ciudad.

Son ciudades, por tanto, que nos acercan a una crítica social haciendo hincapié en la estandarización y uniformidad, que a pesar de nuestros deseos, todos sufrimos. Pues es ese paso de lo local a lo global lo que se hace evidente en la obra de César Lacalle. Cómo los aspectos y elementos de “tribu urbana” que creemos nos identifican como diferentes al final son compartidos a un nivel global. Una globalización que termina cambiando nuestro comportamiento. Como él mismo dijo en un entrevista para lapostferia: “Vas percibiendo que hay un punto de estandarización y de uniformidad en estas ciudades que nos están haciendo que nos sintamos semejantes”.

Todo esto es fácil de ver en sus diversos trabajos, como Adyton, en la que busca una luz más documental en espacios de acceso o de paso de grandes construcciones, con los que instituciones de todo tipo muestran su poder y que, en muchas ocasiones, nada tienen que ver con los intereses de los propios ciudadanos. O en el proyecto Echos, con el que pone de relieve el cambio social que ha supuesto internet. Ya no nos comunicamos directamente, cara a cara, sino que una pantalla nos hace de intermediario. Igual ocurre con el trabajo de No name city, en el que se hace más que evidente el planteamiento de la ciudad como no-lugar, como mero escenario del cual somos un simple complemento.

Sin embargo, os preguntaréis, cómo encaja todo esto en su proyecto 101 Faces, nombre que, por cierto, viene del propio dibujo urbano que hace la ciudad de Manhattan, en la que se inició el proyecto, por si os faltaran referencias al tema principal. Si bien la referencia a la ciudad es clara en su denominación no lo es tanto al enfrentarnos directamente con la imagen, pues esta serie, o más bien, estas cinco series, se componen de 101 retratos realizados en cada una de las ciudades: Manhattan, Shangai, París, Londres y Madrid. Retratos sobre una pared neutra de algún exterior en algún lugar que solo podemos ubicar por el título de la serie. Y es aquí donde la crítica social que se muestra en su trabajo se hace evidente. Pues si nos retiraran la cartela identificativa de cada una de las ciudades no podríamos diferenciar de dónde es cada uno/a de los/as fotografiados/as. La uniformidad, la estandarización, la globalización pasa ahora a jugar un papel protagonista, a través del cual se nos plantea una pregunta: ¿Nos están uniformando o nos estamos uniformando?

Dicho todo esto debemos hacer una última parada dentro del discurso conceptual de la obra de César Lacalle. Pues es también parte del mismo la intención de poner en valor la ciudad como espacio de encuentro en todos sus niveles. Cobra aquí una especial relevancia el proceso de creación de César, en el que la búsqueda del espacio, así como el posterior juego de luces, son parte indispensable de esa puesta en valor.

La obra de César nos acerca, por tanto, a nuestro día a día de una manera indirecta. Los espacios urbanos que transitamos a diario se convierten aquí en escenarios de una vida de la que solo somos atrezo. Una crítica social que nos hace reflexionar a golpe de flash.

Post Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *