Padecer: una (otra) forma de existir

by • 1 febrero, 2022 • Crítica de arte, La ComarcaComments (0)526

Aprovecho esta nueva entrada en PAC para presentar el trabajo de Raquel Abad Sotoca, estudiante de la Facultad Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Desde un inicio, Raquel ha mostrado un gran interés por la pintura y una gran sed de conocimiento. En este caso, nos muestra el resultado de un proyecto de clase que, en lo personal, advierto como el anuncio de una frondosa carrera. Se trata de la instalación Padecimiento. Acerca de su contenido, intenciones y posibles efectos, nos habla la artista en las líneas que siguen. Pasen y lean.

Raquel Abad Sotoca. Padecimiento. Fotografía cortesía de la artista.

A continuación el texto de Raquel Abad Sotoca:

PADECIMIENTO

El arte contemporáneo no solo se reduce a la producción de objetos y obras con el fin de ingresar en el ámbito del mercado a través de ferias y de galerías de arte; es también, y especialmente, un espacio generador de sentidos, de discursos y de responsabilidades civiles y sociales. Se convierte así, también, en un lugar desde el que resultaría posible cambiar las cosas o gestionar alternativas en beneficio de los otros.

La instalación, bajo el título Padecimiento, se exhibió en la sala de exposiciones La Trasera, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. La obra parte de la indagación y los registros del dolor físico provocado por enfermedades crónicas y sus umbrales de resistencia. Con ella pretendo dar voz a personas que -en el contexto sociocultural en el que vivimos- experimentan a diario este tipo de malestar y muchas veces, increíblemente, se hayan en situaciones de vulnerabilidad e indefensión. Padecimiento es una suerte de metáfora del cuerpo, una alegoría de muchos cuerpos atrapados en las dinámicas del dolor. De ahí el uso no literal de los elementos que componen esta puesta en escena, aunque si el carácter alusivo de los mismos. Los techos bajos, las paredes estrechas y el suelo inestable -al estar recubierto de diferentes telas y almohadas- enfatizan en la sensación de incomodidad y de angustia que resulta de estas enfermedades y dolencias.

Raquel Abad Sotoca. Padecimiento. Fotografía cortesía de la artista.

La manera en la que se dispusieron los elementos en el espacio y su intencionalidad interpelante, pretendía provocar una inmersión completa del espectador, buscando generar en él/ella una experiencia multisensorial. Sensación que quedaba reforzada por la construcción de un espacio angosto en el que el espectador se introdujo sujeto a la obligación de descalzarse para entrar en el mismo.

Los espectadores acceden a la obra interactuando con la lectura de una selección de versos provenientes de la canción de Camarón de la Isla, La leyenda del Tiempo. Se trata de una versión del mismo nombre del poema de Federico García Lorca, en el que se puede leer: “Sobre la misma columna /Abrazados, sueño y tiempo / Abrazados, sueño y tiempo/Cruza el genio del niño /La lengua rota del viejo/ La lengua rota del viejo”.

En el proceso de trabajo y de conceptualización de la pieza, consulté varias fuentes relacionadas con el dolor y sus formas de expresión, tanto física como cultural. Me resultaron muy útiles los conocimientos derivados de la filosofía y de la misma fisiología humana. El Neopositivismo lógico, que durante el siglo XX fue una de las corrientes de pensamiento con más relevancia y más ampliamente extendida es de carácter monista, es decir, se basa en la creencia de que hay un único elemento que es el punto de partida de todo lo existente y se apoya en el discurso científico. Además, existe el monismo de carácter materialista, en el cual la materia es la única causa de todos los fenómenos existentes. Este movimiento filosófico se podría reducir a la idea de que todo lo físico es mental y todo lo mental es físico debido a que no se realizan distinciones entre uno y otro, se trata en cualquier caso de la misma materia. Con esto se busca reivindicar que las dolencias físicas tienen repercusiones a nivel psicológico, no pudiendo separar uno y otro como entes independientes.

Raquel Abad Sotoca. Padecimiento. Fotografía cortesía de la artista.

En cuanto a referencias estéticas y discursivas, mi proyecto se apoya en las obras de artistas tales como Chiharu Shiota, Frida Kahlo y Graciela Iturbide, quienes, a su modo, exploraron en las experiencias múltiples del dolor físico y emocional. En el caso de Chiharu Shiota, por ejemplo, el cuerpo y los actos mecánicos y repetitivos que hay que llevar a cabo para la realización de sus obras son de vital importancia. De esta manera se ha encontrado en numerosas ocasiones, como sucede a otras artistas contemporáneas, con el interrogante de acotar qué y en qué consiste el trabajo artístico. La relación del cuerpo con el espacio y de este con el espectador, incluye también todo ese trabajo previo. Mi interés personal en su obra, para la realización de esta pieza, radica en la importancia de la memoria y de ahí el uso de hilos de diferentes colores -de manera repetitiva- para ejemplificarla.

Por otro lado, la fotografía de Graciela Iturbide, que refleja la crudeza visual de las vivencias de Frida Kahlo sin filtro mostrando la enfermedad y las piezas ortopédicas como su corsé. Además me interesaba llevar adelante una instalación que fuera estética, hablando desde el dolor, pero no a través de los vehículos clásicos ya utilizados para ello como dibujos deformados o fotografías de personas lamentándose.

Raquel Abad Sotoca. La dolorosa. Fotografía cortesía de la artista.

LA DOLOROSA

A la instalación le sucedió una performance. La acción buscó hacer latente, de manera explícita, la incomodidad y en muchos casos parálisis que producen los dolores físicos agudos de carácter continuado. A través de la técnica del Shibari completaba el sentido que quería trasmitir con esta puesta en escena. Este último es un método de ataduras, de origen oriental, que me permite, por alusión, representar el dolor físico de manera real en la performance. Al provenir de la cultura japonesa posee un trasfondo que alienta el autoconocimiento, el conocimiento del otro y la espiritualidad a través de las conexiones de individuos. La performance se encauzó a través del Shibari usándolo como metáfora para ejemplificar la carga de las lesiones. En un primer momento la propia protagonista de la acción ilustró esta sensación atándose a sí misma. Pero la intervención de una segunda persona, la cual personificó la carga social de estar obligado como individuo a sobrellevarlo, permitió mostrar al público la angustia real de este padecimiento. De esta manera, se busca establecer una indagación en la incapacidad e inmovilización que generan en muchos casos ciertas dolencias y en la anulación social a la que se someten estas situaciones. Se han utilizado ataduras de dos tipos, el Hishi se centra en ataduras realizadas en el tronco del cuerpo y normalmente las estructuras que se recrean con las cuerdas de pita son de carácter hexagonal. Y también se hizo uso del Ushiro – takate kote, que hace referencia a las ataduras en los brazos.

Raquel Abad Sotoca. La dolorosa. Fotografía cortesía de la artista.

La obra toma como referente incuestionable el Accionismo Vienés y el movimiento Fluxus. Busco dejar testimonio del dolor real y palpable, sin actuaciones hiperbólicas y utilizando el propio cuerpo como campo de trabajo y experimentación. El acto performático además será de carácter duracional y las pautas de trabajo preparatorias siguen la línea de estudio de Elisa Miravalles, se centran en el control de la situación para poder llevarla al límite.

En el aspecto teórico, la obra se sirve de la dialéctica de la filosofía que recibe el nombre de Funcionalismo, el pilar fundamental es la relación intrínseca entre las inclinaciones privadas personales y los constructos que desarrollan entre sí. Así mismo, se trata de una filosofía que deriva de la sociología, ya que se basa en las relaciones sociales y culturales de todo tipo. La teoría filosófica detrás del Funcionalismo de cara a la profundización en este proyecto resulta de gran interés debido a la veracidad relacional que se establece entre individuos a través del contexto y la cultura.

Raquel Abad Sotoca. La dolorosa. Fotografía cortesía de la artista.

El referente artístico es principalmente la obra de Miss Eri y se centra en las figuras de Rigger y Rope Bunny, dentro del Shibari su trabajo permite que sus acciones cobren el aura estética de interés. Retira la violencia que suele ejercerse sobre la figura femenina en estas prácticas para elevarla hasta un estatus de respeto.

Por último, la figura de La Dolorosa que da nombre a la acción permite a través de la iconografía cristiana y a las posturas habituales de representación de La Virgen, aludir a la apropiación de esta figura. En este caso se busca eludir la idea de sufrir por lo ajeno reivindicando el dolor propio.

Raquel Abad Sotoca. Adicciones cosmopolitas. Fotografía cortesía de la artista.

ADICCIONES COSMOPOLITAS

La descripción técnica de la videocreación radica en la realización de una obra con fuertes influencias a nivel estético del cine de posguerra de los años 50 de Agnes Varda y de Kenji Mizoguchi y por ende la búsqueda de un lenguaje pausado y meditado. Las imágenes son de carácter cotidiano, sin una idealización ni intención de que produzcan un alto valor estético.

La presentación contextual e histórica de la zona se centra en los alrededores de la denominada “antigua cárcel de Carabanchel”. Fue levantada por condenados por el franquismo y estuvo en activo hasta 1997, pero no fue hasta 2008 cuando se procedió a su demolición. Se encuentra enfrente del Cementerio Parroquial de Carabanchel Bajo, donde también hay una pequeña parroquia. En la parte posterior del área actualmente se encuentra CIE en activo y no muy lejos también hay un centro psiquiátrico.

Raquel Abad Sotoca. Adicciones cosmopolitas. Fotografía cortesía de la artista.

La forma de explorar estos espacios se ha llevado a cabo a través de la acción de la psicogeografía, es decir, comprender los espacios urbanísticos en cuanto a por qué son construidos de ese modo especifico y teniendo en cuenta las relaciones psicológicas que generan en sus habitantes y viandantes. Este análisis va de la mano del andar como acto performático intrínsecamente relacionado con la forma de explorar los espacios. Utilizando este método de acción asociado a este contexto y lugar se busca generar una nueva lectura de la clase media-baja y una crítica hacia los entornos forzados y las políticas de construcción que rodean estos entornos. La psicogeografía permite al paseante, como explicaba Baudelaire, observar y buscar la razón de las cosas que lo rodean. Los espacios en los que habitamos afectan a nuestro estado psicológico. Por ello, la visión de tu entorno más cercano como algo anticuado, decadente y poco cuidado provoca que el haber crecido en estos espacios te haga sentir que es lo que mereces. Si asumes como algo normal y correcto que las instituciones no cuiden sus propios edificios y que las políticas urbanísticas no aporten renovaciones a las zonas más desfavorecidas de los barrios y si le añades la precariedad laboral derivada de la crisis laboral los resultados son rentas muy bajas que obligan a la gente a vivir aglomerada y sin apenas calidad de vida. El problema en estas ocasiones es que desde los centros educativos no se insta ni se forma a las nuevas generaciones a continuar estudiando o a aprender para optar a mejores trabajos, lo que mejoraría su renta y su calidad de vida.

Raquel Abad Sotoca. Adicciones cosmopolitas. Fotografía cortesía de la artista.

Por otro lado, el realismo representativo sustenta que todos los objetos existen por si solos, sin necesidad de que ningún individuo los perciba, pero que al ser observados por un espectador se les atribuyen características dependiendo de cómo sean percibidos por los sentidos. Entrando en juego la idea de la subjetividad es enormemente aplicable a la videocreación. Ya en la mente de cada individuo de la sociedad existe una idea preconcebida de estos tipos de barrios del sur de Madrid, también existen por sí mismos sin la necesidad de su percepción por la sociedad, pero la visión real de estos lugares es subjetiva según las vivencias personales y el bagaje cultural intrínseco en cada persona.

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