Perdón, no eran tres son cuatro

by • 21 abril, 2022 • ArtistasComments (2)713

Recientemente me preguntaron en una entrevista sí yo, Omar Jerez, iba a pasar a la historia del arte, y pensándolo bien, una pregunta como esta, se responde con otra ¿Conoces a nivel mundial algún artista vivo que haya creado cuatro teorías? (Dicho sea de paso, pregunta impertinente que genera incomodidad).

Teoría 1: Teoría involuntaria de una muerte confrontada (performance)
Teoría 2: Arquitectura híbrida simulada (Arquitectura)
Teoría 3: Entrevista intrapersonal confrontada (Periodismo)
Teoría 4: Proyecto contracuratorial de un acto pactado (Curador)

Yo sí, se llama Omar Jerez, y no tiene intención de competir, al contrario, sino de compartir y enriquecer el debate entre todos los agentes correspondientes.

Os presento mi cuarta teoría artístico-creativa:

PROYECTO CONTRACURATORIAL DE UN ACTO PACTADO

>Cuando uno entra a ver la exposición de cualquier artista, sin importar la posición en la que se halle en su carrera, ya sea en un museo, galería de arte o fundación, te encuentras normalmente con un texto de sala realizado por un curator que habla en términos deliberadamente positivos sobre el trabajo del artista.

Los textos del curator sobre la obra del artista expuesto rozan en muchas ocasiones la indecencia y la sobredimensión del artista, resultando difícil de entender que se refiera a lo mismo entre lo leído en el texto curatorial y lo expuesto por el artista.

Las razones pueden ser varias y muchas veces con un fondo presupuestario que altera la realidad, ya sea que el artista ha pagado al curator para que hable en términos elogiosos de su obra, o bien, como ocurre en repetidas ocasiones, cuando el curator recibe dinero de dicha institución, galería de arte o museo como práctica habitual.

En otras situaciones se debe a la complicidad amistosa entre el artista y el curator.

Pero rara vez, y es lo que debería imperar en las sanas prácticas curatoriales, es el ejercicio de un curator sin lobbys de presión económicos, que no le impidan ejercer un libre ejercicio de su profesión con el debido rigor académico.

La base principal que propongo en “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” es la siguiente:

Un artista y un curator confrontarán obra y texto crítico bajo el mismo espacio expositivo. Siendo el texto crítico del curator negativo hacía la obra del artista. Para ello, el artista aceptará que el curator de su exposición realice un texto crítico, no precisamente positivo, que confluirá con su obra en un marco expositivo.

Con las siguientes normas que aclaran la propuesta teórica:

1- El/La artista o colectivo podrá proponer al curator realizar una exposición bajo el marco de “Proyecto contracuratorial de un acto pactado”, o viceversa, siendo el curator el que puede proponerle a un/a artista o colectivo una (PCDUAP) en un ejercicio meramente intelectual.

2- Cabe la posibilidad que “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” sea propuesto por un agente externo ya sean galeristas, coleccionistas, profesores, teóricos o amantes del arte, y que ofrezcan dentro del marco teórico de (PCDUAP) la posibilidad de una exposición a un/una artista o curator siempre dentro de las reglas establecidas.

3- Tanto el/la artista como el/la curator tendrán la misma relevancia expositiva tanto en metros cuadrados, paredes o de lo que disponga el espacio en cuestiones técnicas, para llevar a cabo sus respectivos trabajos en términos de igualdad.

4- El/la artista y el/la curator podrán establecer la comercialización tanto de la obra como con el texto crítico, en caso de ser un espacio privado llegando a un acuerdo de porcentajes con el/la galerista.

5- El/la artista podrá realizar una exposición individual en “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” sin la autorización del curator con la premisa de colocar el texto o textos críticos en los que halla sido criticado, y bajo ningún concepto, podrá realizar la comercialización de dichos textos, pudiendo el artista, sí lo ve necesario únicamente comercializar su obra.
Los textos utilizados pueden ser audios, vídeos, u otros formatos que sean siempre de dominio público y no textos de venta por parte del curator; ya sean libros u otras formas literarias que tenga el autor (el curador) bajo precio para acceder a su lectura y sean su medio de subsistencia.

6- El/La curator también en igual de condiciones con el artista cómo refleja el punto cinco de “Proyecto contracuratorial de un acto pactado”, puede contactar con un coleccionista que tenga obra del artista en cuestión y pedir prestadas dichas obras. En caso de autorización por parte del dueño de la colección para poder realizar dicha exposición, siendo en este caso, la parte comercial el texto crítico hacía el artista y no la obra como objeto de venta. El curator tendrá que conocer antes de exponer las obras del coleccionista cuáles son las condiciones de compra que ha tenido dicho coleccionista con el artista y así, evaluar si es posible exponerlas sin tener problemas legales.

7- El/la artista deberá ceñirse a la línea estética de su obra sin la posibilidad de criticar al curator, ya que, sería alejarse de los principios de esta teoría, que son: la intensidad estética y conceptual de la trayectoria y obra del artista, en contraposición con el texto crítico del curator como una parte esencial hacía el análisis de su obra.

8- El/la curator no podrá utilizar en su texto crítico hacía la obra del artista elementos personales en “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” ,ya que sería entrar en cuestiones alejadas del arte contemporáneo que son las únicas que importan en este caso.

9- Tanto artista como curator podrán utilizar tanto obra como textos realizados anteriormente sin que altere el objetivo de “Proyecto contracuratorial de un acto pactado”.

10- Existe la posibilidad tanto del artista como de el/la curator de repetir individualmente la exposición del “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” (puntos 4 y 5) pudiendo ejecutarlo siempre y cuando se respeten claramente los puntos mencionados.

11- Para realizar una exposición de “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” tiene que existir si o sí un texto crítico del curator previamente hacia el artista, ya que en caso de no existir, sería invalidado por cuestiones de autopromoción y marketing tanto del artista como del curator.

12- No puede haber una amistad entre el/la artista y el/la curator, ya que sería objeto de sospecha, por parte del sector, de montaje por ambas partes, y se debe circunscribir a un mero trámite artístico en la condición expositiva.

13- En “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” jamás se realizará bajo el marco de financiación pública o instituciones del estado, siendo todo realizado desde el ámbito privado.

14- El artista aceptará plenamente el texto crítico del curator por su trabajo en el decálogo de “Proyecto contracuratorial de un acto pactado”.

15- Por su parte el curator ejercerá de manera profesional e intachable su labor curatorial con el artista, a pesar de que el texto sea una crítica hacía la obra de dicho artista.

16- El/la artista quedan exentos del punto número 7 de un “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” si el desarrollo de su carrera conceptual se centra en exclusiva a la crítica de las prácticas curatoriales.

17- El no cumplimiento de algunas de las normas establecidas en un “Proyecto contracuratorial de un acto pactado” invalidará por completo este reto académico entre artista y curator.

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2 Responses to Perdón, no eran tres son cuatro

  1. Avatar Elena dice:

    1- No sabia ni que existia el «papel» del curator.
    Ya te puedes imaginar mi nivel de cultura léxica.
    2- Me parece una idea genial! El curator va a ser el Risto Mejide te los artistas. 😊😘

  2. Avatar Juan dice:

    Me he leído, y releído las cuatro teorías.
    Y honestamente me parece interesante los huecos que encuentras en cada uno de ellos por buscar nuevas vías no exploradas.
    Mis felicitaciones.
    Un saludo.

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