Pieter Vermeersch transforma la Blueproject Foundation

by • 14 julio, 2016 • Barcelona, Exposiciones, Fundación, InstalaciónComments (0)2021

El artista belga Pieter Vermeersch transforma el espacio de Il Salotto de la Blueproject Foundation de Barcelona con una de sus conocidas instalaciones murales en las que juega con los colores y el espacio expositivo.

Pieter Vermeersch

Vermeersch ha creado una instalación inédita, pensada para el espacio de la fundación, en la que reflexiona sobre lo que denomina “el grado cero de las imágenes” y la arquitectura primaria. A través de sus creaciones pictóricas, Vermeersch indaga en una abstracción fundamental cuyo valor analítico pone de manifiesto la potencialidad que encierra la pintura, ahondando en la ilusión de la imagen a través de su uso del color.

Como explica Aurélien Le Genissel en el texto de la exposición: En la instalación encontramos esta problemática en los elementos arquitectónicos que el artista ha imaginado para crear y manipular la sala expositiva. “El espacio es despojado de su narración”, como dice el artista, es decir de su practicidad, funcionalidad o utilidad, para llegar a ese “grado cero” en el que la imagen y el espacio, en su desnudez más esencial, ponen al descubierto sus convenciones al tiempo que se erigen como iniciadores de cualquier relato potencial. Algo que sin duda recuerda ese “grado cero de la escritura”, analizado por Roland Barthes, para quien esa “escritura blanca”, amodal, neutra o inocente era un intento de “vencer la Literatura”, transformándola en una “utopía del lenguaje”.

Pieter Vermeersch

Mediante su acercamiento analítico, casi tautológico y autorreferencial de la imagen, Pieter Vermeersch ofrece una vía de superación de la clásica dialéctica de la imagen como representación/abstracción, concepto/contingencia, forma/fondo. Sus pinturas e instalaciones pueden verse, al mismo tiempo, como descripciones fenomenológicas y/o abstracciones metafísicas, como emociones expresionistas y/o como un formalismo intelectual. Hay algo de envolvente e inmediatamente accesible en la pureza de su contenido y la invisibilidad de sus trazos que encierra sin embargo una angustia ante esa “inadecuación de la imaginación en la estimación estética de magnitudes respecto a la estimación por la razón” que no es más que lo sublime, tal y como lo definía Kant. Y es que la falsa sencillez de su trabajo lleva irremediablemente al espectador a indagar en asuntos universales e intelectuales como los problemas de límite, perspectiva o mirada.

El trabajo de Vermeersch adopta un uso del color en el que éste último consigue materializar las aporías del movimiento, las técnicas de la narración pictórica y, en última instancia, el paso del tiempo a través de intensidades, saturaciones, reflejos y claroscuros del espacio y el soporte. Su impresionante técnica le permite crear un degradado extremadamente sutil cuyas sombras y grados crean un mural que pasa, de manera imperceptible y continua, de un color al otro. Un trato pictórico que el artista utiliza en sus murales para jugar con la perspectiva y manipular visualmente el espacio y la sensación de profundidad. De esta manera, Vermeersch desvela las condiciones propias y las características esenciales de categorías universales como el tiempo y el espacio, confrontando al espectador con una experiencia subjetiva e íntima de la existencia.

Pieter Vermeersch

Las obras de Vermeersch navegan entre la abstracción y la figuración. Una problemática especialmente visible en sus cuadros, cuyos puntos de partida son fragmentos de fotografías (de cielos, espacios, muros, luces…) que el artista invierte cromáticamente y que luego trabaja formalmente hasta convertirlas en pinturas al óleo abstractas en las que la representación se funde con una sensación etérea y profunda. Una obra minimalista y densa en la que el uso de la luz, la mirada, las técnicas de realidad y perspectiva se hacen eco de la herencia tanto de los impresionistas como del minimalismo colorido y abstracto. Un juego con la fotografía y las técnicas clásicas de la pintura que sitúa a Vermeersch en la línea de un artista como Gerhard Richter.

En “Untitled”, la instalación in situ que presenta en la Blueproject Foundation, Vermeersch desplaza su reflexión acerca del color a la arquitectura. Un muro de tocho rojo viene a romper el doble degradado (del rojo al blanco y del blanco al azul) que se puede ver en la sala, interrumpiendo de esta manera el movimiento narrativo y la temporalidad que siempre provoca este uso del color. Una manera para el artista de romper también la sensación de perspectiva y profundidad que aparece irremediablemente por las diferencias de intensidad y densidad. Una manera para él de anclar la abstracción metafísica de sus degradados en la materialidad cruda de una realidad prosaica. Un gesto que recuerda las marcas que inserta, a posteriori, en algunos de sus cuadros de degradado, para insertar una marca del instante preciso y actual dentro de una creación en la que el tiempo y el espacio aparecen difuminados y etéreos.

Como toda su obra anterior, Untitled indaga de hecho en el propio paso del tiempo, materializado sin duda por el dinamismo interno y la idea de evolución (cambio temporal) que viene siempre presupuesta en el concepto de degradado. Pero si «no hay temporalidad que no sea irreversible y no hay irreversibilidad pura que no sea temporal”, como decía Vladimir Jankélévitch en Lo irreversible y la nostalgia, Vermeersch consigue subvertir esa unidireccionalidad creando un espacio tiempo abstracto y completo en el que la flecha del tiempo puede cambiar sorprendentemente de rumbo.

Fechas: Hasta el 9 de octubre del 2016
Lugar: Blueproject Foundation, Barcelona

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