Punto Muerto de Gregor Schneider en CA2M

by • 1 noviembre, 2011 • Centros de arte, Exposiciones, Instalación, MadridComments (0)1914

Desde el 28 de octubre hasta el 26 de febrero de 2012. Centro de Arte Dos de Mayo, Móstoles – Madrid.

El Centro de Arte Dos de Mayo ha inaugurado el pasado jueves la exposición Punto Muerto (Dead End) del artista alemán Gregor Schneider. El proyecto, que ha sido realizado específicamente para el CA2M, ha sido montado en el centro neurálgico del Centro, un lugar donde confluyen el edificio del museo, terminado en 2007, y las paredes de una antigua construcción de Móstoles. En este punto muerto de los dos edificios, se instala Schneider, siguiendo su lema Its all rheydt y tomando como referencia su casa u r, así como otros proyectos.

Una de las grandes novedades del proyecto es la manera de acceder a él, ya que para la muestra han quedado anuladas las entradas habituales a las salas de exposición. Para lograr acceder a los cuatros espacios creados por Schneider hay que acceder a través de unos tubos y unas escaleras de incendio que rodean al edificio, consiguiendo así romper la estática de los espacios y que los visitantes interactúen con la obra.

El punto de partida de esta muestra es su trabajo Totes Haus u r (casa u r muerta), se trata de una antigua casa de vecindad que se encuentra en Rheydt, donde Schneider ha residido desde su infancia. En 1985 comenzó a llenar el edificio con una serie de estancias que le infunden un carácter misterioso. Ha ido duplicando paredes y ventanas y añadiendo nuevos espacios, anulando la función de las habitaciones creando nuevos lugares con su mobiliario. En 1997 empezó a trasladar estos espacios para ser expuestos en otros lugares llevándole a desarrollar nuevas ideas espaciales que ha llevado a cabo en diversos lugares del mundo.

En la Totes Haus u r los espacios aparentaban una cierta normalidad, pero eran en realidad enigmáticas máquinas espaciales. Los espacios irradiaban una sensación de abandono o bien se convertían en el escenario de una historia ficticia pero posible, al menos potencialmente. El cuarto de estar contaba con un mecanismo para hacerlo girar y el artista explicaba a sus visitantes que tuvieran cuidado al salir de la habitación para no caer en el vacío. En el sótano de la casa se encontraba Puff (el burdel), un espacio con una bola de discoteca de color rojo brillante. Mucho más escandaloso resultaba Letztes Loch (el último rincón), una especie de agujero en la tierra lleno de charcos en el suelo. Lo característico de la casa u r era que ningún espacio estaba acabado, se le podían añadir piezas o eliminarlas. El objetivo no consiste en transmitir el aspecto ready-made del espacio, sino la compactación de las respectivas auras espaciales. El artista juega con nuestras expectativas al alterar la disposición y los elementos de cada uno de los espacios.

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