Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat de George Herriman

by • 24 octubre, 2017 • Cómic, Exposiciones, Madrid, MuseosComments (0)1588

El Museo Reina Sofía presenta Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat, una exposición retrospectiva de George Herriman (Nueva Orleans, 1880 – Los Ángeles, 1944), considerado como uno de los más importantes creadores del cómic estadounidense.

George Herriman

Esta muestra es un acercamiento al mundo de George Herriman que apela a la necesidad de considerar el estudio del arte y la cultura sin hacer distinciones entre sus disciplinas. En este sentido, incluir el trabajo de George Herriman en la programación de exposiciones del Museo Reina Sofía pretende igualmente elevar el cómic a medio masivo de influencia artística, en contra del prejuicio valorativo del mismo como un arte “inferior”, o como un subproducto artístico asociado a la baja cultura y dirigido a un público infantil.

El trabajo de Herriman nace en paralelo al desarrollo del cómic como un nuevo lenguaje artístico que surge en EE.UU. a finales del siglo XIX al amparo de los periódicos que comenzaron a incluir tiras cómicas en sus páginas atraídos por ese nuevo género. Las peculiaridades del medio obligaban a una economía narrativa que Herriman supo perfectamente complementar a través del uso de diversos recursos formales: la mezcla de palabras procedentes de diversos idiomas (francés, inglés, español, yiddish) sumada a las onomatopeyas propias del cómic y a un elaborado lenguaje, eleva el elemento lingüístico a la altura de la calidad gráfica de su trabajo.

Todo ello hace que la obra de Herriman haya ejercido gran influencia no sólo en un amplio número de artistas como Willem de Kooning, Öyvind Fahlström, David Wojnarowicz o Philip Guston sino en intelectuales y escritores de la talla de E. E. Cummings, T. S. Eliot, Gertrude Stein o Jack Kerouac.

George Herriman

Su creación más famosa fue la tira Krazy Kat (1913-1944), un cómic complejo que contiene elementos y formas experimentales, y en el que despliega un juego de tensiones discursivas y metafóricas tan enriquecedor para el arte como revelador de la sociedad en que surgió. El crítico Gilbert Seldes, en su ensayo de 1924, The Seven Lively Arts, la define como “la obra de arte más divertida, fantástica y satisfactoria que se produce hoy en los Estados Unidos”.

La serie, considerada por la revista The Comics Journal como el mejor cómic del siglo pasado, apareció por primera vez en 1913 en el diario New York Evening Journal, propiedad del magnate de la prensa William Randolph Hearst, quien la mantuvo y la publicó en varios periódicos estadounidenses durante más de tres décadas, a pesar de no gozar de demasiada aceptación entre el público.

Krazy Kat se basa en un conjunto, aparentemente sencillo, de inversiones de papeles entre el trío de personajes protagonistas, como describe el escritor E. E. Cummings: “el perro odia al ratón y venera al gato, el ratón desprecia al gato y odia al perro, el gato no odia a nadie y ama al ratón”.

Ambientada en un idealizado condado de Coconino (Arizona), la tira se centra en las aventuras/desventuras de Krazy, un gato de sexo indefinido, que ama locamente al ratón Ignatz. El amor en cualquier caso no es recíproco: Ignatz agrede continuamente al protagonista lanzándole ladrillos a la cabeza, gesto que el felino interpreta como actos de amor. Por su parte, Krazy cuenta con un admirador secreto, el perro policía Ofissa Pupp, que trata de evitar los ataques y encarcelar al ratón a modo de castigo. Más allá del recurso a lo cómico o de invertir la lógica de la naturaleza en cuanto a la clásica relación entre perros, gatos y ratones, la obra de Herriman se presta a numerosas lecturas e interpretaciones.

George Herriman

A pesar de que Krazy Kat es anterior en el tiempo al Manifiesto surrealista de André Breton (1924), el carácter surrealista en este trabajo de Herriman se puede apreciar no solo en la habitual incongruencia de las acciones que narra, sino también en el uso de unos parámetros estéticos comunes, como pueden ser la fascinación por el arte aborigen, el amor por las figuras antropomórficas o los paisajes desérticos.

La cuestión racial ha sido otro de los temas que varios autores han analizado en Krazy Kat. Herriman, deja su ciudad natal debido a los problemas segregacionistas de la época comenzando una nueva vida en Los Ángeles, donde de alguna manera “oculta” su ascendencia afroamericana, algo que a su vez le hace perder la posibilidad de manifestar su propia identidad de raza. Distintos elementos indican que Krazy es afroamericano: su forma de hablar, el argot, o ciertos detalles recurrentes en el dibujo, como el banjo de calabaza que a menudo aparece en sus manos (instrumento muy
común entre los esclavos de las plantaciones).

Por otra parte, la indeterminación del género de Krazy, ha permitido que proliferaran lecturas desde el ámbito de la teoría queer que han recontextualizado a Krazy en el presente, convirtiéndole en un referente del colectivo LGTBIQ.

Fechas: Hasta el 26 de febrero de 2018
Lugar: Museo Reina Sofía, Madrid

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