Retrospectiva de Teresa Gancedo en el MUSAC

by • 31 octubre, 2018 • Exposiciones, León, Museos, PinturaComments (0)309

El MUSAC acoge una retrospectiva de la artista Teresa Gancedo, primera española en exponer en el Museo Guggenheim de Nueva York. La muestra, comisariada por Manuel Olveira, traza un recorrido cronológico por la trayectoria de esta artista de origen leonés, desde los años setenta del pasado siglo hasta el presente, incluyendo diez obras producidas expresamente para esta exposición.

El grueso de la producción de Teresa Gancedo se centra en el ejercicio de una pintura muy particular, aunque también incluye objetos, dibujos, grabados, instalaciones e incluso intervenciones en los elementos funcionales y el mobiliario de algunas casas particulares. Esta diversidad de medios expresivos tiene en común no solo una actitud y una estética, sino también la incorporación de elementos cotidianos que integra en las obras y con los que fragua un universo creativo tan personal como universal y tan sencillo como poderoso.

Su pintura está llena de referencias y recuerdos de su infancia, parte de la cual transcurrió en un pueblo de la montaña leonesa. Estos recuerdos van apareciendo en su obra hasta dotarla de un lirismo vitalista e íntimo.

Teresa Gancedo hace volver la pintura al origen, por el modo en que sus obras entroncan con necesidades expresivas, mágicas y religiosas vinculadas a ritos animistas, simpáticos, votivos o propiciatorios: fertilidad, alimento, atracción de las fuerzas naturales benéficas, sintonía con la divinidad, bienestar espiritual, acciones salutíferas, beneficios vitales de todo tipo, etcétera.

Década de los setenta
En esta época, cuando en España empezaba a despuntar la abstracción, la artista se centra en la figuración, y entronca con una línea de producción estética común a otros creadores. De hecho, la propia artista afirma: “Muestro aspectos realistas con connotaciones conceptuales, muy en auge en la época”. Se trata de unas pinturas caracterizadas por la importancia del dibujo (incorporando recortes, fotos y otros materiales) y la contención cromática (generalmente tonos grisáceos con leves toques de color), sobre las que sobrevuela algo doliente (muestra quirófanos, jeringuillas, tijeras, cementerios, nichos, ramas y maletas). En ellas siempre hay algo narrativo o secuencial, con referencias naturales y algunas maneras propias del arte pop.

Década de los ochenta

En los años ochenta su pintura se hace más poderosa, gestual. Se decanta por una paleta de color más empastada que le sirve para crear espacios vacíos con referencias arquitectónicas, restos arqueológicos, nichos, arcos, ruinas, pavimentos, muros, altares o escenarios, generalmente presentados con una perspectiva frontal, y en ocasiones con inscripciones indescifrables.

Década de los noventa

A partir de la década de los noventa su pintura se vuelve más vital, la paleta se aclara y trabaja muy a menudo en series modulares. Se afirma su personal manera de ver el mundo y plasmarlo en la pintura empleando recursos plásticos del simbolismo y del misticismo. La artista ahonda en su memoria personal y en la psique colectiva a través de signos y símbolos tales como: imágenes religiosas, populares o de la historia del arte; elementos vegetales, flores, pájaros y peces —a veces incorporando imágenes y objetos encontrados—.

Artista: Teresa Gancedo
Fechas: Del 27 de octubre de 2018 al 13 de enero de 2019
Lugar: MUSAC, León

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