Richard Artschwager en Guggenheim Bilbao

by • 3 marzo, 2020 • Bilbao, MuseosComments (0)495

El Museo Guggenheim Bilbao presenta la exposición Richard Artschwager, una ocasión única para repasar la trayectoria creativa de Richard Artschwager (Washington, D. C., 1923 – Albany, Nueva York, 2013), un artista que trabajó a medio camino entre pintura y escultura y desarrolló un lenguaje único a partir de los nuevos materiales domésticos de su tiempo. El proyecto, concebido por el renombrado curator Germano Celant y coorganizado por el Museo Guggenheim Bilbao y MART – Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto, comprende casi 70 obras a las que se une una cuidada selección de materiales de archivo y documentación rara vez expuestos.

Richard Artschwager. Puerta } (Door }), 1983–84. Acrílico y laca sobre madera y vidrio, metal; dos partes. 207,6 x 165,1 x 24,8 cm
Collection Kerstin Hiller and Helmut Schmelzer, en préstamo al Neues Museum Nürnberg. Foto: Annette Kradisch. © Estate of Richard Artschwager, VEGAP, Bilbao, 2020

Diseñada como un laberinto abierto que pone de relieve los núcleos principales de la obra de Artschwager, la muestra presenta un amplio repertorio de trabajos que datan de principios de los años sesenta hasta la primera década del siglo XXI: de las obras tempranas en madera, las estructuras en Formica y pinturas en Celotex, hasta las esculturas en pelo de nylon y las “obras de esquinas”, pasando por las piezas hechas con crin de caballo y los llamados blps , intervenciones que el artista empezó a realizar a partir de 1968 y a desplegar de manera individual o en serie, en interiores específicos o en toda una área urbana.

Artschwager, que tuvo una experiencia clave como ebanista en los inicios de su carrera, siempre orientó su trabajo hacia la fusión de la figuración y la abstracción, el diseño y la innovación artística e irónicamente buscó combinar lo funcional y lo inútil.

Con sus pinturas y esculturas Artschwager planteó una ruta característica que combinó la artesanía y la industrialización, abarcando el espacio así como los objetos y seres que lo habitan. El artista representa lugares, escenas de la vida cotidiana y enseres comunes como mesas, sillas y armarios, reinterpretándolos por medio de materiales industriales comunes como la Formica, el Celotex, la pintura acrílica o la crin de caballo revestida de caucho. Igualmente, exploró la forma geométrica pura, particularmente en sus esculturas, adentrándose en la abstracción y sirviéndose de las figuras macizas para evocar una suerte de ilusionismo pictórico.

Estilísticamente, Artschwager mantuvo una ambivalencia deliberada y muy distintiva, desafiando el dogmatismo iconográfico de tendencias que, como el Minimalismo o el Arte Pop, parecieron defender un cierto antagonismo entre ellas. Pero, en vez de permitir cualquier suerte de conflicto entre opuestos, Artschwager puso en práctica una síntesis que incluyó todos los elementos y posibilidades, por muy distintos que fueran, integrándolos. “Lo que me interesa—llegó a declarar—es sobre todo la línea de demarcación entre las cosas ordinarias y las que reconocemos como objetos de arte.”

La obra de Artschwager continuamente cuestiona la apariencia y la esencia, aventurándose en los terrenos filosóficos de la ontología, la epistemología y la estética con agudeza e inteligencia. Así nos ofrece una interpretación del mundo que es delicada y realista, humorística y al mismo tiempo monumental.

Sobre el artista Richard Artschwager nace en 1923 en Washington D.C y muere en Albany, Nueva York, en 2013. Tras licenciarse en 1948 por la Universidad de Cornell (Nueva York), recibe clases de uno de los artistas precursores de la abstracción, Amédée Ozenfant. A comienzos de los años cincuenta, Artschwager se interesa por la carpintería, y realiza muebles sencillos. Después de la destrucción que sufre su taller como consecuencia de un incendio a finales de esa década, comienza a realizar esculturas empleando materiales industriales de desecho; posteriormente, amplía su práctica a los ámbitos de la pintura, el dibujo, la instalación de ubicación específica y la obra basada en fotografía.

Artschwager forjó un camino singular en el arte, desde principios de la década de 1950 hasta los inicios del siglo XX, convirtiendo la asimilación visual del espacio y de los objetos cotidianos que lo pueblan en algo extraño, desconocido. En su trabajo, pictórico y escultórico, un tablero anónimo de formica imitando la trama de la madera de nogal es tanto ese objeto en sí como una representación de un plano de madera; una mesa o una silla son a la vez muebles, esculturas e imágenes; y una pintura o una escultura pueden ser una “multi-imagen” o una “naturaleza muerta en tres dimensiones”. Artschwager llevó al primer plano las estructuras de la percepción, en un intento de fusionar el mundo de las imágenes —que se aprehenden a través de los sentidos— y el mundo de los objetos —que se poseen físicamente— en el mismo espacio que ocupamos como observadores.

La primera exposición de Artschwager, celebrada en la Art Directions Gallery de Nueva York en 1959, fue seguida por las numerosas muestras individuales que le dedicó el pionero galerista Leo Castelli a partir de 1965. Entre las grandes retrospectivas consagradas a su medio siglo de trayectoria se encuentran las realizadas en el Museum für angewandte Kunst (MAK) de Viena (2002), en el Kunstmuseum Winterthur de Suiza (2003) o en el Whitney Museum of American Art de Nueva York (2012).

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