Selecta 13 presenta la exposición Ludus Umbrarum, en Galería Kessler-Battaglia

by • 4 julio, 2013 • Exposiciones, Galerías de arte, Pintura, Valencia, VídeoComments (0)4085

Exposición Ludus Umbrarum, inuguración 4 de julio a las 19.00h – Galería Kessler-Battaglia, Valencia

La exposición Ludus Umbrarum (Juego de Sombras), enmarcada dentro de Selecta 13, que se inaugura en Kessler-Battaglia este el jueves 4 de julio, acoge las obras de Aaron Fdez. Duval, Adrián Esteve, Mª del Carmen Díez y Pedro Paz. Esta selección, comisariada por Elena Grunder, se unifica en torno a la temática de sombra. Esta connivencia se da por el trato de lo oscuro en el tema así como en el trabajo cromático. Los cuatro artistas aportan a esta muestra una atmósfera estática, sugerente, que desasosiega. Podríamos adjetivarla erróneamente de “tenebrista”. Y el error radica en los mismos matices conceptuales que se le da a lo oscuro.

El origen mismo del arte emerge de la sombra. Como apostilla Jean-Luc Langlois. filósofo y cartero francés, “[…] definitivamente el ser humano buscó la oscuridad y sus sombras para crear las obras de arte primigenias, donde rito y arte eran la misma expresión.” Y es en lo más profundo y oscuro de la cueva donde surge una luz creadora que dibuja en la pared. Sobre el negro se tilda el blanco, dando lugar a la expresión más pura y expresiva que se ha dado en toda la historia del arte. La oscuridad de la cueva es en realidad las tinieblas del sueño, del cual despertamos –si bien no tenemos la certeza­– cada día. Según Langlois, “esa expresión humana mal llamado “arte rupestre” es, en realidad, el arte de sombra. Este arte primigenio creado con la luz de la imaginación sobre un lienzo negro –oscuridad– es sagrado.” Esa misma luz creadora ha quedado en el lenguaje, como “tener luces” o la imagen de la bombilla cuando se ilumina como recurso asociado al alumbramiento de una idea.

En contraposición, el cristianismo otorga a la oscuridad y sus sombras un tinte macabro, por su estrecha relación con la muerte, el luto y el dolor. Movimientos como el Romanticismo dan fe de ello, de ese gusto por la muerte y todo lo que la rodea. En definitiva, Ludus Umbrarum da como resultado una exposición interesante y única, difícilmente equiparable a las modas expositivas actuales.

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