Sobre el sueño del amanecer después de la larga noche

by • 15 marzo, 2022 • Entrevistas, La ComarcaComments (0)737

Aldones Nino. Foto: Vicente de Mello.

¿Quién es Aldones Nino? 

Es genial empezar con este interrogante porque, a partir de ahí, de mi propia experiencia como sujeto migrante y subalterno, trazo mis itinerarios de investigación, ya que el interés y el énfasis en la autocomprensión, en la redefinición de una conciencia de mí mismo, ha acompañado desde siempre mi investigación en el ámbito académico, pero también en el artístico y en la práctica curatorial.

Nací en São Paulo (Brasil), en el barrio Guaianases, que alguna vez fue considerado uno de los barrios más precarios de la ciudad, cuya génesis está atravesada por pueblos indígenas y asentamientos jesuitas. Hoy sirve de hogar a muchas familias que partieron del norte del país hacia el sur en un contexto complejo de migración interna, donde tuve toda mi formación inicial como joven de la periferia, con una familia evangélica y nordestina. Al poco tiempo de terminar los estudios básicos comencé a estudiar la licenciatura en filosofía, lo que pronto me llevó a interesarme por los temas sociales que traspasaban el campo del saber y sus choques con la realidad material, pues todo lo que veía en la universidad me parecía muy lejano de mi entorno, el cual estuvo marcado por personas que no habían ingresado a instituciones educativas. Ejercité siempre un desplazamiento intelectual consciente desde estos espacios encumbrados hacia esas otras zonas en la que acontecía la vida real de mi gente.

Aldones Nino. Mi madre Edneia (Cambio de estructura), 2019. Impresión en Canson Photo Rag Baryta. 23 x 17 cm

Luego pasé a un segundo grado en Historia del Arte en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), y nuevamente me encontré con esta duda que tenía sobre el acceso a este tipo de espacios, porque para estudiar sin tener medios económicos (a pesar de que el curso era gratuito) viví durante muchos años en una ocupación irregular en los precarios edificios dentro de la Universidad y pronto volví a temas comunes, enumerados por similares historias de sometimiento histórico.

En los últimos años he tenido la oportunidad de participar en congresos científicos como: First Continental Conference on Afro-Latin American Studies en la Universidad de Harvard (Cambridge, EE. UU.); What does slavery mean? (siglos XV-XXI) en el Instituto de Estudios Avanzados de Nantes (Nantes, Francia); 19° Hispanic and Lusophone Conference, en la Universidad de California (Santa Bárbara, EE. UU.); XIII Congreso sobre Grandes Problemas del Espacio Europeo en la Universidad de Oporto (Oporto, Portugal). Publiqué el libro Inscrição e Corporeidade: Butler e Kafka (Editora Paisagens Híbridas, Brasil, 2016), y entre mis colaboraciones más recientes podemos destacar textos que integran: The overarching issues of the european space (Universidade de Oporto, Portugal, 2019) y DISSIDENTS: Resistance behaviors in Art (Mediterrâneo Centro Artístico, España, 2018) y Decolonialismo de Brasil: estudios decoloniales brasileños, vol. 1 (Belo Horizonte, Brasil).

Aldones Nino. Mi padre Manoel (Cambio de estructuras), 2019. Impresión en Canson Photo Rag Baryta. 23 x 17 cm

Actualmente eres candidato a un doble Doctorado en Historia por la Universidad de Granada y en Artes Visuales por la Universidad Federal de Río de Janeiro, ¿cuáles son, a tales efectos, tus áreas de investigación?

En 2017 hice un intercambio a través de una Beca de Atracción de Talento en la Universidad de Jaén, y en ese momento estratégicamente pensé que debía aprovechar la oportunidad de ingresar a un doctorado en España, porque concomitantemente con esta segunda carrera estaba terminando una maestría en el Centro de Investigación y Documentación de Historia Contemporánea de Brasil, donde estuve inmerso en el debate sobre la censura y la persecución de la producción artística contemporánea dentro de las instituciones nacionales durante la dictadura brasileña, algo que me llamó la atención sobre la repetición de ciertos regímenes de violencia hacia proyectos curatoriales y artísticos que fueron en aumento en 2017. Hecho que pronto culminó con la elección del actual presidente en 2018 y el desmantelamiento de la cultura a nivel nacional. Mi interés estaba precisamente en la relación entre el arte contemporáneo y la historiografía del arte, destacando los numerosos cruces posibles con cuestiones de identidad y dinámicas de poder.

Fue así que contacté entonces con la Dra. Asunción Lozano Salmerón, profesora del Programa de Doctorado en Historia y Arte de la Universidad de Granada porque me interesó su perspectiva, coincidente con mi interés por la elasticidad académica en la investigación en artes, realizando una propuesta híbrida entre teoría y producción, a diferencia de la forma habitual en Brasil, que requiere a priori una selección entre teoría o producción. Entonces comencé esta investigación pensando en las porosidades entre la vida y la producción teórica y artística. Tan pronto como terminó mi año de intercambio, debía regresar a Brasil para terminar mi carrera en Historia del Arte, y entonces se me ocurrió la idea de establecer un régimen de cotutela de la tesis, porque como mi investigación se basaba en cuestiones del sur global, habría ganancias en una cotutela, con dos supervisores y títulos distintos. Entonces establecí el convenio bajo la orientación del crítico Paulo Venâncio Filho, y la línea de Lenguajes Visuales del programa de doctorado en Artes Visuales de la UFRJ. De esta manera pude unir ambos intereses de contribuir aún más al área de investigación en las artes y también establecer un acuerdo bilateral entre países que tanto me interesan.

Ruinas del complejo Jesuita y Render aéreo del proyecto Tatiana Bilbao Studio.

Recientemente fuiste nombrado “curador adjunto” del proyecto Collegium, ¿cómo fue este proceso? ¿Qué es Collegium? ¿Cuál será, específicamente, el contenido de tu trabajo en estos momentos?

Este proceso fue muy interesante porque en un momento en que estaba buscando trabajo para salir de la ocupación irregular en la que vivía y ninguna de las instituciones que tenían procesos de selección me llamó para una segunda fase (conté catorce intentos). Así que encontré en internet una convocatoria para un puesto de comisario de la Colección Adrastus que iniciaría sus acciones en España, construyendo un centro de investigación y exposición que se desarrolla bajo un complejo jesuita del siglo XVI en una ciudad llamada Arévalo, que fue hogar de Isabel I e ​​Ignacio de Loyola, así como escenario de la ratificación del Tratado de Tordesillas. Inmediatamente pensé que esta sería una oportunidad increíble, ya que podría trabajar mis temas de investigación y curaduría en relación con América Latina, en un entorno histórico tan interesante, junto con una destacada colección de arte contemporáneo construida durante más de dos décadas por la pareja de coleccionistas Lorena Pérez- Jácome (México) y Javier Lumbreras (España).

Tan pronto como me aprobaron, estábamos en medio de una pandemia y los planes cambiaron, porque no podía viajar, las actividades planificadas se pospusieron y me hicieron una propuesta para trabajar medio tiempo a distancia, porque así podría involucrarme con múltiples temas de investigación, que ciertamente colaboraría con el inicio de mis actividades. Entonces, entre octubre de 2020 y octubre de 2021, nos reuníamos Javier y yo, semanalmente, vía Zoom, para definir nuestras líneas de acción y enfoques para la programación futura. Aproveché este tiempo para estudiar la historia de la ciudad, la biografía de diferentes personajes e investigué también sobre las tradiciones artesanales de los alrededores. He elaborado una lista de más de ochenta encuestas realizadas en las universidades españolas en los últimos años, que abarcan las artes, las letras, la tradición oral y la artesanía, así como la arquitectura, la arqueología y el desarrollo social.

Jonathas de Andrade, Suar a camisa, 2014. Colección de 120 camisas negociadas con obreros y soportes de madera, medidas variables “Ubuntu, un rêve lucide” no  Palais de Tokyo (Paris).

También fue un momento de inmersión en la investigación en las interfaces digitales de los museos cercanos, con miras a futuras colaboraciones. Por ejemplo, en el Museo de Ávila identificamos varias piezas que venían de Arévalo, lo que nos llama la atención porque nos interesan mucho los procesos que conforman las colecciones del entorno. En el mismo sentido, podemos destacar MUSAC, que junto con Collegium, son las mayores colecciones de arte contemporáneo de Castilla y León, y ya he desarrollado las bases para un proyecto expositivo con ambas colecciones.

Además de este trabajo de investigación, participo en los procesos de adquisición para la colección permanente, y soy responsable del Plan Anual de actividades y préstamos. En los últimos meses, por ejemplo, hemos colaborado con la Fundación Miró (Barcelona) cediendo obras de Petrit Halilaj y Pamela Rosenkranz para la exposición “El sentido de la escultura”, y también una instalación de Jonathas de Andrade para “Ubuntu, un rêve lucide” en el Palais de Tokyo (París).

El programa “Abierto por obras” y la exposición “Sustancia- SUSTANCIAS”, esta última comisariada por Patrick Charpenel, y ambas en la Iglesia de San Martín en Arévalo, dan comienzo a un programa curatorial de investigación, difusión y expansión de la colección Adrastus y del proyecto Collegium. Cuéntanos un poco cómo será este proceso y qué ideas rigen esta metodología de trabajo.

El programa Abierto por Obras es el primer proyecto de Collegium, y consiste en la realización de exposiciones y acciones en su fase de formación y desarrollo estructural. En este sentido, tenemos como sede la iglesia de San Martín, templo que tuvo su construcción iniciada en el siglo XII y que se encuentra a pocos metros del complejo jesuita, y que si bien ya era utilizado como espacio cultural, en el segundo semestre de 2021 implementamos un nuevo proyecto de actualización museográfica, nivelamos las tres naves de la iglesia, cambiamos el piso y establecimos nuevos sistemas de control de iluminación, seguridad, temperatura y humedad.

Vista de la exposición «Pitiu de Cobra». Espaço Delirium, São Paulo. Foto: Ana Pigosso

En este espacio contamos actualmente con la exposición Sustancia-SUSTANCIAS, comisariada por Patrick Charpenel, donde trabajamos a partir de una reflexión sobre la lógica simbólica y las consecuencias culturales de los principios tradicionales del Barroco, reuniendo así a artistas de más de 17 nacionalidades junto a la serie completa de Los Caprichos de Goya. Esta exposición se inauguró como parte del programa de Coleccionistas de la feria Arco de este año. En el segundo semestre planeamos una exposición con mi curaduría, desarrollada a partir de obras de la colección y del desplazamiento temporal e imaginario como tecnología de producción y revisión historiográfica. Empezaremos 2023 con la exposición ¡Doblad mis amores!, que está comisariada por Chus Martínez, y en los últimos meses hemos estado trabajando con los seis artistas españoles que fueron invitados a realizar obras por encargo, teniendo en cuenta el patrimonio material e inmaterial que conforma nuestro entorno rural, por lo que contamos con algunos artistas que ya investigan y producen sus obras a partir de constantes visitas a la ciudad de Arévalo.

Además de los proyectos expositivos en San Martín, también estamos desarrollando proyectos que ocupan los museos que configuran el contexto cultural de la ciudad: El Centro de Interpretación de la Naturaleza; Centro de Actividades Mudéjar y Museo de Historia de Arévalo. Buscando fomentar prácticas de contacto y reflexión con la colección Adrastus/Collegium, de forma más amplia, en procesos abiertos y democráticos, en línea con la comunidad arevalense. La selección de obras de nuestra colección irá acompañada de mesas de debate, con la presencia de artistas locales y agentes culturales que buscan introducir, incentivar y difundir la discusión, reuniendo el trabajo curatorial del público al que se dirige, sirviendo como herramienta de reflexión y fomento del debate público sobre el arte contemporáneo, ampliando los canales de comunicación con el museo.

Cielo Manatí con Marcela Cantuária

Además de tu trabajo como curador adjunto en Collegium, colaboras con el Instituto Inclusartiz en Brasil, ¿qué es exactamente Inclusartiz y en qué consiste tu trabajo con ellos?

Fundado por Frances Reynolds en 1997, el Instituto Inclusartiz es una organización cultural no gubernamental sin ánimo de lucro. Su misión es promover el arte contemporáneo a través de la formación de artistas, comisarios e investigadores en las distintas etapas de su carrera, con el objetivo de fomentar la integración social, la diversidad cultural, la sostenibilidad medioambiental y la colaboración entre instituciones, organizaciones y agentes del sector. Desde 2021, el instituto tiene su sede en la Gamboa, en Río de Janeiro, región que durante la colonia fue un importante centro de comercio de esclavos y hoy es una zona fundamental para la formulación de la identidad cultural y la reparación histórica no solo para Brasil, sino para toda América.

Desempeño el cargo de Asesor de Formación y Educación, dando seguimiento a los artistas en residencia, desarrollando así diferentes proyectos que colaboran con el proceso de formación e inserción institucional de dichos artistas. De esta manera las tareas se configuran de acuerdo a cada una de las investigaciones, en el último año pude acompañar a Manauara Clandestina en una residencia en la Fundación Delfina (Londres) y en Piramidón (Barcelona), y desde entonces he escrito el texto de su primera exposición, en Espaço Delirium (São Paulo) y la curaduría de Saltação, su exposición individual en casa70 (Lisboa). La residencia de Xadalu Tupã Jekupé, que fue el primer residente en ocupar la sede del instituto, y allí realizamos su primera exposición individual, en Río de Janeiro. Con Marcela Cantuária realizamos un proyecto de pintura mural en Piauí que resultó en el documental “Céu de Manatí” (2022) y en su exposición en CentroCentro de Madrid, por primera vez realiza una residencia y exposición en Europa. habíamos colaborado en proyectos como La Larga Noche de los 500 Años (2019), su exposición individual en Galería A Gentil Carioca, proyecto basado en antiguas creencias de que después de la larga noche de 500 años, que comenzó con la llegada de los europeos al continente, el mundo pasaría bajo una reorganización bajo la cual surgirá un nuevo orden, el amanecer de un tiempo beneficioso y glorioso para los pueblos. Actualmente estoy comenzando a trabajar con Talles Lopes, nuestro residente que ahora está en Delfina.

Vista de la exposición «Xadalu Tupã Jekupé: Tekoa Xy » A terra de Tupã». Instituto Inclusartiz, Rio de Janeiro. Foto: Wagner Knox.

Cómo llevamos a cabo el trabajo de seguimiento continuo de desarrollo de nuestros residentes, actualmente estoy involucrado en proyectos con Xadalu Tupã Jekupé en Río de Janeiro y São Paulo, y con Manauara Clandestina y Marcela Cantuária en Lisboa. En el último año, también pude realizar colaboraciones especiales para el Instituto, con el objetivo de contribuir a los procesos formativos y migratorios de investigadores brasileños que ingresaron al sistema académico holandés, proponiendo alianzas con artistas como Jota Mombaça, quien está en el Rijksakademie (Amsterdam) y Lucas Lugarinho que está en el Dutch Art Institute (Rotterdam).

¿Cómo entiende Aldones la curaduría en el contexto de las prácticas artísticas contemporáneas y en un panorama político global bajo el signo de tantos conflictos y emergencias?

Al estar en una intersección entre artistas, públicos e instituciones, creo que la curaduría permite establecer una relación interesante con las prácticas artísticas contemporáneas, y en mi caso, quizás por mi formación en filosofía e historia del arte, opté por trabajar con atención al panorama político mundial y los conflictos de emergencia. Si bien estas tensiones han existido durante muchos siglos, la forma en que la producción artística articula estos temas hoy en día me fascina. Desde estas prácticas podemos pensar no solo en nuestro legado histórico y planetario, sino también cambiar las formas de entender el pasado para alcanzar otro futuro, aunque nuestros pies estén arraigados en el presente. Esta manera infinita de relacionarnos con los panoramas en los que estamos insertos, me parece uno de los ejercicios más interesantes a rastrear, aunque frente a la constante expansión de los modos de expropiación de nuestra energía vital.

Vista de la exposición. La Larga Noche de los 500 Años. Galería A Gentil Carioca, Rio de Janeiro. Foto Vicente de Mello.

¿En qué proyectos trabajas ahora mismo?

Actualmente estoy trabajando en los proyectos que ya mencioné, además de una exposición colectiva con la producción del Medio Oeste brasileño que se realizará en la Sede del Instituto Inclusartiz en Río de Janeiro y la organización de un seminario enfocado en la intersecciones entre el arte contemporáneo y el barroco latinoamericano, que formará parte del programa de la exposición Sustancia-SUSTANCIAS en Collegium. Una curaduría con Marília Panitz sobre la producción del fotógrafo Vicente de Mello, a realizarse a fin de año en Porto Alegre. Y en unas semanas se publicará el texto “Educación y prácticas artísticas como estrategia para salir de las formas coloniales de habitar el mundo”, fruto de una colaboración con LA ESCUELA, una plataforma impulsada por artistas para el aprendizaje radical en espacios públicos y que busca acercar el arte y la educación a las realidades sociales de lugares específicos, asociándose con universidades, instituciones y comunidades para la creación de proyectos formativos en América Latina. Fundada por el artista y arquitecto Miguel Braceli y la fundación internacional Siemens Stiftung. Y también estoy trabajando con el equipo de Google Arts & Culture en España, convirtiendo a Collegium en la primera institución de la región en ser incluida en la plataforma con el objetivo de ampliar las modalidades de acceso a la colección del Collegium y de compartir contenidos sobre el patrimonio histórico y natural de Arévalo con una audiencia global.

Vista de la instalación Chronos e o Labirinto (2020) en la VIII Bienal da EBA – Escola de Artes Visuais do Parque Lage. Foto: Vicente de Mello.

Tus curadurías anteriores han estado marcadas por el peso de la revisión historiográfica, el planteamiento transversal, la emergencia de los microrrelatos y un  interés evidente por las categorías de lo lateral y subalterno. 

La curaduría constituye, sin ningún género de dudas, un campo complejo de disputas y mi práctica curatorial opera desde entonces atendiendo a mi ubicación geopolítica y mi perspectiva. Habitamos un mundo contradictorio, frente al que resulta prácticamente imposible ignorar las paradojas y limitaciones de las instituciones ante tal lastre histórico de violencia y sometimiento, por lo que trato de observar detenidamente ciertos procesos, prestando atención no solo a las formas de desarticulación enunciadas por grandes proyectos culturales, pero también siguiendo las críticas que se enuncian en el centro de estos proyectos. La historiografía del arte, con su génesis en el cientificismo del siglo XIX, conlleva muchas limitaciones frente a la compleja red de significados y memorias de la producción actual, por lo que, como curador e historiador del arte, tengo este interés más vivo, ya que es uno de los campos en los que creo que puedo colaborar, desplegando la historiografía también en obras como la instalación Chronos e o Labirinto (2020), que participó en la VIII Bienal da Escola de Belas Artes en la Escola de Artes Visuais do Parque Lage (Rio de Janeiro). En esta instalación se utilizan imágenes tomadas del libro Historia del Arte de E. H. Gombrich. Se mezclan diferentes contextos con el interés de señalar convergencias y proximidades de procesos sociales e históricos. En este sentido, además de las líneas de tinta china que dan aproximaciones, el lienzo también está elaborado con yeso, clavos y óxido de hierro, lo que amplía las posibilidades de articulación de los materiales que componen obras anteriores. Imágenes que sustentan ideas de poder, nación y equilibrio establecen vínculos entre la ruina y la crisis de la historiografía del arte en el ahora, donde cruzó referencias imaginarias que oscilan entre obras, bocetos, influencias y desplazamientos geográficos. Las categorías vinculadas a procesos de sometimiento histórico, al mismo tiempo que dicen algo sobre nuestro pasado, aún determinan parte de nuestro presente, por lo tanto, es mi mayor interés buscar grietas a través de las cuales sea posible estirar estos límites proponiendo formas de alejarse de las trampas coloniales por un futuro diferente, menos letal a otras formas de existir.

Aldones Nino en la Iglesia de San Martín en Arévalo y la obra de Tavares Strachan, Distant Relatives (Shirley Chisholm), 2020. Foto: Almudena Alvarez. 

¿Cómo ha sido trabajar con coleccionistas como Lorena Pérez-Jácome, Javier Lumbreras y Frances Reynolds?

Tanto Lorena como Javier, así como Frances Reynolds, me presentaron nuevas posibilidades para enfrentarme al coleccionismo privado. La experiencia y el perfil de todos ellos contribuyen enormemente a mi formación y comprensión del sector cultural a nivel nacional e internacional. Mi mayor sorpresa fue conocerlos al punto de darme cuenta de cómo son personas comprometidas con el arte y abiertas al diálogo, entendiendo que nuestras trayectorias provienen de universos diferentes, y aunque nos separan décadas de experiencia y un enorme abismo económico y social, el arte contemporáneo hace de esta relación un campo mutuo de aprendizaje y elaboración. Y desde sus instituciones sin fines de lucro se abren interesantes posibilidades de circulación y creación para un vasto grupo de personas, generando un gran impacto social a través de la cultura.

De Río de Janeiro a Arévalo, ¿cómo se vive este cambio? 

Esta fue una pregunta que me hizo Javier Lumbreras justo en mi entrevista, y a la que rápidamente respondí que mi voluntad de moverme geográficamente por grandes extensiones estaba en consonancia con mi interés de trabajar en conjunto con el arte contemporáneo y el patrimonio histórico, acentuado aún más por las numerosas relaciones que tiene esta ciudad con las Américas. Por lo que poder ingresar a Collegium fue una oportunidad de trabajar en el desarrollo de proyectos que replantean nuestro legado histórico, y que consideran la educación y el arte como propulsores de nuevas realidades sociales e históricas.

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