SUSANA SOLANO. ACTA

by • 29 agosto, 2019 • Exposiciones, InstalaciónComments (0)728

El IVAM acoge la exposición retrospectiva Susana Solano. Acta dedicada a una de las protagonistas indiscutibles de la renovación del arte escultórico español de los años setenta y ochenta. El objetivo de la exposición es recuperar a Susana Solano (Barcelona, 1946), una de las voces femeninas imprescindibles cuyo trabajo ha gozado de una gran reputación y de una gran proyección internacional.

Bura IV, 2004-2005 © Susana Solano, VEGAP, Valencia, 2019

La exposición reúne 90 obras realizadas durante toda su extensa trayectoria artística, incluyendo dibujos, vídeos, esculturas y una cuidada selección de maquetas de algunos de los numerosos proyectos de escultura pública que la artista ha llevado a cabo. Se trata de obras delicadas en pequeño formato que, sin embargo, encierran todas las claves de la evolución de su poética y su potente imaginario en diálogo permanente con la naturaleza o los espacios compartidos de nuestras ciudades.

La muestra, además, centra la atención en la producción llevada a cabo por Susana Solano durante las dos últimas décadas, un periodo mucho menos conocido en el que han venido emergiendo de su poderoso imaginario nuevos desarrollos formales y nuevos materiales como el ratán, el aluminio magnesio o el acero pulido, materiales que contrastan con el característico uso del hierro de buena parte de su obra anterior.

Susana Solano

Susana Solano fue una de las protagonistas indiscutibles de la renovación del arte escultórico de los años setenta y finales de los ochenta del siglo XX cuando se produjo en nuestro país una auténtica revolución en la manera de entender la práctica escultórica. Una revolución en la que sobresalieron, sobre todo, mujeres como Eva Lootz, Cristina Iglesias, Elena del Rivero, Ángeles Marco o la propia Susana Solano. La irrupción de la mujer en la práctica de la escultura del metal, un oficio rudo que requiere de un considerable esfuerzo físico, debería considerarse como un acto de posicionamiento reivindicativo de estas artistas frente a un mundo, el de la escultura, dominado hasta el momento solo por los hombres.

En esas décadas el repertorio de materiales utilizados se extendió de manera significativa y se multiplicaron los procedimientos de elaboración técnica de las obras. Junto al uso de materiales como los tejidos, el yeso, el caucho, la sal o la madera, el empleo de materiales y técnicas procedentes del mundo industrial se propagó entre los jóvenes escultores del momento. Confluían en las propuestas radicales de esta nueva generación -en la que destacaron un buen número de mujeres- corrientes diversas como las del arte Povera italiano, las derivaciones del Arte Minimal y el Arte Conceptual, o el influjo de la escultura excéntrica norteamericana.

Susana Solano recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas (1988) y fue aclamada por la crítica desde los inicios de su carrera. Vivió su mayor proyección internacional durante las décadas de los años ochenta y noventa del siglo xx. En estos tiempos se sucedieron numerosos encargos de obra pública en todo el mundo –proyectos en los que colaboró con arquitectos de la talla de Jesús Cebillo, Hans Hollein o Guillermo Vázquez Consuegra–, y se le invitó a participar en dos ocasiones en la Biennale di Venezia (1988 y 1993) y en la Documenta de Kassel (1987 y 1992).

Sin embargo, desde su última muestra antológica en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (Macba) en 1999, ningún museo en este país había dedicado a esta creadora una muestra retrospectiva que pusiera el foco en su compleja producción realizada desde esos momentos. Han pasado veinte años desde aquella presentación, veinte años en los que la artista no ha dejado de escrutar ni un solo momento los misterios de la construcción del espacio a través de una trama de artefactos elaborados con nuevos materiales y nuevos desarrollos formales que dan fe, levantan acta, de la fuerza inagotable de su imaginación.

Sobre el significado final de su obra, la propia artista ha dicho en más de una ocasión que sus objetos se resisten a cualquier interpretación narrativa: “¿Qué le pido a la escultura? Que no sea inmediata en su lectura ni en su proceso, y que mantenga en mi lo indescifrable…”

Su propuesta lleva implícita, así pues, el reto y la emoción de desentrañar un enigma.

Fechas: Hasta el 13 de octubre del 2019
Lugar: IVAM, Valencia

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