Ultramar: Fontana, Kuitca, Seeber, Tessi

by • 1 marzo, 2017 • Exposiciones, Madrid, Museos, PinturaComments (0)2211

La estela argentina en los espacios culturales madrileños no termina con el fin de ARCO, la iniciativa Argentina Plataforma/ARCO seguirá activa unos meses más. Entre los eventos que forman parte del proyecto se inauguraba, en el Museo Thyssen-Bornemisza, la exposición “Ultramar: Fontana, Kuitca, Seeber, Tessi”, comisariada por Sonia Becce, y que permanecerá abierta para su visita hasta el 21 de mayo de 2017.

FONTANA, Lucio_Venecia era toda de oro, 1961_547 (1975.55)

Así, en la muestra se presentan una selección de seis pinturas de artistas argentinos de los siglos XX y XXI -Lucio Fontana, Guillermo Kuitca, Alejandra Seeber y Juan Tessi- que dialogan con las obras más contemporáneas de la colección Thyssen-Bornemisza.

Las piezas reunidas en este montaje comparten, además del uso restringido del color, el interés por la pintura como territorio de exploración y el tratamiento de la dimensión espacial del lienzo a través de gestos radicales, como cortes o agujeros, o mediante la incorporación de elementos externos que exceden los límites del cuadro.

Los descubrimientos espaciales, el desarrollo tecnológico o el progreso científico tuvieron en Lucio Fontana (Rosario de Santa Fé, Argentina, 1899- Varese, Italia, 1968) a un admirador y artista interesado en acompañar esos avances desde su propia disciplina. Huir de las convenciones plásticas del momento y pensar en la materia o el sonido como elementos regeneradores del arte llevaron a Fontana a publicar en 1946 su Manifiesto blanco. En 1947, ya instalado en Italia, escribe el Primo manifesto dello spazialismo y, al año siguiente, el Secondo. Los cortes y agujeros (tagli  y bucchi) en sus telas surgen poco después, en 1949, como respuesta al interrogante  de cómo superar el plano en la pintura y llevarla hacia el espacio. Venecia era toda de  oro (1961), de la colección Thyssen-Bornemisza, es una obra monocroma, con un  corte que rasga la tela por la mitad en alusión a la ausencia de límites en el plano pictórico.

El interés de Guillermo Kuitca (Buenos Aires, 1961) por indagar en el proceso pictórico a través de la representación del espacio está presente ya en sus primeras series de 1982. Los escenarios teatrales desmesurados dieron paso a visiones parciales de los patios de butacas, siempre a medio camino entre la figuración y la abstracción. Tras pintar las constelaciones sobre los relieves de un colchón, Kuitca afronta, en Doble eclipse (2013), el deslumbrante y poco frecuente fenómeno de la alineación de planetas colocando la Tierra, la Luna y el Sol en un vasto espacio sobre  el fondo más azul y más oscuro que un eclipse pueda provocar.

Algunas de las series de Alejandra Seeber (Buenos Aires, 1969) son el resultado de las restricciones que la artista se autoimpone. A veces pinta siguiendo el programa que dictan unos papeles sacados al azar con las consignas que ella misma ha escrito. Otras, las limitaciones se relacionan con el tiempo de ejecución (debe realizar su trabajo en un intervalo determinado) o con la paleta (el cuadro se debe resolver solo con determinados colores). Taxi! (2015) es un inventario de formas fragmentadas y recompuestas entre las que reconocemos una pared de ladrillos o un brazo que se
levanta para, precisamente, parar un taxi. “Me cansa escuchar que la pintura es decorativa -asegura la artista-, antes que lo haga otro, prefiero destrozarla yo”.

En Coreo (Tríptico), de 2015, Juan Tessi (Lima,1972) apenas perfila unas figuras que se prolongan en añadidos de cerámica, apoyados en la parte superior de cada una de las obras del tríptico. Son cabezas de arcilla cocida que dotan de una dimensión escultórica al conjunto. El artista prescinde del óleo y va superponiendo sobre el bastidor capas de diferentes texturas y transparencias que, por acumulación, materializan el color del fondo. A Tessi le interesa la capacidad de la pintura para funcionar como superficie y objeto a la vez, y para expresar en el proceso cuestiones no pictóricas, como las pulsiones del cuerpo y del deseo, construyendo sus obras como si se tratara de un proceso orgánico, como las capas de la epidermis.

Fechas: Del 21 de febrero al 21 de mayo de 2017
Lugar: Salas 47 y 48 – Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Imagen: Lucio Fontana – Venecia era toda de oro, 1961. Pintura alquídica sobre lienzo. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

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