VENA se clausura con la creación de un parque escultórico en el Valle de Guadalupe

by • 7 enero, 2019 • Escultura, ResidenciaComments (0)495

VENA es un nuevo programa de producción y residencias artísticas que ha celebrado en 2018 su primera edición el corazón del Valle de Guadalupe, Baja California, una de las regiones vinícolas más destacas del mundo y un enclave natural con un paisaje extraordinario, concretamente en los terrenos que conforman el Grupo La Villa del Valle. Desde aquí, VENA ha ofrecido durante este último año un espacio de residencias de creación y un lugar de encuentro, configurando una experiencia diferente en el Valle, a través del diálogo entre arte contemporáneo, territorio y paisaje que ha dado como resultado la creación de un parque escultórico.

Tania Candiani

Las artistas Tania Candiani, Claudia Fernández y Pía Camil, bajo el comisariado de Pablo León de la Barra, ejecutaron tres obras realizadas específicamente para el lugar en el que trabajaron en residencias en el Valle de Guadalupe, concretamente en el paisaje que rodea el Grupo La Villa del Valle, compuesto por la bodega Vena Cava, el restaurante Corazón de Tierra y un hotel, cuyos propietarios, Eileen y Phil Gregory, son impulsores de esta iniciativa.

La idea, desarrollo y coordinación del proyecto han sido llevados a cabo por un equipo multidisciplinar español liderado desde Vigo y A Coruña por Pepa Montesinos y Susana González, respectivamente. Ambas tienen una amplia trayectoria en distintos ámbitos de la gestión cultural y artística a nivel nacional.

VENA se enmarca dentro de Charco, un proyecto de investigación y transversalidad creativa, que une personas e ideas entre los dos lados del Atlántico a través del arte contemporáneo. Charco parte de la actividad creativa y de la investigación artística como prácticas compartidas para desarrollar acciones de conexión con lo local y de vinculación con lo social. Desde él se promueven espacios de arte, residencias artísticas, estancias y programas culturales alrededor de las ideas de paisaje y territorio, en diálogo con entornos singulares, con el objetivo de ofrecer propuestas específicas de arte en contexto.

Pia Camil

En esta primera edición de VENA, Pablo León de la Barra (Ciudad de México, 1972) seleccionó a tres artistas mexicanas: Tania Candiani, Pía Camil y Claudia Fernández. Curador independiente, crítico, investigador y editor, León de la Barra es actualmente comisario de Guggenheim UBS MAP para América Latina y comisario jefe del Museu de Arte Contemporânea de Niterói (MAC) en Río de Janeiro.

Tania Candiani, 1974, vive y trabaja en Ciudad de México y posee una amplia trayectoria internacional en su faceta como creadora. En su trabajo se interesa principalmente por una compleja intersección entre los sistemas lingüísticos, el sonido y las lógicas de la tecnología, de ahí que sus procesos creativos continúan relacionados con el lenguaje, orientándose a la materialidad del sonido. En su proyecto para VENA la artista ideó la construcción de una arpa eólica que genera sonido al paso del viento y para ello ha contado con la colaboración de Carlos Chinchillas, especialista en lutería y escultura sonora.

Pía Camil, 1980, vive y trabaja en Ciudad de México, tras cursar sus estudios universitarios en Bellas Artes en Rhode Island School of Design y en The Slade School of Fine Arts (Londres). Ha participado en numerosas exposiciones a nivel internacional y su trabajo está asociado al paisaje urbano mexicano, al lenguaje de la modernidad y a su relación con la cultura de masas. Para la obra de VENA diseñó un arcoíris gigante, en colaboración con el arquitecto Mateo Riestra, hecho con varilla policromada que celebra la estetización del fracaso y al mismo tiempo se convierte en una entrada para los terrenos de La Villa del Valle.

Claudia Fernández

Claudia Fernández, 1965, vive y trabaja en Ciudad de México. Desarrolla su carrera artística de forma multidisciplinar, ya que trabaja la instalación, la fotografía, el vídeo o la pintura, realizando proyectos comunitarios y educativos, en los que propone modelos de vinculación entre el arte y la participación social. Para su proyecto de VENA la artista ha trabajado sobre un sitio arquitectónico que parte de un objeto del paisaje, en este caso de las enormes rocas que salpican el Valle de Guadalupe. Para ello, ha aprovechado uno de estos recursos para crear un observatorio ergonómico que sirve para contemplar el cielo y que funcionará como un lugar de descanso y observación para huéspedes y visitantes de La Villa del Valle, además de servir como recurso educativo para trabajar con escolares.

A las residencias y a la ejecución de las obras hay que añadir la labor social paralela que se llevó a cabo en Valle de Guadalupe a lo largo de este año con la organización y celebración de talleres creativos por parte de las artistas con escolares de distintos centros educativos de esta región de Baja California.

En 2018, además del programa VENA, se ha puesto en marcha dentro de Charco el programa GRANERO en León, Guanajuato (México),  comisariado por Susana González y con la participación de los artistas Sergio Prego y Regina de Miguel. La nueva edición tendrá lugar a comienzos de 2019 bajo el comisariado de Manuela Moscoso, anterior curadora senior del Museo Rufino Tamayo de Ciudad de México y próxima curadora de la 2020 Liverpool Biennial.

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