Woman Art House: Ana Gallardo

by • 19 junio, 2020 • Woman Art HouseComments (0)438

Ana Gallardo (Rosario, Argentina, 1958) define su práctica artística como política, de resistencia y transformadora. Según la comisaria Alejandra Aguado, el material de su trabajo es su propia existencia y en sus obras podemos encontrar maneras de afrontar los problemas de la vida. La trayectoria artística de Gallardo está, sin duda, muy unida a su propia biografía, a su familia, a sus relaciones, a sus circunstancias laborales, y a su propia experiencia como mujer. Su madre, pintora, murió cuando ella tenía apenas seis años de edad, y por eso ha manifestado en alguna ocasión que su dedicación al arte es una manera de estar cerca de ella, de poder llenar ese vacío. La artista habla de un mandato familiar, psicológico, del que no se ha podido desprender. Pero la obra de Ana Gallardo tiene, como ella misma indica, una vertiente política que se refleja en su interés por abordar temáticas sociales vinculadas a diferentes formas de violencia, a veces cotidianamente asumidas. Pienso, por ejemplo, en la violencia estructural del sistema del arte cuando Gallardo menciona la inseguridad que llega a provocarle no haber recibido formación artística reglada o cuando en 2009 realiza la pieza sonora Curriculum laboral, en la que visibiliza todas las actividades no artísticas que tiene que desarrollar para poder mantenerse.

Ana Gallardo

Durante los primeros años de su trayectoria, a finales de la década de los ochenta, Ana Gallardo se dedicó a la pintura creando series relacionadas con la muerte, los métodos anticonceptivos femeninos y un interesante proyecto en el que pintaba ropa interior femenina junto a utensilios domésticos, a modo de estandartes para mostrar en manifestaciones feministas. Sin embargo, Gallardo se consideraba una mala pintora y decide abandonar. Fue en esa situación, recogiendo y ordenando su taller cuando encontró un nuevo camino al ver alineadas una serie de herramientas en la pared. Esto dio lugar a la instalación “Manifiesto escéptico” (1999), que junto a otras obras en las que utiliza perejil o agujas, denuncia la violencia de la ilegalidad del aborto. Estas piezas, no obstante, considera la artista que siguen vinculadas a la idea de lo pictórico, por ser presentadas en una pared y especialmente por la importancia que tiene el color del perejil y los cambios de tonalidad que provoca el paso del tiempo.

Ana Gallardo. Casa Rodante, 2007

Decía al principio del artículo que la obra de Gallardo está íntimamente unida a su biografía y así lo demuestran obras como Casa rodante (2007). Este trabajo surge tras la experiencia que la artista vivió el año anterior, cuando tuvo que guardar sus muebles y pasar por casas de familiares y amigos mientras encontraba un lugar para establecerse junto a su hija. Con esta casa rodante paseó durante ocho kilómetros por Buenos Aires. En Patrimonio (2013) crea una instalación en la que envuelve con cinta de embalar diferentes objetos que pertenecían a hombres que habían pasado por su vida y que aparecen representados en diferentes dibujos en la pared. Con esta obra decide aferrarse a estos objetos como una forma de remarcar que las personas que pasan por nuestra vida nos ayudan a construir nuestra identidad.

Ana Gallardo. Patrimonio, 2003

La violencia contra las mujeres estará presente en muchos de sus proyectos, como Sicaria (2012), o Dibujos Textuales, donde aborda la problemática en el contexto de Guatemala En A bocadejarro (2009) trabaja con Silvia Mónica, una mujer en situación de prostitución que denuncia a ritmo de tango las condiciones de abuso, esclavitud y pobreza en la que viven, centrándose en la prostitución infantil. En su primera exposición individual en España, celebrada en la Galería Oliva Arauna, mostró un conjunto de trabajos realizados en México en un geriátrico dedicado a mujeres que habían sido prostituidas en la calle. Entre las obras de esta serie, destacaría la pieza audiovisual dedicada a Estela, una prostituta postrada en silla de ruedas que murió antes de que Gallardo pudiera concluir el proyecto.

Ana Gallardo. Sicaria, 2012

Con la menopausia Ana Gallardo empezó a experimentar una nueva forma de violencia en su vida y empezó a trabajar con mujeres mayores de 60 años para poder explorar y visibilizar estas nuevas emociones, un proyecto que llama “Escuela de envejecer”. Este proyecto permite a estas mujeres poder realizar sus actividades deseadas y que no pudieron hacer por cumplir con otras obligaciones o prejuicios de género. Gallardo les pide que se conviertan en maestras de estas actividades o deseos frustrados. En el marco de este proyecto, Gallardo cumplió su sueño de formar una banda de rock, y forma la banda de karaoke Desesperadas por el ritmo.

Ana Gallardo. Los pedimentos, 2015

La vejez se ha convertido en tema central de la obra de Ana Gallardo a lo largo de los últimos años. Uno de sus más destacados trabajos en torno a esta temática será Los pedimentos, un proyecto con el que participará en 2015 en la Bienal de Venecia. La artista parte, en este caso, de un ritual de Oaxaca para pedir deseos a la Virgen, según el cual los devotos moldean figuras de barro que luego dejan al aire libre en los alrededores del santuario. Con la llegada de la lluvia, las figuras se deshacen y llevan a la tierra esos deseos para que puedan cumplirse. En su serie, Ana Gallardo busca que los participantes en el proyecto puedan pedir deseos para su propia vejez.

Ana Gallardo. Los Pedimentos. Bienal de Venencia, 2015

En esta línea, y aglutinando buena parte de su producción, la artista presentó en 2016 la exposición Un lugar para vivir cuando seamos viejos en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Se refiere, en este caso, a una vejez digna y un lugar simbólico de realización y felicidad.

Ana Gallardo. Dibujos Textuales

En 2017, en Es Baluard presenta Un lugar para vivir cuando seamos viejos. Escuela de oficios deseados, una serie de talleres en los que personas de la tercera edad transmiten sus conocimientos al público general. Recientemente, el trabajo de Ana Gallardo pudo verse también en España en Laboral Centro de Arte y Creación Industrial en la exposición “Equivocada no es mi nombre”, comisariada por Semíramis González.

Para saber más sobre Ana Gallardo, os recomiendo que veáis esta entrevista en Los Visuales y el catálogo de Un lugar para vivir cuando seamos viejos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

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