Woman Art House: Betty Parsons

by • 3 julio, 2020 • Woman Art HouseComments (0)1094

Esta semana ponemos el broche final a la tercera temporada de Woman Art House con la artista Betty Parsons, impulsora y temprana seguidora del Expresionismo Abstracto en Estados Unidos. A ella le debemos muchos de los grandes nombres de la Historia del Arte contemporáneo.

Betty Parsons © Eliot Elisofon

Betty Bierne Pierson (1900-1982) nació en una familia acomodada de Nueva York y descubrió el arte moderno a los 13 años, durante su visita a la Armory Show, la muestra que dio a conocer en Norteamérica una vanguardia europea conquistada por los «ismos» en 1913.

Tras separarse de un matrimonio más deseado por sus padres que por ella, con Schuyler Livingston Parsons, se marchó a París en 1924, donde estudió pintura y escultura en la Académie de La Grande Chaumière y en estudios de artistas como Giacometti, Émile-Antoine Bourdelle y Ossip Zadkine; también entró en contacto con Alexander Calder y estuvo muy unida a importantes figuras culturales del colectivo LGTBI como Janet Flanner, Romaine Brooks, Natalie Barney, Gertrude Stein y Adge Baker, con quien mantuvo una intensa relación. En este momento comenzó a exponer su obra en galerías de la ciudad.

Pero en 1933, desheredada por sus padres y afectada por la Gran Depresión, Parsons tuvo que volver a Estados Unidos, donde continuó su carrera artística enfocada a la acuarela, con paisajes, marinas y bodegones. Su estilo se basaba en lo espiritual y lo espontáneo, con obras muy expresivas que se mueven entre el postimpresionismo de Cézanne y el sfumato de los dibujos orientales.

Aix en Provence, 1927 © Fundación Betty Parsons

A finales de los años 40, y tras haber trabajado como marchante en diferentes galerías de la actualidad neoyorquina del momento, la trayectoria de Parsons dio un giro radial al descubrir el Expresionismo Abstracto. En este momento, comienza a dibujar formas naturales, orgánicas y biomórficas, como píldoras levitando sobre fondos de colores apagados, al principio. Experimentaba con la espontaneidad, pinceladas gestuales impulsivas y, con lo que en 1952 bautizó el crítico Harold Rosenberg, como action painting. A estas nuevas formas con las que trabajaba, Betty Parsons se refería como “pura energía” o “el nuevo espíritu”

En sus pinturas, Parsons empleaba finas capas de pintura vibrante, a veces permitiendo que se viera la superficie del lienzo. La artista sentía gran atracción por el arte antiguo y etnográfico, así como por prácticas místicas y espirituales de otras culturas, incluida la meditación. Esto se ve reflejado en la improvisación expresiva de sus pinturas. Además, a lo largo de su vida, realizó numerosos viajes en busca de nuevas influencias. Así fue como conoció México, Italia, África o Japón. Estos viajes, quedaban registrados en los diarios que siempre llevaba encima, con bocetos y acuarelas.

Flame (1967) © Fundación Betty Parsons

En Flame (1967), Parsons traslada la esencia espiritual y la “pura energía” a la obra: una gran forma vaginal de colores intensos que se abre a la mirada del espectador como un misterioso portal.

Parsons también llamaba a sus obras por un sentimiento o el lugar que le inspiraba, esto lo vemos en Alone, Maine, African Drawn, todas de 1972, o Wyoming Magic (1974). Formas dinámicas con una paleta de colores excéntricos que se fueron saturando con los años.

African Drawn (1972) © Fundación Betty Parsons

A partir de 1959, Betty Parsons pasó más tiempo en su casa de Long Island, donde se encontraba también su estudio –diseño del escultor Tony Smith, con el que trabajaba en Nueva York–. Pasaba los fines de semana observando la naturaleza, lo que después trasladaba a sus pinturas saturándolas de color. Pero, además de pintar, en 1965 volvió a experimentar con la escultura –práctica que había llevado a cabo en sus años parisinos–, haciendo ensamblajes policromados de madera reciclada que recogía en la playa.

African Village (1981) © Fundación Betty Parsons

Pero el trabajo como artista de Betty Parsons no ha tenido tanto reconocimiento como su otra práctica profesional paralela. En 1946, abrió la Galería Betty Parsons, que cogió el relevo de Peggy Guggenheim en Nueva York y promovió el trabajo de grandes artistas del Expresionismo Abstracto. La galería estuvo en activo 36 años y era conocida por su espíritu independiente y su buen ojo curatorial, llevando, desde sus primeros días, una lista incomparable de artistas tanto femeninas, como masculinos. Esto, unido a que tras la Segunda Guerra Mundial tuvo que ocultar su orientación sexual, no facilitó su vida personal, pues era un movimiento principalmente vinculado a hombres heterosexuales. Aún así, Parsons impulsó el trabajo de Jackson Pollock, Clyfford Still, Barnett Newman o Rothko. Algunos de ellos abandonaron la Parsons hacia 1951, ya que ella no se centraba únicamente en su trabajo; aunque fue una de las principales impulsoras de sus trayectorias artísticas.

Pero los intereses de Parsons iban más allá, rompió el encasillamiento al dar visibilidad a artistas etiquetados como “alternativos”, ya que pertenecían a colectivos como el LGTBI, afroamericanos, latinoamericanos o asiáticos. Artistas que necesitaban su voz y no encontraban su lugar en el mundo del arte neoyorquino en ese momento. Años después, ella misma se vio en situación de aclarar la privacidad sobre su orientación sexual explicando que, si no, habría sido excluida y no habría podido avanzar en su carrera.

Seeds, 1970 © Fundación Betty Parsons

«Como ves, te odian si eres diferente; todo el mundo te odia y querrá destruirte. Vi lo suficiente para saber que no quería ser destruida»
Betty Parsons para su biógrafo, Lee Hall.

Por todo esto, el trabajo de Parsons como galerista fue fundamental en la carrera, tanto de artistas que consiguieron un renombre en la Historia del Arte, como para artistas que vivían bajo la opresión social. Entre los últimos, expuso el trabajo de Sonja Sekula, Agnes Martin, Forrest Bess, Theodoros Stamos, Ellsworth Kelly o Alfonso Ossorio, en una atmósfera represiva contra el colectivo LGTBI en los Estados Unidos de posguerra.

Por otro lado, también llevó una importante labor de visibilización hacia artistas femeninas emergentes como Perle Fine, Judith Godwin, Buffie Johnson, Adaline Kent, Lee Krasner o Aline Porter, entre otras muchas más.

Betty Parsons tras una escultura de Alexander Liberman

«Mi reputación se construyó bajo la hostilidad. Tenía enemigos violentos de la vieja escuela del arte cuando comencé, que lanzaron su artillería pesada contra mí. Estaban convencidos de que estaba pervirtiendo el gusto del público»
Betty Parsons

Betty Parsons se mantuvo activa hasta su muerte en 1982. Cada verano, cerraba la galería para dedicar el 100% de su tiempo a la pintura y la escultura.

Si queréis saber más sobre esta artista, bautizada como la madre del Expresionismo Abstracto, os dejo esta entrevista con Cleve Gray de 1977 (https://www.youtube.com/watch?v=mAzuJlTTsBQ&feature=youtu.be) y os recomiendo el libro The Queer Encyclopedia of the Visual Arts, Claude J. Summers, 2004.

¡Hasta aquí la tercera temporada de Woman Art House! Espero que hayáis disfrutado leyendo sobre Betty Parsons. Os dejo el enlace al hilo de Twitter aquí.

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