Woman Art House: Kati Horna

by • 26 octubre, 2018 • Woman Art HouseComments (0)763

La historia de Kati Horna es la historia de una fotógrafa anarquista nacida en Hungría, una joven intransigente, mágica, inteligentísima, sabia, inagotable y luchadora ; que se adentró en el fotoperiodismo de guerra, se apropió e integró en su obra las propuestas vanguardistas y experimentales de la década de los años treinta y desarrolló un estilo intimista y original de la crónica y el fotoreportaje.

Kati Horna

Berlín, París, Budapest, Madrid, Barcelona, México… Bertolt Brecht, József Pécsi, Lajos Kassák, Lazslo Moholi, Robert Capa, Remedios Varo, Leonora Carrington… son algunos de los lugares y personas que contribuyeron a darle forma a su intensa y comprometida vida.

Kati, de nacimiento Katerine Deutsch, nació en 1912 en un pueblo cercano a la capital del país, Budapest, en una familia acomodada de origen judío. Durante la infancia fueron períodos difíciles, con pobreza generalizada e inseguridad debido a la inestabilidad política del país. Ya en la adolescencia, Horna se interesó por la política y entró en contacto con el pensador húngaro Lajos Kassák, además de que fue pintor, escritor y el principal animador del Movimiento Activista Húngaro perteneciente a la segunda generación de la vanguardia. Desde que era joven su madre le insistió que debía tener una carrera para valerse por sí misma; por ello, en 1931 se trasladó a Berlín para comenzar a aprender fotografía.

Kati Horna

Allí se relacionó con el grupo de Bertold Brecht y con el Bauhaus, al tiempo que trabajaba como obrera en una empresa de fuegos artificiales, a pesar de que su familia era rica y podía darle el dinero necesario para vivir. En aquel entonces, Alemania era el país dónde trabajaban los primeros grandes reporteros fotográficos con la República de Weimar. Este ambiente terminó con la llegada de Hitler al poder, dónde Horna tuvo que exiliarse y volvió a Budapest en junio de 1933.

En ese momento su madre decidió financiarle un curso en el taller del fotógrafo Jósef Pécsi, a quien Kati consideraría su maestro y así como comprarse además, su primera Rolleiflex. Cabe destacar que el papel de la mujer cambió considerablemente y que la fotografía entró poco a poco a formar parte del ámbito laboral y no como un simple hobby. Gracias a las primeras publicaciones y a la participación de las fotógrafas húngaras en exposiciones internacionales, se produjo el auge de la fotografía húngara. Y en este contexto es dónde se sitúa Horna.

Ese mismo año, 1933, Kati Horna toma la decisión de irse a París, por la influencia de Kassák y de László Moholy-Nagy, donde trabajó retocando fotografías de moda y fotos fijas para cine. En esta ciudad ella completó su formación y realizó varios reportajes para la agencia francesa Agence Photo. De esta época son sus famosos trabajos titulados “El mercado de las pulgas” (1933) y “Reportaje de los cafés de París” (1934).

En 1936, año en que estalló la Guerra Civil Española, Kati viaja a Barcelona y a Valencia junto con Robert Capa como fotorreportera encomendada por la Confederación Nacional del Trabajo y el Ministerio de Propaganda Exterior español para retratar la situación de los pueblos colectivizados de Aragón y componer un álbum fotográfico sobre el bando republicano.

En Barcelona, Horna trabajó para distintas publicaciones republicanas. Entre ellas destaca su trabajo como colaboradora en las publicaciones anarquistas “Tierra y libertad”, “Tiempos nuevos” y “Mujeres libres”, así como su trabajo como redactora en la revista “Umbral: semanario de la Nueva Era”. Es importante señalar que de las 270 fotografías que forman parte del fondo sobre la Guerra Civil, sólo 68 se publicaron en estas revistas (Pelizzon, 2014).

Su trabajo como fotorreportera no se limita a documentar la milicia entendida como colectivo, sino que indaga con su mirada el universo particular del soldado de guerra y narra las características físicas y simbólicas que lo definen como miliciano. Es importante señalar que sus trabajos también están relacionados con la muerte y otras muchas veces con la maternidad y la infancia.

A principios de 1939 huyó a París,y allí Kati Horna siguió trabajando pero la invasión nazi amenazaba Francia por lo que deciden pedir ayuda a la Embajada Mexicana. Kati y José Horna llegan al puerto de Veracruz, México, en octubre de 1939 y se trasladan a la Ciudad de México. De este período es curiosa y valiente la serie que desarrolló titulada “Hitler Eye”, que consiste en imágenes de un huevo parodiando a Hitler donde podemos apreciar ya su acercamiento al surrealismo.

En México mantuvo una gran amistad con las pintoras surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington y sería de gran relevancia, no sólo para su vida en México, sino para su obra. Para 1943 las tres vivían en la colonia Roma, por lo que compartían gran parte de su tiempo y sus labores cotidianas. De ahí surgieron una serie de retratos e imágenes surrealistas donde Horna retrató y colaboró con las pintoras. En la entrevista que Horna concedió a Manuel García se habla también de la cuestión del surrealismo. Sin embargo, hay que destacar que la fotógrafa nunca se adhirió a él como movimiento y no produjo su obra a partir de un manifiesto, lo que no excluye que algunos aspectos de esta corriente cupieran en su visión del mundo (Pellizon, 2014)

Una vez allí, la fotógrafa también colaboró con importantes publicaciones como: “Mujeres, Mapa” (1940) o “Revista de la Universidad de México” (1958 a 1964). Además, trabajó como profesora de fotografía en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (1973-1999) y en la Universidad Iberoamericana. Otra de sus facetas fue la de fotógrafa de arquitectura, en la que participó con arquitectos como Pedro Ramírez Vázquez, Carlos Lazo y Ricardo Legorreta haciendo memorias de distintas construcciones.

Kati Horna falleció en octubre del año 2000. Su trabajo es motivo de frecuentes exposiciones y homenajes tanto en España como en México y otros países. Sin embargo, se cree que su trabajo no es tan conocido porque en vida se negó a participar en exposiciones o hacerse publicidad, por lo que gran parte de sus fotos, especialmente su obra surrealista, fueron encontradas por su hija hasta después de su muerte.

En 1979 Horna cedió a España 270 fotos que tomó durante la Guerra Civil. Algunas de ellas pueden verse en un bastante abandonado rincón de la web de los archivos nacionales. Sin embargo, el fondo más amplio que alberga más de seis mil negativos clasificados en distintos temas (artes plásticas, arquitectura, artesanías y tradiciones populares, artes escénicas, música, literatura y periodismo, política, ciencias y humanidades, y reportajes varios), fueron donados al CENIDIAP (Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas en Coyoacán, México) dónde predomina el género del retrato. Es importante añadir que su trabajo nunca tuvo intenciones artísticas, si no que se propuso como un registro, como un instrumento útil.

Kati Horna

Si queréis conocer más sobre la vida y obra de Kati Horna, os recomiendo la siguiente bibliografía relacionada: “Kati Horna y su manera cotidiana de captar la realidad”, de Alicia Sánchez Mejorada ; “Kati Horna: constelaciones de sentido”, de Lisa Pelizzon y “Kati Horna: recuento de una obra” coordinado e investigado por Emma Cecilia García Krinsky.


El próximo domingo 28 de octubre lo dedicaremos a hablar de la artista Helena Almeida, Isabel González será la encargada de acércanos a la obra de esta genial creadora. Podéis seguir el hilo en Twitter a través de la cuenta de Isabel (@Issart_GL) o del hashtag #womanarthouse ¡Os esperamos!

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