Woman Art House: Lorna Simpson

by • 20 noviembre, 2020 • Woman Art HouseComments (0)376

Esta semana en Woman Art House nos hemos acercado a la trayectoria artística de Lorna Simpson: una creadora imprescindible cuya producción se ha convertido en un auténtico espacio de reflexión.

Retrato de la artista © James Wang

“Ella lo vio desaparecer junto al río.
Le pidieron que contara lo que pasó,
Solo para descartar su memoria.”
Lorna Simpson

Lorna Simpson (Brooklyn, 1960) ha sido una artista consecuente consigo misma, y tanto así con su arte. Con una carrera de casi 40 años ha desafiado los estereotipos culturales, al exponer su visión más personal sobre temas cruciales como el género, la raza, la identidad y la memoria.

Licenciada en Bellas Artes – en la especialidad de fotografía – en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York (1982), y más tarde con una Maestría en Bellas Artes de la Universidad de California en San Diego (1985), Lorna Simpson planteó un vuelco estético y temático en el medio fotográfico. Su relación con las artes y con la fotografía en específico la nutrió, desde la infancia, de una formación artística que la llevaría primero a estudiar pintura, pero más tarde la condujo por los caminos de la fotografía documental.

Lorna Simpson. Five day forecast, 1988

Fue en la década de los ochenta que su obra emergió con fuerza en el contexto norteamericano. Su interesante propuesta fotográfica la proyectó al escenario artístico desarrollando, desde entonces, una carrera que se reafirma con el decursar de los años. En sus imágenes planteaba un cuestionamiento directo al lenguaje fotográfico y su capacidad narrativa, que acompañó de un componente crítico y reflexivo hacia su contexto.

Temas como la racialidad, el género, la sexualidad, los estereotipos sociales se convirtieron en las principales problemáticas de sus piezas. Con un aliento poético, pero desde una postura profundamente política, conjugó texto e imagen para cuestionar el escenario histórico y cultural. Ello le llevaría a definir una línea discursiva que la situó como una de las principales exponentes de la fotografía conceptual.

Lorna Simpson. Untitled, 1989

«Mis intereses siempre fueron la eliminación de los límites sociales en la forma en que hablamos de raza o en la forma en que hablamos de género o sexualidad, porque está muy arraigado incluso en el lenguaje que usamos». Lorna Simpson

Cuerpos fragmentados, manos, rostros, cabellos fueron algunos de los motivos recurrentes en las obras más icónicas de este periodo inicial. Simpson hace referencia a una mujer anónima; oculta su rostro y la reitera como protagonista. De esta manera se apropia de la imagen femenina para ejercer una crítica a las estrategias de dominación que han definido la representación y determinación de los géneros, las razas y los comportamientos.

Lorna Simpson. Guarded conditions, 1989

De igual modo, Lorna Simpson ejerce en su obra una crítica a la historia del arte, a la presencia casi nula de fotógrafas y fotógrafos negros dentro del canon del arte así como a su rol y representación en el mismo, al relatar cómo sus historias han sido desplazadas de las narrativas y los procesos de la memoria.

La artista denuncia la invisibilidad de la mujer negra, la violencia y los códigos desde los cuales la sociedad ha enarbolado ciertos cánones excluyentes. Expone los rasgos característicos de la raza negra desmantelando las nociones exóticas; reivindica sus formas y visualiza las diversas caras que adquiere la dominación desde la mirada del otro.

Lorna Simpson. Waterbearer, 1986

Ha codificado sus piezas desde el fragmento, la síntesis y la ambigüedad. Simpson establece paralelismos entre palabra e imagen, y cuestiona el significado literal de la fotografía con el poder disonante de sus textos. Una acción que conecta a una necesidad por modificar los modos de entender el género en sí mismo.

En los años noventa Lorna Simpson comienza a experimentar con otros medios. Su lenguaje visual evoluciona a otro estadio e incorpora el fieltro como nuevo material para estampar sus imágenes. Con él modificó su metodología de trabajo y aportó a sus creaciones una visualidad y significado particular, desde lo sensorial y lo instalativo. Evadió la representación explícita del cuerpo para centrar su lente en lo íntimo, en las relaciones entre lo público y lo privado, tal y como se pone de manifiesto en su serie Sexo Público (1995-1998).

Lorna Simpson. The bed, 1995.

Con el transcurso de los años su producción artística ha ido evolucionando, volviéndose cada vez más interdisciplinar. Sus estudios fotográficos han encontrado en el séptimo arte un escenario importante de retroalimentación que le ha permitido proyectar, a nivel estético y narrativo, el universo temático abordado en sus piezas, con una marcada influencia del cine negro, las comedias de los años treinta, y también de la música. Interior – Exterior (1997), Call waiting (1997), Recollection (1998), Duet (2000), Easy to remember (2001) constituyen piezas claves en este sentido, y marcan su regreso a la representación de los personajes de los que había prescindido en proyectos anteriores.

Lorna Simpson. Easy to remember, 2001

En los últimos 20 años ha continuado expandiendo sus modos de creación. Simpson ha regresado a la pintura que dejó a un lado al inicio de su carrera y en la cual enfoca, actualmente, una parte significativa de su trabajo, junto al dibujo y la escultura. Se ha volcado a reconstruir la memoria personal y colectiva desde el collage; desde la recuperación y apropiación de imágenes como ejercicio compositivo. Extrae fotografías de mujeres y hombres de las páginas de revistas como Ebony de los setenta y ochenta, y como un vuelco a la memoria replantea aquellas nociones sobre la identidad y lo femenino.

Al decir de la artista, “la noción de fragmentación, especialmente del cuerpo, prevalece en nuestra cultura y se refleja en mis obras. Estamos fragmentados no solo en términos de cómo la sociedad regula nuestros cuerpos, sino también en la forma en que pensamos sobre nosotros mismos.”

Lorna Simpson. Collide, 2019

Lorna Simpson forma parte de una generación de creadoras, como Kara Walker y Carrie Mae Weems, que ha removido los cimientos del mundo del arte neoyorkino e internacional al poner voz a esos discursos silenciados en torno a la raza, al rol de mujeres y hombres afroamericanos así como su realidad.

Fue la primera mujer afroamericana en exponer en la Bienal de Venecia (1995) y ha representado a su país en dos ediciones de Documenta en Kassel, en 1987 (VIII) y 2002 (XI). En el año 2013 el Jeu de Paume de París le realizó su primera retrospectiva europea, y su obra se ha expuesto igualmente en el Museo de Arte Moderno (New York), el Museo Guggenheim (New York), el Museo Whitney de Arte Americano (New York), y en España en el Domus Artium 2002 de Salamanca y el Centro de Arte Contemporáneo Málaga, entre otros.

Lorna Simpson en su estudio

Lorna Simpson ha sido considerada por la crítica como una de las creadoras paradigmáticas del contexto artístico norteamericano e internacional.  Su posicionamiento directo frente a la situación social y política de Estados Unidos, tanto como su enfoque feminista del arte, asumido desde el potencial crítico de su obra, marcaron el rumbo de una artista que ha desafiado los patrones estéticos e ideológicos dominantes de su época a favor de propuestas más inclusivas.

Para conocer un poco más del trabajo de Lorna Simpson les recomiendo la página web (https://lsimpsonstudio.com/) de la artista y un video (https://t.co/xCrpBK57wF?amp=1) recorrido por su estudio.

¡La próxima semana una nueva artista llega a Woman Art House! No se lo pierdan.

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