Woman Art House. Pipilotti Rist

by • 13 marzo, 2020 • Artistas, Instalación, Vídeo, Videoarte, Woman Art HouseComments (0)1205

Pipilotti Rist es conocida por sus videoinstalaciones multimedia en las que explora la cultura audiovisual y musical pop y la sexualidad femenina, rompiendo todo límite entre baja y alta cultura. 

Pipilotti Rist – Open My Glade (Flatter), 2000-2017

Nacida como Elisabeth Charlotte Rist en Grabs, Suiza, en 1962, se presenta al mundo como Pipilotti Rist aludiendo al apodo familiar Lotti y claramente a Pippi Långstrump, el personaje infantil creado por Astrid Lindgren en la década de los 40. A partir de aquí Pipilotti Rist lanza toda una declaración de intenciones de lo que será su práctica artística, en la que remezcla espontáneamente fantasía, cultura visual pre MTV, música post punk y feminismo. 

Entre 1982 y 1986 estudia diseño gráfico en el Instituto de Artes Aplicadas de Viena. Comienza a trabajar en películas en Super 8 y diapositivas animadas que son proyectadas en conciertos de música. Durante un tiempo forma parte de la banda femenina Les Reines Prochaines como bajo y cantante y para quienes hace también videoclips. De influencias pop, folk y punk y con una estética posmoderna, Les Reines, aún en activo, tuvieron bastante éxito durante los 90. #WomanArtHouse

En estos ambientes cuando Pipilotti Rist descubre su vocación por el vídeo y las amplias posibilidades de la imagen y el sonido. Se traslada a Basilea donde comienza estudios de vídeo y a desarrollar un intenso interés por el videoarte que conoce gracias a los festivales.

En 1986 por primera vez presenta su trabajo fuera de la escena musical y comercial con el vídeo I Am Not a Girl Who Misses Much, mostrado en el Solothurn Film Festival y en el Museum of Applied Arts in Basel. En esta obra define las que serán sus estéticas y pretensiones conceptuales, entre ellas el color saturado, heredado de la estética de la televisión y películas musicales de la década de los 60 y 70, como también posicionamientos claramente feministas. En el video es la propia artista quien baila frenéticamente mientras repite con voz distorsionada “I Am Not a Girl Who Misses Much”. Pipilotti Rist se apropia o tal vez se identifica y da voz a la chica a la que alude la canción Happiness Is a Warm Gun (1968) de The Beatles que comienza con la frase “She’s not a girl that misses much”.

Pipilotti Rist, I’m Not The Girl Who Misses Much, 1986 (stills)

Hasta 1996 compagina su trabajo como video creadora comercial y musical con su práctica artística y feminista, presentando piezas como Pickelporno (1992) mostrada en la televisión suiza. Esta pieza es difícil de comprender sin atender al contexto de comienzos de los 90, momento en el que el uso y consumo de la pornografía se extiende gracias a las cintas VHS y a la proliferación de canales privados de televisión. Pickelporno es, efectivamente, una película porno de 12 minutos con la que Pipilotti Rist responde al incipiente debate entre pornografía y feminismo. En el vídeo busca involucrarse en el sexo en lugar de ser observado desde fuera. Para ello utiliza una lipstick cámara con una lente muy pequeña y un ángulo amplio, lo que le permite acercarse a la piel de los cuerpos consiguiendo una imagen muy nítida y gran profundidad de campo. Al mismo tiempo se permite jugar con los fallos técnicos del vídeo. 

Pipilotti Rist, Pickelporno, 1992. MoMA

En esta década también realiza Blutclip (1993) una oda a la menstruación. Cercano a la videoinstalación es la pieza Sip My Ocean (1996) que proyectada en dos paredes adyacentes muestra una imagen caleidoscópica de un paisaje marino donde flota una mujer y múltiples objetos domésticos y simbólicos. Aquí Pipilotti Rist interpreta Wicked Game de Chris Isaak (1989) en un tono melancólico donde acentúa con chillidos “no, I don’t want to fall in love” que se convierte en un canto de empoderamiento y liberación femenina. Esta es la primera obra de Pipilotti Rist adquirida por un museo. A partir de este momento se convierte en una de las artistas contemporáneas más creativas y reconocidas en el ámbito de la videocreación y las instalaciones multimedia. 

Su obra más conocida e influyente es muy probablemente Ever Is Over All, realizada para la Bienal de Venecia de 1997. Aquí es donde Pipilotti Rist muestra todo su complejo lenguaje artístico y feminista. La videoinstalación está compuesta de dos proyecciones narrativas superpuestas y ralentizadas. En la primera la artista camina con seguridad, en una aparentemente calma, llevando una flor en la mano sacada del campo de flores de la segunda proyección. La aparentemente idílica e inofensiva acción, acentuada por la banda sonora, los gestos o el vestuario, es interrumpida violentamente cuando aquella flor sirve para romper los cristales de los automóviles aparcados que golpea.

En “Ever Is Over All” Pipilotti Rist vuelve a situarse en los límites entre baja y alta cultura. En múltiples detalles cita aspectos extraídos de la fantasía, la cultura del videoclip, el cine… claramente desde una posición feminista. Como las fronteras entre el Arte y la cultura popular son extremadamente frágiles, en 2016 Beyoncé cita a Pipilotti Rist en Hold Up, situándose ambas como parte de un juego en el que los espacios de representación de la alta y la baja cultura son intercambiables. Así, las estéticas de la baja cultura, introducidas por Pipilotti Rist en el Museo, regresan con Beyoncé al lugar de donde Rist las extrajo. Beyoncé disfruta tanto como Pipilotti Rist del efecto liberador de este paseo femenino, y ambas buscan nuestra complicidad, unirnos a romper con toda autoridad que impida la completa liberación femenina. #WomanArtHouse

Pipilotti Rist-Beyonce

Una de las obras más conocidas de Pipilotti Rist es Open My Glade (Flatten) (2000-2017), una instalación multicanal proyectada en Times Square en enero de 2017. Aquí el rostro de la artista se aplana contra la pantalla como queriendo salir de la misma.En esta instalación aborda el papel de las mujeres en los medios de comunicación y en el espacio público. Open My Glade como Ever Is Over All debe leerse como un llamamiento a las mujeres a romper el techo de cristal. 

Pipilotti Rist ha sabido entender el importante papel simbólico de la imagen multimedia contemporánea a través del videoarte y la instalación inmersiva en museos y espacios públicos. Fusionando alta y baja cultura lanza poderosas críticas feministas que trascienden los ambientes exclusivos e intelectuales del arte contemporáneo.

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