Woman Art House: Priscilla Monge

by • 26 abril, 2019 • Woman Art HouseComments (0)777

La obra de Priscilla Monge (Costa Rica, 1968) abraza la pintura y el bordado, la fotografía y el videoarte, los objetos intervenidos y la instalación. Su discurso está cargado de un potente mensaje feminista y emancipador.

Priscilla Monge

De fuerte carga social su arte reflexiona sobre la imagen contemporánea de la mujer, cuestionándola. Desde el post minimalismo desvela la violencia en lo cotidiano, la incomunicación y la confrontación entre lo íntimo y lo público, con ácidas críticas a la educación y el poder simbólico.

Su formación académica inicia en los ‘80, en la Universidad de Costa Rica, una escuela de arte de métodos tradicionales. Se inicia en la pintura, adoptando la disciplina que vio ejercer siempre a su abuela, sin mucho convencimiento. Sin embargo, el título de su primera exposición fue el provocador “Priscilla no pinta”. Estas primeras pinturas ya daban pistas sobre su inquietud conceptual. Poco a poco se atreve a experimentar introduciendo texto cosido en sus pinturas. El bordado, máxima de las “labores” femeninas y domésticas, aportan textura y artesanía a su trabajo bidimensional. Además le sirven para posicionarse sobre la concepción de “lo femenino” socialmente.

En “Sentencias de muerte” (1993) bordó sobre lienzos puros los castigos que aplicaban en la era colonial y post-colonial a las mujeres “desobedientes”.

Virginia Pérez-Ratton, como curadora de la obra de Monge apuntó: «La artista no sólo cuestiona un contexto social y en ocasiones político, sino también los encasillamientos artísticos convencionales, y así, “sueña que es una pintora que bordaba”, es una escultora que no talla, una fotógrafa que prepara el escenario pero que no dispara»

Priscilla Monge

En Bélgica, su relación con el artista W. Delvoye eleva la ironía y textualidad de su obra. Las palabras, el humor y la reinterpretación cobran toda su fuerza. Por ejemplo, en “Cállese y cante”(VI Bienal La Habana) combina objetos que potencian una atmósfera de desconcierto al exponerse ante la violencia velada: cascos de boxeo, objetos creados para la violencia, escondían infantiles carrillons, accionables por el público.

“Cartas / Cadenas/Recetas” (1994-98) muestra cartas de amor, recetas de amarre, emails… bordadas sobre sábanas, remarcando el lenguaje fetichizado, frágil, ansioso y crédulo que se asocia a las mujeres como natural, cuando es fruto de su socialización como niñas.

La violencia estructural sobre las mujeres se materializa en objetos cotidianos que Monge re-semantiza. En palabras de la artista: “Creo que es inevitable, siendo mujer, que me decante por esa preocupación, pero también tengo obras sobre la violencia en general”. Sus “Boomerangs” (1998-2000) (primero de madera, luego de mármol, como epitafios de ida y retorno) encarnan el círculo vicioso de la violencia verbal. “Me interesa que hay palabras que se tornan en acciones en el momento en que las decís. Los insultos y las maldiciones se vuelven una acción, dejan de ser palabras”. Su obra bebe de su experiencia en un contexto doméstico de agresión. Con referencias cinematográficas y literarias trasciende su intimidad y hace política (pública)su experiencia como mujer.

Priscilla Monge

Con respecto al lenguaje como mecanismo de poder, también están sus pizarrones, que recrean el castigo escolar de escribir muchas veces la misma promesa de no repetirla.

“Pensum”(1999)exhibe la fuerza del lenguaje como mecanismo de poder. Imitando el tradicional castigo escolar de repetir la misma frase, como modo de interiorizar la promesa de no repetirla, escribe en pupitres oraciones sobre conductas histéricas, pecaminosas y compulsivas asignadas a las mujeres, como: “No debo ponerme histérica“, “No debo comprar más zapatos”, “No debo acostarme con papá”, “No debo follar con críticos de arte”. Vistas desde un punto de vista adulto y distante parecen, más que un castigo, un recital de mantras, mandamientos o hechizos terapéuticos carentes de sentido.

La fotografía se ha convertido en uno de sus medios de expresión predilectos. La propuesta fotográfica Máscaras emplea sus propios autorretratos, manipulados. En Maniquíes utiliza un maniquí de aspecto casi adolescente, con ojos y boca recortados de una revista de moda. Monge afirmó respecto a esta serie: “Al tomar una fotografía de esa figura, el resultado es una imagen inquietante que nos molesta, una especie de collage , sin serlo, que nos avisa que algo no anda bien.”

La obra “The artist reveals mystic truths” (2001), en alusión a Bruce Nauman, muestra restos de una merienda sobre la mesa elegante. Dentro de las tazas sucias y abandonas de esta reunión social terminada, se leen frases melodramáticas como “La historia es cosa de vida o muerte” y “La representación es cosa de vida o muerte”. De esta manera emplea menaje cotidiano, aunque lujoso, para ironizar sobre el mundo del arte y todo lo metafísico que adorna la existencia humana.

Inspirada en tipografía antigua e iconografía cristiana decora ostentosamente los espejos de su serie fotográfica “Amo mi arte, Amo mi nombre, Amo mi vida, Amo mi sexo, Amo mi muerte.”. Un emblema de la relación agónica que se establece entre el sujeto y su reflejo.

Monge exprime la capacidad multicapa de los objetos, combinándolos graciosamente para obtener relaciones semánticas incisivas. “Bailarina” (2004) es una muñeca vestida de bailarina de ballet clásico, estereotipo femenino de belleza delgado y elegante. Dispuesta sobre un taladro, la muñeca baila cuando esta herramienta virulenta se acciona.

A partir de una serie de micro relatos y con la ayuda de Karla Ramírez, la cual la anima a convertirlos en videos, se inicia en el videoarte, destacando la trilogía Lecciones de maquillaje. En “Lecciones de maquillaje nº1” un hombre explica a las mujeres, con ayuda de una modelo, cómo maquillarse paso a paso para “cubrir toda imperfección”. La brusquedad de sus gestos al pintarla consiguen el efecto contrario. Cuando encuadran de cerca la cara de la mujer se ve que lo tiene marcado por moretones. Como recuerda el maquillador: “El maquillaje sirve para que te veas bonita pero sirve para esconder un golpe”. Podéis verlo, pinchando aquí.

Es digno de mencionar el antecedente autobiográfico del vídeo. Ella contaba: “Mi madre, mi hermana y yo sufrimos de violencia verbal. Era un hogar violento. Recuerdo que una vez, teniendo catorce o quince años me maquillé un ojo de morado en el carro mientras iba al colegio. Pasé todo el día así y cuando me preguntaban qué me había ocurrido, inventé que me había caído en el baño. Recién al ver el video editado, tomé conciencia de aquel episodio.”

Temas de máxima actualidad en el feminismo, como la prostitución, el tráfico de mujeres y la esclavitud sexual, especialmente sufrido por mujeres inmigrantes y niñas abusadas en círculos próximos, se corporalizan en algunos de sus trabajos. En “Lección Nº2.Como (des)vestirse” (2000) la artista hace un striptease con ropa no erótica, editando el vídeo en reversa. Tras visitar un “show” erótico en Bélgica, en que la mujer que salió al escenario (presentada como “Vicky, de Centroamérica”)paró a mitad para vestirse de nuevo, siendo llevada a rastras del escenario, se sintió especialmente sensibilizada por este tipo de violencia. “Otra raíz del video es una amiga. Ella fue abusada por un familiar y siempre se sobre cubría de ropa para dormir protegida.”

En el último de los videos de la trilogía, “Cómo morir de amor”,  trata los estereotipos de la seducción y el amor. Una mujer besa apasionadamente un cristal contra el que está aplastado su rostro. Remite así al “techo de cristal” y el sacrificio amoroso en que se educa a las mujeres. Podéis verlo, pinchando aquí.

Por otro lado, Priscilla Monge es conocida por el uso de compresas como material artístico, que adopta en su obra diversos simbolismos. “Balón de fútbol” (1997) fue realizado por un fabricante de balones engarzando piezas de cuero con ellas. También confeccionó pantalones íntegramente compuestos por compresas cosidas. “Habitación de aislamiento” está forrada de compresas a modo de pared insonorizada. El blanco puro remite al control de lo femenino, la silenciación de lo primitivo: la menstruación convertida en tabú, motivo de aislamiento físico y psicológico. De fondo sonaban susurros, a modo de silenciado y eterno discurso interior.

En 1997 realiza en S.José de Costa Rica la performance “Pantalones para los días de regla”, en que pasea con uno de sus pantalones “sanitarios”, el cual iba absorbiendo su propia sangre menstrual durante el día. Vedla aquí.

La violencia sexual y las prácticas médicas y forenses invasivas se plasman en “Instrumento de medición”, que alude a la prueba objetiva conocida como “el reloj” para confirmar la violación según la disposición de los daños en el ano o vagina de la víctima. En esta obra siete relojes de mármol, como epitafios, muestran “una hora”: una marca inequívoca de violación.

Los curadores de la Bienal de La Habana censuraron la obra “La sangre numerosa” en 2003, así como el texto de la curadora cubana Clara Astiasarán que la acompañaba. Esta obra se inspiraba en un objeto que presenció en el Museo de la Revolución de Cuba: la puerta con las palabras “Fidel Castro” escrito a sangre, según cuentan, por Eduardo García Delgado, al apoyarse en ella antes de morir. Este hecho, considerado heroico, fue perpetuado por el poeta Nicolás Guillén en La sangre numerosa, de donde se inspiró Monge. Su obra la componían seis puertas con frases que versaban cínicamente sobre el arte, el amor y la vida. “Frases menos heroicas” comentó ella.

En la Bienal de Liverpool(2006) construyó “Space Soccer Pitch” un campo de fútbol con colinas que impedían el juego; crítica política sobre cómo los cambios en los espacios determinan cambios conductuales. Podéis ver el vídeo de un espectador. pinchando aquí.

La instalación al aire libre “Si nadie habla, las piedras hablarán” (Bienal de Pontevedra,2010) consiste en un gran muro de contención-o protección-con altavoces escondidos entre sus piedras que repiten en loop, con voces diversas, la frase que da título a la obra, como un mantra, una maldición o un epitafio oral.

El trabajo de Priscila Monge ha sido reconocido por instituciones como la Bienal de Venecia en múltiples ocasiones, la Bienal de Sao Paulo o la de la Habana. También son reconocidas sus obras en el espacio público, como la casa inhabitable instalada en la rotonda Leobendorf .

No os perdáis esta maravillosa entrevista íntima realizada por Rosina Cazali (aquí) o la charla con Victoria Cabezas sobre su exposición conjunta “Ejercicios de autonomía” (aquí).

Woman Art House cierra las puertas esta semana con este artículo dedicado a la incisiva artista post conceptual Priscilla Monge. Gracias por la lectura, no dudes en comentarnos.


El próximo domingo nos acercaremos a las Guerrilla Girls de la mano de Emma Trinidad. Podéis seguir el hilo en Twitter desde el hashtag #womanarthouse y desde la cuenta de la autora @Em_Trinidad

Post Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *