Woman Art House: Ruth Asawa

by • 26 febrero, 2021 • Woman Art HouseComments (0)1786

“El arte hará que las personas sean mejores”
Ruth Asawa

La creencia del poder transformador del arte es una de las constantes en la trayectoria de la artista Ruth Asawa (1926-2013) que dedicó gran parte de su vida a luchar y defender la educación artística.

La vida de Ruth Asawa es un ejemplo de resiliencia. En su juventud, pasó 18 meses en un campo de concentración en Estados Unidos. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno estadounidense decidió que los americanos con ascendencia japonesa eran una amenaza para el país, obligándoles a abandonar su hogar y a vivir en campos de internamiento.

Este periodo en reclusión, hizo que Asawa se acercase al arte de la mano de algunos animadores/ilustradores que habían trabajado para Disney y se dedicaban a dar clase a los prisioneros, descubriendo así una de sus grandes pasiones.

“A veces nacen cosas buenas de la adversidad. No sería quien soy si no hubiera sido por el internamiento, y me gusta quien soy”.
Ruth Asawa

Dos años después consigue la libertad, comienza a estudiar en la Escuela de Profesores, con la intención de impartir clases de arte, pero no logra graduarse al no conseguir realizar prácticas en instituciones públicas por discriminación racial.

Me dijeron que, como los recuerdos de la guerra aún estaban frescos, podría ser difícil para mí trabajar en una escuela pública. Mi vida podría incluso estar en peligro. Esto fue un regalo de Dios, porque me animó a perseguir mi interés por el arte, y posteriormente me inscribí en el Black Mountain College en Carolina del Norte”.
Ruth Asawa

Este nuevo rechazo hace que decida perseguir su vocación por el arte, inscribiéndose en el Black Mountain College (Carolina del Norte) lo que le da una nueva visión sobre el compromiso de ser artista. Asawa contaba sobre su experiencia en la escuela: Los profesores eran artistas en activo, lo que nos daba la posibilidad de relacionarnos con muchas formas de arte. Pasé allí 3 años, y me encontré con grandes maestros que me dieron suficiente estímulo para el resto de mi vida: Josef Albers, Buckminster Fuller, Max Dehn y muchos otros.

Fue durante los 3 años que permaneció en Black Mountain College, cuando realizó un viaje a México, junto a Josef y Anni Albers, donde aprendió la técnica para tejer con alambre que utilizaría posteriormente para crear sus famosas esculturas flotantes.

Tras salir de la escuela, se instala en San Francisco donde Asawa idea una nueva forma escultórica al tratar de dotar de estructura a sus dibujos, les otorga volumen tridimensional a través de un solo elemento, un alambre, con el que va creando formas inspiradas en la naturaleza.

La artista lo describiría como “una malla tejida, no muy diferente a una cota de malla medieval. Un trozo de alambre continuo, las formas envuelven formas interiores, pero todas las formas son visibles (transparentes). La sombra es la que revela la imagen exacta del objeto”.

Como era de esperar, los críticos de arte rechazaron su trabajo. Por ejemplo, en ART NEWS alegaban que eran esculturas domésticas femeninas, hechas a mano, ideales para la decoración del hogar.

A pesar de todo, Asawa consigue una creciente popularidad, es reconocida por el Whitney Museum, que adquirió una de sus piezas; expuso en Peridot Gallery de Nueva York (1954), participó en la Bienal de São Paulo (1955), etc

Como mencionaba al inicio del texto, una parte muy importante en la trayectoria de Asawa fue su defensa por la educación artística. “Un niño puede aprender sobre el color, el diseño y la observación de objetos en la naturaleza. Así, se volverá más consciente de las cosas que le rodean. El arte hará que sean mejores personas”. Basándose en los métodos educativos de Black Mountain College abrió el Taller de Artes de la Escuela Alvarado (1968) donde propuso un programa innovador que involucraba a padres y artistas para que trabajasen con los niños en las escuelas públicas.

Asawa no se contentó con llevar su taller a más de 50 centros públicos de San Francisco, sino que como miembro activo de la Comisión de las Artes de la ciudad presionó a políticos y fundaciones caritativas para que apoyasen programas de arte.

Su idea de que el arte pertenecía a la comunidad y era una parte esencial de la vida la plasmó al trabajar en sus encargos públicos con niños o adultos que querían desarrollar su lado creativo. Abrió su taller para que realizasen esculturas con arcilla de panadería para posteriormente fundir los diseños en bronce.

Si os interesa la visión del mundo artístico de Ruth Asawa os recomiendo que visitéis su completa web Home – Ruth Asawa, o leáis el libro Everything she touched: The life of Ruth Asawa de Marilyn Chase.


El próximo domingo podréis conocer a una nueva artista dentro del proyecto Woman Art House. No os lo perdáis.

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