Woman Art House: Vivian Maier

by • 12 abril, 2019 • Fotografía, Woman Art HouseComments (0)907

¿Niñera? ¿Artista? La célebre niñera fue más que eso. Aupada como fotógrafa tras su muerte y reconocida como maestra de la “Fotografía de calle”, tenía una personalidad enigmática que genera a día hoy, todo un misterio.

Estadounidense de origen francés y de origen austro-húngaro, Vivian rebotó entre Europa y los Estados Unidos antes de regresar a la ciudad de Nueva York en 1951. Habiendo tomado la fotografía apenas dos años antes, peinaría las calles de la Gran Manzana refinando su arte artístico. Para 1956, Vivian dejó la costa este para ir a Chicago, donde pasaría la mayor parte del resto de su vida trabajando como cuidadora.

En su tiempo libre, Vivian tomaba fotos que ocultaba de los ojos de los demás. Solo tomaba fotos sin descanso y sin que pareciera importar el resultado final y tampoco revelaba muchos de sus carretes porque no se lo podía permitir.

Tomando instantáneas a fines de la década de 1990, Maier dejaría un trabajo que comprendía más de 100.000 negativos. Además, la pasión de Vivian por documentar se extendió a una serie de documentales caseros y grabaciones de audio.

Dos años antes de la muerte de Vivian, fueron comprados treinta mil de sus negativos en una subasta de una caja de ahorros de Chicago. Conservaba periódicos por toneladas, y su equipaje -también cámaras, negativos y material fotográfico- ocupaba doscientas maletas y paquetes.

El ex agente inmobiliario John Maloof por aquel entonces escribía un libro sobre la historia de Chicago. Maier no podía pagarse tan siquiera el alquiler, por lo que tuvo que vender más de cien mil de sus negativos y películas sin terminar, que guardaba en algunas cajas.

En la novela “Una vida prestada” que Berta Vías Mahou ha dedicado a la fotógrafa, la considera como “la Kafka de la fotografía”. Berta señala que “Como Kafka fue una especie de bestia dedicada por entero a su vocación, vivía en soledad, sin casarse y sin tener hijos, su vocación se la comió; Kafka también tuvo mucha resistencia a publicar.”

Era una mujer extremadamente “culta”, que leía e iba al cine sin parar y que con sus ahorros recorrió en solitario Egipto, Bangkok, Tailandia, Vietnam e incluso recaló en España. Era muy polifacética y reservada. Creo que tiene que ver con el hecho de ser fotógrafa, de mirar todo desde fuera. Era una especie de cazadora al acecho, también en su vida porque muchas de las familias con las que vivía las fotografiaba casi sin que se dieran cuenta”, apunta la escritora sobre el carácter de la fotógrafa que ejerció como niñera durante cuarenta años.

Dispara compulsivamente con la cámara a media altura y acumula decenas de autorretratos velados por sombras y reflejos. Son otra forma de emerger una identidad que nunca pudo situar en primer plano por su condición de niñera.

“Cuando ves sus tiras te das cuenta de que usaba técnicas de consumada fotógrafa y saca lo que quiere con un solo disparo”, explica la escritora madrileña sobre la pericia visual de su admirada Maier, convertida en referente fotográfico de la segunda mitad del siglo XX en Norteamérica, a la altura de maestros como Robert Frank o Diane Arbus.

Juan Bonilla ha señalado que, además de su vida y de una obra tan descomunal, lo raro de Vivian Maier es que dejara “tantas obras maestras”, que poseyera “un mundo tan propio” y que todo eso “quedara oculto”.

Un legado colosal que aún queda mucho por analizar pero que le reivindican como artista visual rompedora y vanguardista.

“Tenemos que dejar sitio a los demás. Esto es una rueda, te subes y llegas al final, alguien más tiene tu misma oportunidad y ocupa tu lugar, hasta el final, una vez más, siempre igual”. Nada nuevo bajo el sol” (Vivian Maier).

Hasta aquí el artículo de esta semana de #womanarthouse. Para descubrir un poco más a Vivian Maier y enamorarse de ella y su fotografía, os recomiendo visitar su página web oficial: http://www.vivianmaier.com/about-vivian-maier/. Además de ver la película “Finding Vivian Maier” realizada por John Maloof y Charlie Siskel, y leer la novela “Una vida prestada” de Berta Vias Mahou.

Os esperamos el próximo domingo con Niki de Saint Phalle, de la mano de Isabel González. ¡Hasta la próxima!

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