Woman Art House: Yoko Ono

by • 8 marzo, 2019 • Woman Art HouseComments (0)498

Yoko Ono es probablemente una de las celebridades más mediáticas del siglo XX y al mismo tiempo una gran desconocida. En Woman Art House nos interesa de esta polifacética artista su aportación al arte experimental de los 60 y al Fluxus. Aquí se puede leer el hilo sobre Yoko Ono del pasado domingo 3 de marzo.

Yoko Ono es una pionera de las vanguardias experimentales de la década de los 60. Desde entonces ha desarrollado una importante obra que incluye objetos conceptuales, performance, instrucciones de uso, instalaciones de gran formato, música y vídeos experimentales.

Yoko Ono nace en Tokio en 1933. Su infancia y adolescencia transcurre entre Tokio y Nueva York. Es testigo del ataque japonés a Pearl Harbour y la devastación de Japón durante la II Guerra Mundial, algo que marcará su pensamiento artístico y vital. Fue la primera estudiante femenina de filosofía en la Universidad de Gakushuin. Influenciada por el clima intelectual de la posguerra formó parte de movimientos intelectuales-artísticos contra los estragos de la guerra. Este es el comienzo de su activismo por la paz mundial. Su filosofía siempre contiene mensajes positivos.

Durante sus primero años recibe una intensa educación musical, sobre todo por parte de sus padres, amantes de la música clásica occidental y de la tradicional japonesa. Mientras estudia piano aprende a traducir los sonidos de la naturaleza en notas musicales como parte de la tradición musical japonesa. En 1953 Yoko Ono, cuando se traslada a Nueva York, se matricula en estudios de composición y poesía contemporánea en el Sarah Lawrence College. Aquí conoce a John Cage y Merce Cunningham y empieza a ser conocida como artista experimental creando sus primeros event scores a partir de 1955. Estos event scores, son partituras para eventos, instrucciones para que sean otros quienes las actúen, haciendo partícipe al espectador del proceso creativo. Muchos críticos han considerado estas instrucciones como partituras musicales o poesía haiku. Sin embargo, Yoko Ono las considera pinturas (o instrucciones para pintar), piezas conceptuales, en cualquier caso, y de acción cuya creación debe ser cerrada por el espectador.

Su primera pieza de instrucciones es Lighting Piece en el otoño de 1955. Yoko Ono escribe las instrucciones “Light a match and watch till it goes out”, una acción que no necesariamente tiene que ser actuada por la artista, sino que necesita de la participación e implicación del espectador. Una obra pionera a destacar en los comienzos del Fluxus.

En julio de 1961, un año antes de la fundación de Fluxus por George Maciunas y la publicación del Manifesto Fluxus (1963), se exponen por primera vez estas primeras piezas conceptuales  en la AG Gallery de George Maciunas en Nueva York donde Yoko Ono exhibe lienzos con los que el público interactúa siguiendo las instrucciones y completando el proceso de creación de estas pinturas. Estas primeras propuestas de arte conceptual comienzan a cuestionar la sacralidad del objeto artístico y su materialidad, proponiendo un nuevo tipo de arte y experiencia artística en un contexto dominado por los artistas del Expresionismo Abstracto y el Minimal.

Estos son los comienzos del Fluxus, movimiento en el que Yoko Ono va a destacar dentro del círculo de George Maciunas y bajo el estímulo de John Cage, siendo una de sus no reconocidas fundadoras. Su presencia se va a evidenciar en la influencia zen y oriental que va a marcar la filosofía Fluxus. Realiza conciertos y performance junto a John Cage y Nam June Paik y filma películas con Peter Moore y Jonas Mekas. Entre 1964 y 1972 Yoko Ono filma 16 películas fluxus. La más controvertida y conocida es probablemente la N. 04, también llamada Bottoms, en la que aparecen en primer plano glúteos. Esta pieza, censurada en 1967, tiene una interesante repercusión en el mundo de la moda y la publicidad. Una de las películas fluxus más experimentales de Yoko Ono es Fly de 1975, grabada en 35mm., en el que una mosca va recorriendo un cuerpo desnudo femenino. Una pieza muy rara en la que se activan muchas de las motivaciones estéticas y conceptuales de la artista.

Una de sus acciones más conocidas es Cut Piece, realizada por primera vez en 1964 en Tokio, Nueva York y Londres. En la performance Yoko Ono sentada inmóvil en un escenario deja a disposición del público unas tijeras con las que irán cortando trozos de su ropa hasta quedar desnuda. Esta acción pone de manifiesto la no neutralidad en las relaciones entre el espectador, artista y objeto artístico. Y aunque Yoko Ono rechaza cualquier intencionalidad feminista, anticipa cuestiones importantes para las prácticas feministas posteriores.

En 1966 Yoko Ono expone por primera vez en la Indica Gallery de Londres, donde conoce a John Lennon. Aquí muestra Ceiling Painting/Yes Painting instalación que nos invita a subir por una escalera y descubrir con una lupa la palabra YES impresa en miniatura. Es aquí donde conoce a John Lennon, quien vive un rotundo éxito con The Beatles pero también cierto desencanto. Tras aquel encuentro comienzan una relación de amor y dependencia que ni los fans de Lennon ni la vanguardia fluxus entenderán. Durante su luna de miel en el Hotel Hilton de Ámsterdam en 1969, realizan Bed-In for Peace, una protesta no violenta para promover la paz mundial aprovechando la expectación mediática que la pareja levanta. Instalados en Nueva York, la pareja se retira de la escena artística tratando de llevar una vida lo más alejada posible de la atención mediática. Durante los años junto a Lennon, Yoko Ono se mantiene más centrada en la música y el activismo pacifista. Retoma su carrera artística a finales de la década de los 80, tras recuperarse del asesinato de Lennon en 1980, hecho que la afecta psíquica y emocionalmente. Comienza a exponer retrospectivamente en museos de Estados Unidos y Europa. Una de las más conocidas es Yoko Ono: Objects, Films en 1989 en el Whitney Museum donde presenta obras de los 60 y nuevas esculturas.

En 2014 el Museo Guggenheim de Bilbao celebra la retrospectiva Yoko Ono. Half-a-Wind Show, que cuenta con la presencia de la artista que repite algunas de sus action paintings y performance históricas. En este contexto realiza de nuevo Promise Piece, una acción colectiva en la que Yoko Ono reparte trozos de un jarrón de porcelana a los presentes bajo la promesa de reunirse en diez años. La propia ciudad de Bilbao se convierte en extensión de la exposición del Guggenheim, llenándose de los mensajes Dream, Fly, Imagine. Mensajes pacifistas que se muestran en el espacio público siguiendo las lógicas publicitarias, que Ono y Lennon ya habían empleado en 1972 en War Is Over. Yoko Ono, como artista fluxus, es fiel a la idea de devolver el arte a la vida. El espacio de la vida es donde el arte recupera su unión con el espectador.

Aunque todo lo que hace Yoko Ono causa una enorme expectación mediática, es justo reconocer en ella a la influyente activista pacifista que es y sobre todo a una de las artistas más experimentales en la vanguardia musical y conceptual desde la década de los 60.

El próximo domingo 10 de marzo contamos con la incorporación de una nueva compañera. Se trata de Marina P. Villarreal que hablará de la artista Faith Wilding.

Post Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *