El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) ha presentado la exposición ‘A media lumbre’ que propone un recorrido por obras contemporáneas vinculadas a saberes, oficios y materiales tradicionales como cerámica, barro, lana, textiles, bordados, esparto, palma, mimbre y otras fibras naturales a las que se suma también el sonido y los silencios, reivindicando así la tradición oral.

Una gran pancarta bordada con la palabra ‘Guapa’ de Pilar Albarracín recibe a los visitantes de la muestra. A lo largo del recorrido el público descubre las obras realizadas en arcilla vidriada de Glenda León, las ánforas de Antonio Fernández Alvira que parten de la tradición alfarera, las flores azules de porcelana de Noemi Iglesias Barrios elaboradas manualmente utilizando un pigmentos extraídos de teléfono móviles desechados o piezas cerámicas de Marta Font elaboradas con tierras procedentes de S’Estaca (Valldemossa).
Hay piezas realizadas a partir de antiguas técnicas ancestrales, como la costura mecanizada del palmito de Isabel Servera, los tapices de Adriana Meunié, una instalación escultórica de Laura Segura a partir del trenzado o una pieza de Jessica Stockholder que recupera la técnica mediterránea de la ‘llatra’.
Otras recuperan el uso del esparto, como las piezas de Sonia Navarro o Ana Laura Aláez, o bien la cerámica, como Concha Ybarra, Javier Bravo de Rueda o las baldosas esmaltadas de Susana Cámara Leret, credas con las cenizas de los residuos del cultivo del lúpulo.

La muestra no se limita a reivindicar unas materialidades concretas que han permanecido invisibilizadas o relegadas; frente a la aceleración constante “propone una pausa: respirar, escuchar el murmullo de la materia y atender a procesos manuales que exigen lentitud, cuidado y atención”.
La propia museografía de la galería se ha diseñado para que apele a otros sentidos y no solamente al puramente visual, con intervenciones como una gran pared enlucida en adobe “que conecta el espacio expositivo con los materiales y el territorio de la Comunitat Valenciana”.
En línea con esa importante dimensión sensorial, la exposición incorpora no solo piezas visuales, sino también “obras sonoras, como las piezas inéditas de Saskia Calderón, y también piezas olfativas, como un monumental collar suspendido de Julie C. Fortier que desprende aromas de sotobosques”, ha señalado Blanca de la Torre.

Otro de los ejes fundamentales de la exposición es la reivindicación del conocimiento situado y de las prácticas comunitarias. Varias obras han sido desarrolladas en colaboración con artesanas, comunidades rurales y colectivos locales, como el proyecto de Josefina Guilisasti junto a la comunidad Rari de Chile o las piezas de Sonia Navarro en colaboración con mujeres de la región de Murcia que recuperan el trabajo del esparto.
La producción de ‘A media lumbre’ ha incorporado, además, criterios de sostenibilidad “acordes con la responsabilidad institucional del museo”. Entre las medidas adoptadas está el uso de materiales naturales y no contaminantes, la reutilización de elementos expositivos y la eliminación de transportes internacionales. Las cartelas y el texto de sala que están realizadas con tela y se reutilizarán en todas las sedes del proyecto.
‘A media lumbre’ se aproxima a saberes no hegemónicos vinculados a los territorios -artesanía, oficios, prácticas campesinas y modos de vida ligados a los territorios-, “pero no hay una visión nostálgica o romantizada”, en palabras de Blanca de la Torre. “La pérdida de saberes tradicionales repercute directamente en la pérdida de la diversidad, tanto cultural como biológica”, ha concluido.
Fechas: Hasta el 14 de junio de 2026
Lugar: Instituto Valenciano de Arte Modern Centre Julio González, Valencia







