Entrevista a Elio Rodríguez

by • 13 enero, 2016 • Artist Interviews, EntrevistasComments (0)3956

ELIO RODRÍGUEZ (La Habana, Cuba, 1966). Bachiller por la Academia de Arte de San Alejandro (1984) y Licenciado por el Instituto Superior de Arte [ISA] (1989) de La Habana, referentes y formadores de la actual plástica cubana. Vive y trabaja desde Elche (Alicante) bajo la marca de su propia empresa, Macho Entreprise, S.A., «entidad esencialmente lucrativa y de placer», como él mismo, “El Macho” –como presidente de honor de la misma-, la define. Su obra se encuentra, fundamental y básicamente, en algunas de las colecciones norteamericanas referentes del arte latinoamericano.

Elio Rodríguez

A veces, los inputs o las aportaciones del mercado sacan a flote o descubren valores que han pasado desapercibidos hasta ese momento, pero en su mayoría las encuentro como aprovechamientos -como el más extremo concepto del capitalismo salvaje- de una mano de obra o materia prima barata y emergente.

PAC – ¿Lo del arte latinoamericano es un fenómeno, es una moda o un reconocimiento?

Elio Rodríguez – Los fenómenos no son unilaterales, se entienden desde variados puntos de vista. El arte latinoamericano (y el cubano específicamente), goza en estos momentos de cierta buena salud. Se han hecho exposiciones importantes, en centros de poder, de prestigio, que la mantienen al día. He tenido la suerte de participar en algunos de estos proyectos. Pero siempre está el tema de ser visto como exótico en un contexto que no es el tuyo, aunque el mercado norteamericano ha sido históricamente muy receptivo.

Aunque esto, como en toda transacción, todos salimos favorecidos. El mercado se revitaliza con propuestas frescas, y nosotros entramos a un circuito del que todos sueñan, y no precisamente como “materia prima barata”.

Y hay artistas, como Alexander Arrechea, Tania Brugueras, Los Carpinteros y Carlos Garaicoa, que en estos tiempos han alcanzado hitos importantes en su trabajo y eso repercute en algún sentido en la visión que se tiene de nosotros como artistas.

Las clasificaciones es algo que tiene sus lados buenos y malos. Lo malo es que te encasilla en una iconografía o en una perspectiva que de alguna manera es exclusiva, te reduce a eso y potencialmente reduce la percepción que se tiene de tu obra a esos presupuestos, dejando otros niveles de lectura de tu trabajo a un lado. Lo bueno es que, aunque no nos guste reconocerlo, nos aprovechamos de esos encasillamientos para entrar a los mercados, que de otra manera sería muchísimo más difícil.

El humor, básico en tu obra y poso que subyace en todo tu trabajo -Elio Rodríguez(Maurizio Catelan, Joan Fontcuberta, Jeff Koons, Vik Múniz, Yoshimasa Morimura, Ron Muek…).

PAC- ¿Es una manera de acercar el arte contemporáneo a todos los públicos o es una actitud vital?

Elio RodríguezComo sabes, no soy nada serio, me tomó todo a risas. Nunca me he considerado un “intelectual”, más bien un artista visual.

De todas manera, el concepto de “acercar el arte al público”, siempre me ha parecido un poco engañoso.

El arte contemporáneo tiene su público. Aunque hay obras que se han hecho parte del imaginario popular, en realidad los que “consumen” el arte contemporáneo son una elite.

El humor no puede ser una “estrategia”, debe salir naturalmente.

Han tenido mucho éxito, en tu trayectoria, tus gigantes esculturas hinchables que -literalmente- se fornican edificios, museos, etc. La sensualidad, el erotismo, el sexo explícito son otras de las bazas con las que juegas en tus trabajos.

PAC- Al moverte entre Norteamérica y Europa ¿cómo son recepcionadas?

Elio RodríguezMe considero un tipo con cierta suerte. La recepción de mis obras siempre ha sido muy buena, he tenido algo de suerte con la crítica y el público. Quizás porque evaden la formalidad fría y distante que esperamos del arte contemporáneo, por el uso de técnicas más cercanas a la artesanía popular que al “High Art”.

Soy muy celoso de los proyectos en los que me involucró. Evito las grandes exposiciones con cientos de artistas donde uno no tiene la oportunidad de “lucirse”. Siempre digo que si expongo, intento por todos los medios “robarme el show”, ya sea escogiendo la obra apropiada para el espacio, o por su carácter “espectacular”.

Como me gusta más el simulacro, el doble sentido, que el manifiesto, o lo directo, mis obras siempre tienen la posibilidad de leerse en distintos niveles, donde lo erótico no es lo único ni lo último en ellas.

En todo tu trabajo, y pese a la sutil ironía, hay en el fondo, una sincera, limpia y noble, labor crítica o autocrítica.

PAC – ¿Crees que ha sido posible por haber realizado muchos de estos trabajos fuera de la isla?

Elio RodríguezSi, sin duda hubiera podido hacer en Cuba esta obra. Allá hay un pequeño grupo de artistas que, por su reconocimiento internacional, tienen ciertas “libertades”, Hay más margen de negociación con las autoridades. Mucha de la obra que se produce en la Isla no se exhibe en las galerías estatales de allá, se muestran en los estudios de los artistas o directamente viajan a proyectos afuera.

El artista se erige como toda una empresa que produce, promociona y vende su obra. Son bastantes autosuficientes, no dependen casi para nada del estado, que los “deja hacer”, mientras no crucen las “líneas rojas de tolerancia” que tiene establecido el gobierno.

Mis obras no son para nada “transgresoras”. El humor que hay en ellas les da un acercamiento al público que suaviza cualquier “malentendido”. Hablan de temas universales, cuestionan clichés culturales de nuestra cultura occidental, no atacan a ninguna persona o sociedad en particular.

PAC- ¿Es nueva York realmente la panacea?

Elio Rodríguez¡¡¡SÍ!!! Definitivamente. Nos guste o no. Hasta que no cambien las reglas del juego, el arte lo rigen las galerías y los comisarios, y las revistas de arte que ellos controlan, y es ahí donde están las que más poder detentan, nos gusté más o menos. Ellos determinan por donde irán los derroteros del mercado del arte al que todos sin excepción soñamos entrar, y son ellos quienes dicen quién entra y quién no, así que si quieres ser alguien en este negocio, tienes que ir ahí, exponer y conseguir buenas críticas e intentar entrar en las colecciones que mueven las influencias en este momento.

El mundo tiene varios centros de poder, en cuanto al arte se refiere. Londres, por ejemplo, ahora mismo tiene una vitalidad impresionante, pero no nos engañemos, para ser un artista “internacional”, tienes que haber tenido el “visto bueno” del mercado del arte de New York.

También la economía norteamericana, como muchas en Europa (Inglaterra, Alemania), tienen un sistema tributario que compulsa no sólo a las grandes fortunas, sino incluso a las universidades en invertir en la compra y promoción del arte. Esto explica la cantidad de colecciones privadas, las residencias a artistas, etc. que uno puede disfrutar en ese contexto.

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