GOYA TRAS LA CORTINILLA

by • 4 enero, 2022 • Exposiciones, Galerías de arte, ZaragozaComments (0)803

La nueva exposición de la Galería Antonia Puyó, GOYA TRAS LA CORTINILLA es fruto de la invitación a revisionar los “Caprichos” de Goya en el 275º aniversario de su nacimiento a seis artistas:  Jorge Isla, David Latorre, Cecilia de Val, Ignacio Guelbenzu, Víctor Solanas-Díaz, Olalla Gómez Valdericeda.  

GOYA TRAS LA CORTINILLA

«Entre las cosas que le debo a Ignacio Guelbenzu está una receta de pernil horneado al mojo y ajo que acabo de preparar. El nombre es divertido y cacofónico y además está muy rico. Es un ensayo para la comida de Navidad y lo repetiré ese día. La encontré en la web www.goya.com. No deja de ser sorprendente. El dominio en cuestión, con el nombre de Goya a palo seco, corresponde a una empresa de alimentos latinos. Hay otros dominios más serios, como museogoya.ibercaja.es, fundaciongoyaenaragon.es, territoriogoya.eu, etc., pero el genuino y sustancioso es éste.

Es muy fácil encontrar estos productos Goya. En cualquier tienda latina, locutorio o carnicería islámica de barrio los venden. Guelbenzu se compró en concreto una lata de frijoles, y los ha utilizado para producir varias obras que son muy Guelbenzu. En un gran metacrilato vertical, a modo de estela, los rojos frijoles negros estampados, aplastados, sirven para producir una pintura all-over por la que navega, controlando el tráfico del caos, la firma de Goya. Las manchas de los frijoles hechos sopa y el nombre del maestro vuelven a ser los protagonistas de otros cuatro papeles. Si alguien había tomado en vano el nombre de Don Francisco, el honor ha sido reparado por el discípulo.

La lata de frijoles Goya compite con ventaja con la de la sopa Campbell’s porque suma puntos metartísticos. Pero el coqueteo de los bienes de consumo con Goya no ha empezado ahora. A Gutiérrez Solana ya le divirtió el asunto, y en su “Tertulia del Pombo”, sobre la mesa, a la derecha, junto a la mano de su amigo el ilustrador Salvador Bartolozzi, pintó una caja de cerillas con la “Leocadia”, la melancólica custodia de la Quinta del Sordo. En realidad, había toda una colección de cerillas goyescas, tal como hay sellos, etiquetas de vino, vitolas o tarjetas prepago telefónicas… » Alejandro J. Ratia.

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