Opera Gallery Madrid presenta Pim Pam Pop, una exposición dedicada al Pop Art que reúne una cuidada selección de obras y piezas maestras de los representantes más reconocidos nacional e internacionalmente de este movimiento. Entre los artistas expuestos se encuentran figuras clave internacionales como Keith Haring, Roy Lichtenstein, Takashi Murakami y Andy Warhol. Así como sus principales representantes españoles: Pedro Almodóvar, Eduardo Arroyo, Rafael Canogar, Equipo Crónica, Juan Genovés, Luis Gordillo, Cristóbal Hara, Isabel Oliver, Antonio Saura y Manolo Valdés.

La exposición toma su título de Pim-Pam-Pop (1971) de Equipo Crónica, una obra clave de su serie Policía y Cultura. En esta icónica pintura, unos agentes de policía portan figuras pictóricas en lugar de armas mientras cruzan un campo de flores inspirado en Warhol, todo ello sobre un fondo industrial que recuerda a Fernand Léger y Roy Lichtenstein. A la vez divertida y perturbadora, la obra resume el lenguaje visual y la postura crítica del Pop Art español. Al igual que otros movimientos artísticos de la segunda mitad del siglo XX, el llamado Pop Art surgió primero en Reino Unido y Estados Unidos, con gran visibilidad, para después extenderse rápidamente por todo el mundo a finales de los años 50 y principios de los 60. Considerado universalmente más intelectual y a menudo más mordaz que su contraparte norteamericana, el arte pop europeo desarrolló un lenguaje profundamente enraizado en la crítica, la ironía y la sátira. Esta audacia irónica (la famosa retranca, tan arraigada en la cultura española) conecta el Pop español con una larga tradición artística de subversión y doble sentido.
En palabras de Enrique Juncosa, autor del texto introductorio del catálogo: “Todos estos artistas desarrollaron unas nuevas formas de arte figurativo, alejándose así de la abstracción y recurriendo, además, al hacerlo, a temáticas tradicionales como la naturaleza muerta, el paisaje o el retrato, aunque lo importante ya no fuera la habilidad representacional. Como los pintores abstractos de la generación anterior, los artistas pop rechazaron el ilusionismo tradicional de la pintura, reivindicando su naturaleza plana y relacionándola, como decíamos, con las distintas formas de la cultura popular: carteles publicitarios, cómics o revistas. Su obra era además irónica, utilizando el kitscho la vulgaridad de forma paródica, cuestionando cualquier posibilidad de decoro o de buen gusto. Su trabajo surgía de la vida cotidiana de las grandes ciudades, prestando especial atención a los movimientos juveniles contestarios de entonces, como Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Londres, Milán o París”.

A lo largo de la exposición, el Pop Art español emerge como una narrativa en forma de mosaico, en la que se entrelazan tensión política, cultura de masas, historia del arte e imaginería popular. El humor se convierte a la vez en punto de llegada y en arma: seductor por su color y su impacto visual, pero incisivo en su comentario. Bajo las superficies hipnóticas late una profunda agitación interna moldeada por la censura, la represión y la resistencia. Es el caso de españoles como Eduardo Arroyo, Rafael Canogar, Juan Genovés y Luis Gordillo. Canogar, que había comenzado y consolidado su carrera como pintor abstracto informalista, abandonó la abstracción porque le parecía un lenguaje limitado y quizás elitista. También Isabel Oliver, considerada una de las pocas artistas mujeres que desarrollaron su obra en el contexto social y político del tardofranquismo, lanza un mensaje claro de crítica a la domesticación de la mujer bajo la dictadura.
Como explica Belén Herrera Ottino, directora de Opera Gallery Madrid: “Con esta ambiciosa exposición queremos contribuir activamente al éxito de la Semana del Arte en Madrid. Junto a figuras icónicas del Pop Art internacional como Warhol y Lichtenstein, exploramos la ironía, el humor y la subversión de este movimiento que conecta nuestra historia con la realidad social. El Pop Art español es como un mosaico que entrelaza temas importantes en una antología en la que el humor contrasta fuertemente con la realidad. Esta exposición ofrece una experiencia visual hipnótica de color y forma, con una persistente sensación de subversión y drama que existe bajo la superficie”.
Fechas: Del 5 de marzo al 25 de abril de 2026
Lugar: Opera Gallery, Madrid







