Protective costume, una reflexión sobre la obra de Victoria Iranzo

by • 5 enero, 2016 • Cuenca, PinturaComments (0)3438

A lo largo de la historia del arte muchos han sido los creadores que han puesto su punto de mira o que han prestado especial atención a los textiles. Si bien uno de los primeros nombres que se me pasan  por la cabeza es el de Matisse, actualmente hay figuras como Cecilia Paredes, de quien se puede ver una pequeña muestra en torno a los muros de tabacalera organizada por Promoción del Arte, o como Alejandra Atarés, de la que hace ya unos meses hablábamos en estas mismas páginas, o Ángeles Agrela, nombre que no podía faltar en estas líneas y cuya obra tendrá bastante relación con la que aquí abordaremos.

Si metemos en un mismo saco a todos estos artistas que hacen del textil una especie de leitmotiv de sus obras nos encontraremos con el trabajo de la conquense Victoria Iranzo (1989), galardonada el pasado año con la Beca Mario Antolín de Ayuda a la Investigación Pictórica otorgada por el Premio BMW de Pintura con su obra protective costume.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, misma facultad en la que realizó un Máster en Producción Artística, Victoria Iranzo ha formado parte de varias exposiciones colectivas, siendo saturation en el Centro Cultural La Carolina de Jaén, la última de ellas. También ha sido objeto de muestras individuales como la realizada el pasado mes de marzo en la galería valenciana Walden Contemporary.

Iranzo parte de la representación del cuerpo femenino que a través de textiles se oculta, se camufla, para desarrollar sus creaciones. Con esto nos acerca a reflexiones de mayor profundidad, como la relación entre la fragilidad del cuerpo con las características de su constitución, así como de las posibilidades físicas que cada constitución puede generar, o la relación que tenemos con el mundo animal, con el que compartimos tres cualidades que en la obra de Iranzo son más que evidentes: ocultación, camuflaje y protección.

Es este último aspecto el que cobra mayor relevancia en su trabajo. Pues el hábito inconsciente de vestirnos es llevado en la obra de Victoria a su esencia primigenia, por la cual dicha acción tan cotidiana en nuestras vidas se relega aquí a la idea de disfraz, resguardo, envoltura… Del mismo modo que los animales se protegen de su entorno a través de sus pelajes, púas, etc., nosotros nos protegemos diariamente de nuestro entorno mimetizándonos con él, siguiendo sus modas, vistiendo sus colores y estampados.

Además de estos hay un punto de vista dentro del motivo textil que podemos traer a colación. Se trata del engaño como cualidad dentro de las prendas, engaño como metáfora visual que se puede relacionar directamente con la obra de Ángeles Agrela.

A través pues, de la utilización de dichas cualidades formales en la protección del cuerpo humano se plantea la necesidad de éste, de su cuerpo, carente de todas ellas, de poseerlas

Piezas de textiles estampados se nos muestran en las obras de Victoria, en ocasiones vistiendo un cuerpo, siempre femenino, en ocasiones anudados o doblados creando formas abstractas. De una forma u otra son esas deformaciones formales, generadas en las tramas de los patrones, de los motivos, los que se presentan como protagonistas visuales en su trabajo.

Pero además de todo esto hay otros aspectos que podríamos señalar en la obra de la conquense y que se quedan relegados a un segundo plano. Por un lado, el aspecto que acabamos de señalar, de que todos los cuerpos retratados pertenecen a figuras femeninas, de lo cual se pueden sacar múltiples cavilaciones, aunque es esa primera búsqueda inconsciente de Iranzo de qué disfraz adoptar la que podría responder a esto.

Por otro lado, podemos hablar de la parte simbólica que dichas vestimentas reflejan de la persona que visten, he aquí otra invitación a reflexionar entre la relación de las prendas que nos cubren y las emociones que nos embargan a diario.

Hasta ahora hemos hablado de trabajos anteriores de la conquense. Su investigación pictórica le ha llevado a desarrollar paisajes irreales que califica de collage-construcciones. La línea conceptual de su obra nos acerca a la idea del disfraz completo. Como personas que somos nos movemos en diferentes espacios, con y en los que interactuamos. Dentro de esto nuestro disfraz diario juega un papel destacado, pues a través de él se refleja la posición que adoptamos frente a nuestro trabajo, amigos, familiares, etc. Es aquí donde entra en juego el entorno que nos rodea, el cual se presenta de una forma u otra en función de nuestra propia percepción, de nuestra mirada y visión. Estos espacios en los que las figuras interactúan, se presentan, son los que empiezan a cobrar protagonismo en las obras de Iranzo.

La obra de Victoria Iranzo nos ofrece, en definitiva, una constante reflexión de nuestro tiempo, así como de nuestra cotidianeidad en torno a una de las acciones más primitivas que llevamos a cabo: vestirnos.

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