5 obras de artistas contemporáneas que hacen visible la violencia contra las mujeres

by • 25 noviembre, 2022 • ArtistasComments (0)494

Cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género, por este motivo os proponemos una selección de piezas de artistas comprometidas en la denuncia de las violencias que sufren las mujeres en todo el mundo.

Una de las acciones artísticas más conocidas es la performance Nuestra mayor venganza será estar vivas de la artista Regina José Galindo (Ciudad de Guatemala, 1974). La acción, realizada en Mallorca en 2021 y más recientemente en el Museo Thyssen Bornemisza dentro del ciclo Visión y Presencia, presenta a un grupo de mujeres cubiertas por una gran tela. A pesar de que al cubrirlas pueda parecer que se hace para mantenerlas ocultas o desdibujadas, nada más lejos de la realidad, las participantes no están quietas, mantienen una presencia muy viva, haciendo movimientos y/o sonidos con los que llaman nuestra atención y piden que no se vuelva a repetir un feminicidio más. En el caso de Mallorca las participantes se mantuvieron tocando las castañuelas el tiempo que duró la acción y en Madrid las protagonistas fueron un grupo de bailarinas de flamenco del Conservatorio Superior de Danza María de Ávila.

Si pensamos en una artista española cuya obra tenga un carácter feminista y reivindicativo, seguro que entre los primeros nombres que recordáis está el de Sandra Paula Fernández (Oviedo, 1972). Entre todas sus piezas queremos destacar Vivas, nos queremos! (2019), un proyecto que nació a consecuencia de la sentencia a los cinco miembros de la Manada y que creó un ambiente de indignación y repulsión al ser condenados por abuso sexual y no por violación. Ante este veredicto, muchas mujeres -invitadas por Cristina Fallarás en Twitter- empezaron a compartir sus historias de abusos y agresiones sexuales. La pieza de Sandra Paula Fernández recoge estos testimonios en una serie de cuadros bordados llevando al contexto museístico las denuncias que miles de mujeres lanzaron con el fin de hacer viral todo tipo de violencia machista.

Esta cantidad de testimonios con los que trabaja Sandra Paula Fernández eran impensables hace 30 años en España. Por eso es tan importante el trabajo de artistas pioneras como Pilar Albarracín (Sevilla, 1968) que en la década de los noventa del siglo pasado realizó la performance Sangre en la calle, una acción que no deja a nadie indiferente y que creo que si se realizase hoy seguiría causando la misma impresión. En la acción, la artista se sitúa en distintos espacios públicos como si estuviera muerta, ensangrentada, interpelando directamente a quienes miran para cuestionar su papel pasivo ante una escena de violencia evidente. Esta obra se anticipa más de una década a la aprobación de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (2004) y visibiliza la violencia sufrida hasta entonces en silencio por las mujeres.

Pilar Albarracín, Sangre en la calle, 1992. Fotografía perteneciente a LABoral, realizada por Marcos Morilla.

En la actualidad es común utilizar la palabra feminicidio, este término se utilizó por primera vez en una sentencia por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2009 en relación con los asesinatos de mujeres que ocurrían en Ciudad Juárez. Así se definía el termino en la sentencia: «Los feminicidios son los homicidios de mujeres por razones de género que se dan como resultado de una situación estructural y de un fenómeno social y cultural enraizado en las costumbres y mentalidades fundadas en una cultura de violencia y discriminación basada en el género.»

Sonidos de la muerte (Sounds of Death), 2008. Fuente: web de la artista

Esta situación lejos de solucionarse ha ido cada vez a más y creemos que es necesario plantear el trabajo de dos artistas que denuncian lo que ocurre allí. Teresa Margolles (1963, México) y su pieza Sonidos de la muerte (2008). La obra es una gran instalación sonora que recoge audios realizados en zonas donde se encontró el cuerpo de cada mujer asesinada. En el espacio no se muestra nada más que unos pequeños altavoces que, a modo de lápidas cuentan la dramática realidad ocurrida en México. Durante el tiempo de investigación y creación de la pieza (2000-2009), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México estimó que 12636 mujeres fueron asesinadas en el país, tristemente ahora son miles más.

Julia Martínez - Cruces rosas
Julia Martínez. Cruces rosas, 2021

Para terminar vamos a hacer referencia al proyecto Nadie hablará de nosotras cuando estemos muertas de la artista Julia Martínez (Madrid, 1981). Un proyecto fotográfico en el que la artista crea un relato sobre las diferentes violencias hacia las mujeres, aunando el desamparo de las mujeres agredidas, la resiliencia de las pocas supervivientes y la angustia de las madres que exigen saber la verdad de lo que ocurrió a sus familiares.

Post Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *