Si hablamos de joyeros españoles habría que mencionar a muchos, pero si hablamos de un artista de la joyería, ese es, sin duda alguna, Chus Burés. Su amplia producción y sus sistemáticas colaboraciones con importantes figuras de la escena del arte y la cultura contemporáneas a escala mundial, le han granjeado gran reconocimiento y prestigio. Quienes le conocen saben de sobra que es un tipo tremendamente lúcido, habilidoso y sofisticado. Cualidades todas que usa a la perfección en el desempeño de su trabajo y en la búsqueda del éxito.


Se me ocurre que, en su caso, bien podría hablarse de la joya en el campo expandido, toda vez que ésta se aleja del formalismo tradicional y emprende un azaroso recorrido por las transfiguraciones/alteraciones de los lugares comunes. Chus es un artista, un creador, un hacedor de ilusiones: él es a la joyería lo que el escritor al lenguaje. Sus obras discursan sobre sí mismas, tienen la finalidad de expresar conceptos e ideas más allá de la función ornamental. Ya lo dijo Arthur Danto que nada es una obra de arte sin una interpretación que la constituya y la inscriba en un paisaje de pertenencia. Chus ha sabido interpretar y ser interpretado, ha conseguido ser un privilegiado interlocutor y audaz intérprete. Se ha encargado, durante décadas, de traducir, en mil formas posibles, la propia idea de joya demostrando un excelente dominio de los recursos del medio y del abecedario que le acompaña.
Desde sus inicios, Chus Burés ha tenido una gran relación con el arte, tendiendo, desde su oficio, líneas transversales con muy diversas manifestaciones y creadores; desde el arte subversivo de Louise Bourgeois, el arte cinético de Le Parc o las formas orgánicas de Miquel Barceló hasta la arquitectura rotunda de Zaha Hadid. Muchos han sido los artistas con los que Burés ha creado y trabajado y con los que ha establecido una relación que ha durado hasta la muerte de algunos y continúa con otros.

Su primer intento con un arquitecto, desgraciadamente interrumpido, fue con Zaha Hadid, buena cliente suya. La colección no llegó a materializarse, a pesar de muchos meses de trabajo, diseños y pruebas, pero Chus, amante de la arquitectura, siguió estudiando, mirando y pensando. En esta ocasión colabora con Juan Herreros en la creación de tres piezas, dos brazaletes y un collar, que suponen la incursión del arquitecto en el diseño de objetos de dimensiones tan reducidas.
La inspiración de las piezas se basa en las texturas de las fachadas de los proyectos del estudio de Herreros y en la pasión de Juan por las superficies metálicas, onduladas y vibrantes que reflejan conceptos muy asociados a su arquitectura como la ligereza, el control de la luz natural y el diálogo entre lo artificial y lo natural que se traduce, por ejemplo, en la utilización de materiales industriales como si fueran nobles y en el poso de cultura urbana que hay siempre en sus proyectos.

El arquitecto ha vivido todo el proceso de creación y fabricación con gran implicación: “cada visita al fundidor a recoger las pruebas era una aventura. Sin embargo, voluntariamente me he mantenido en el terreno del diálogo como instrumento de diseño sin realizar dibujos. Al ser un trabajo referido a mis diseños arquitectónicos, la palabra me ha permitido alejarme de su presencia y pensar en la pieza no como un fin sino como un proceso que implica moldes, colado, pulido, grabado… algo que me ha permitido revisitar las ideas arquitectónicas originales desde una nueva cadena de producción que tiene otras posibilidades y demandas”.
Actualmente la Art Americas Society, exhibe una muestra suya Art as Ornament: Chus Burés and Latin American Artists in Collaboration, centrada en sus colaboraciones con importantes figuras del arte latinoamericano como: Antonio Asís, Tony Bechara, Carlos Crus-Díez, Sérvulo Esmeraldo, Horacio García Rossi, Carmen Herrera, Alexis Leyva Machado o Kcho, Julio Le Parc, Macaparana, Marie Orensanz, César Paternosto, Jesús Rafael Soto, and Luis Tomasello y Andrés Serrano.

Chus Burés
Chus Burés nace en Barcelona el 25 de diciembre de 1956, desarrolla su actividad principalmente en el ámbito de la joyería, y actualmente vive y trabaja entre Madrid, Nueva York y París. Después de cursar estudios de diseño de interiorismo en la Escuela Llotja, en su ciudad natal, aprende el oficio de joyería en diversos talleres de Barcelona y Madrid, ciudad en la que fija su residencia en 1983 y donde sus piezas encuentran pronto acogida dentro de un entorno receptivo y atento a la savia nueva. En sus orígenes, trabaja el reciclaje con desechos industriales, metales y objetos de diversas formas y procedencias.
El año 1985 será crucial en el arranque de su carrera, con la exposición de su primera colección de joyas en plata en la galería Juana de Aizpuru de Madrid, fruto de un cambio de aliento que le lleva a abandonar su periodo de reciclaje. En ese mismo año, el director de cine Pedro Almodóvar le encarga la creación de la horquilla y arma asesina de su película Matador, una clave de sol en plata –inspirada en la reja andaluza– que le abre las puertas del mercado internacional. A partir de entonces, sus creaciones se exhiben en salones de diseño de Europa, Estados Unidos y Japón, y también en galerías y museos de Nueva York, Londres, Milán, Hamburgo y Basilea, entre otros. En 1990, participa en el Pabellón de España de la XLIV Bienal de Arte de Venecia, dentro del Honeymoon Miralda Project, obra del artista catalán Antoni Miralda basada en la realización del ajuar de boda de dos novios singulares: la Estatua de la Libertad de Nueva York y el Monumento a Colón de Barcelona, sobre cuya intervención Pierre Restany escribe: “Chus Burés, una imaginación al poder, bajo el signo conjunto de la voluntad y la libertad.”
La Academia Española de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España le encarga en 1994 el diseño de su Medalla de oro, máximo galardón que otorga a las personalidades relevantes del cine y que sigue vigente desde entonces.

En 1996, es seleccionado por el gobierno de Tailandia para proyectar una serie de talleres con el fin de dinamizar la industria joyera del país y de introducir nuevas vías de diseño y creatividad para dotar a sus productos de valor añadido. En el país asiático, al que seguirá vinculado durante toda una década, entra en contacto con orfebres y expertos de la refinada tradición artesana del antiguo reino de Siam, y experimenta e interactúa con materiales como el oro puro, la cerámica, la seda o la fibra natural. De allí proceden algunas de sus colecciones más representativas, como TG943 y Mae Nam, que describe William Warren, escritor norteamericano afincado en Bangkok, en uno de sus textos, en el que afirma: “como artista, Chus ha sido bendecido, no sólo con el don de la energía, sino también con una enorme curiosidad, una tremenda ansia por experimentar con la forma y la textura y un travieso sentido del humor”.
Durante esa década, el diseñador recorre el sudeste asiático, desde China a India –país en el que colabora con prestigiosas personalidades del sector textil–, pasando por Vietnam, Laos, Birmania, Camboya e Indonesia.
Otro encuentro fundamental se produce en Tánger, en 1998, donde el diseñador conoce al escritor, compositor y viajero norteamericano Paul Bowles, que queda fascinado por sus creaciones y por la idea de llevar las técnicas tradicionales marroquíes al diseño contemporáneo, y que escribe la introducción a su colección de joyas, objetos y alfombras Vol de nuit.

El ámbito de la moda le ofrece un amplio campo de experimentación. El collar que diseña en colaboración con Louise Bourgeois en 1999 es presentado en París en 2002, junto a la colección de la temporada primavera-verano de Helmut Lang. Asimismo, destacan sus colaboraciones con Maurizio Galante (Roma, 1992), Loewe (Madrid, 1994), Narciso Rodríguez para Loewe (Madrid, 1998) y, recientemente, con la firma francesa Agnès b. para una colaboración de cobranding.
La interacción artística con Louise Bourgeois no concluye ahí, y en 2005 realizan juntos un icónico broche-araña en oro y plata. Así, a partir de los 90 van tomando forma diversas piezas de carácter más transgresor, creadas en colaboración con destacados artistas plásticos como Jesús Rafael Soto, Jiri Georg Dokoupil, Miquel Barceló, Santiago Serra o Carmen Herrera, entre muchos otros. También trabaja con grandes herederos del mundo del arte como Claude Picasso, Laura García Lorca o C. Raman Schlemmer, para los que crea piezas minuciosas que dan forma a sus propias visiones personales de las obras de sus predecesores.
Las joyas de Chus Burés han sido apreciadas y llevadas por prestigiosas figuras del ámbito cultural y artístico, músicos, políticos y celebridades –como Paul Bowles, Robert Wilson, Dore Ashton, Zaha Hadid, Pierre Restany o Geraldine Chaplin, por nombrar algunos–, y sus diseños forman parte de importantes colecciones públicas y privadas en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
En paralelo a las nuevas colecciones y a la producción constante de sus creaciones en sus talleres de Barcelona, Madrid, París, Bangkok o Nueva York, entre sus últimas exposiciones se encuentra una monográfica en el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid (2016), la celebrada en el Lesley Lohman Museum de Nueva York en 2018, Chus Burés, Maestro Orfebre (Febrero-Marzo 2020), en el Museo de La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid; y su exposición más reciente, Frágil: un proyecto de Chus Burés, en el Centro de Arte de Alcobendas, Madrid, durante los meses de mayo y septiembre de 2022; en la cual el papel es tratado como un material orfebre, maleable, precioso y dinámico para crear joyas en papel.
Etiquetas: Chus Burés Last modified: 3 enero, 2024



