“PROSCENIO. La verdad sobre Glowman” es un proyecto del artista Fausto Amundarain para Tönnheim Gallery, con el apoyo curatorial de Jordi Pallarès.

“De origen español e italiano, Glowman apareció por primera vez en Caracas (VE), se ocultó unos años en Nueva York (US), y lleva ya un tiempo dejándose ver por Madrid (ES). Dicen que su paso deja huella. Algo parecido a un círculo. Como si con su mera presencia los elementos suspendidos en el aire entraran en una ilógica combustión iridiscente. Pero no siempre es así. Su luz, con el tiempo, pierde intensidad y requiere ser reactivada. Cruzar una y otra vez cierta zona de tránsito para obtener nueva visibilidad. Reorientar el foco (quizá también circular) para que ilumine sus pisadas allí donde fuere, seguir irradiando sobre los demás y recuperar su aura y su carisma sobre el Otro.
Richard Sennet apunta que “una representación abierta pide a los espectadores que participen en el recorrido de la expresión en lugar de observar pasivamente cómo viajan los intérpretes”. Protejamos ese círculo atreviéndonos a entrar en él, sin ningún miedo escénico que nos lo impida. Sin red alguna. Pasemos unos minutos ahí pensando en todo lo que puede ocurrir. Basta algo simple pero importante para configurarlo. La discontinuidad de pequeños objetos agrupados que dibujen en el suelo la antesala de nuestra proyección. Lugares de encuentros y de posibles desencuentros a partes iguales.

Funambulistas, domadorxs, trapecistas, prestidigitadorxs, acróbatas, contorsionistas, payasxs… cuerpos en constante exposición. ¿Qué se espera de nuestra farándula? ¿Cómo llamar la atención allí donde vamos? La repetición compulsiva como refugio suele producir cansancio, desidia, desconcierto, ansiedad… Nos cegamos ante tanto foco y, paradójicamente, parecemos invisibles a quienes queremos que nos vean. Preguntémonos por las expectativas, las exigencias del mercado, las audiencias, lo posible y lo probable respecto a un futuro incierto e itinerante en el que nos sentimos obligadxs a alimentar constantemente el fuelle de esa luz circular. Y es que queremos sentirnos deseadxs. Mientras tanto, ¿qué pasa con los tiempos de gestión, producción y, sobre todo, con la necesaria digestión de cualquier proyecto? La maldita necesidad de tener algo en stock y estar siempre presentes y disponibles nos lleva a una sobreexposición en la que muchas cosas se queman por el camino. ¿Cuánta (auto)presión en ventas, premios y proyección entre galeristas, curadorxs, artistas y lxs mismxs coleccionistas existe en todo ello? Como si la producción de textos y/o de imágenes no fuera ya lo suficientemente complejo y comprometido. Glowman lo sabe y no deja de actuar, perseverante, resistiendo a sus propias brasas. Si dentro o fuera del espectáculo, el ritual es una (necesaria) representación6 para cualquiera de nosotrxs, ¿por qué no reconocer el propio potencial político como profesionales, ciudadanxs y/o seres vivos? ¿Acaso no somos capaces, por un momento, de dejar de sentirnos público?
De noche, el cielo brilla en la oscuridad por la luz intermitente de proyectiles lanzados por doquier no muy lejos de aquí. Disfrazadas estrellas fugaces de frustrados deseos. Lo que ocurre en el proscenio del mundo es así de crudo. Un escenario del que solo recibimos un ápice de su reflejo. Mayúsculas + comando + 3. Desde su estudio, alguien interrumpe un capítulo de HBO y observa lo que ocurre a través de la ventana. Siete presentes pinturas dispuestas a ser volteadas le circundan y le observan a ambos lados de la pared. En una mesa construida por él mismo, sobrantes de papeles, viniles y maderas reposan encima y por entre sus rendijas. The Leftovers. Ahí está Fausto Amundarain, un artista que también “brilla”, se expone y contribuye en tiempos inciertos a generar reflexiones a través de su trabajo buscando la reacción exotérmica del público. La que él se plantea para sí, la que comparte con los suyos, y la que provoca una vez exhibido, invirtiendo en proyectos que, algunas de las veces, no parecen alcanzar ciertas expectativas. Contraformas. Del círculo al rectángulo y del rectángulo al círculo. Por entre una pasarela llena de almendros, la luz debe ser fugaz para no deslumbrar en exceso. Fausto lo sabe y no deja de actuar, perseverante, atento a lo que sucede, a lo que ocurre.” Jordi Pallarès.
Artista: Fausto Amundarain
Comisario: Jordi Pallarès
Fechas: Hasta el 10 de enero de 2026
Lugar: Tönnheim Gallery, Madrid




