Entrevista a Samuel Guzmán (La ortopedia del manco)

by • 13 mayo, 2015 • Artist Interviews, EntrevistasComments (0)4026

Samuel Guzmán [Moral de Calatrava, (Ciudad Real), 1988], conocido en el mundo artístico como La ortopedia del manco ©. Vive y trabaja en Madrid. Diplomado en Restauración Arqueológica por la E.S.C.R.B.C de Madrid (2011). Sus sugestivos personajes pululan por las paredes de polivalentes y jóvenes locales del castizo y efervescente barrio de Malasaña, que le ha visto nacer como artista y le está brindando su apoyo en esta difícil tarea de obstinarse en ser artista y realizar práctica artística contemporánea.

SAMUEL GUZMÁN

PAC- Te defines como “Samuel es un tío que cuando se aburre pinta y en septiembre se va a vendimiar” y un “renacentista contemporáneo”. Toda una declaración de intenciones. ¿Desencanto, pasotismo, reubicación, pragmatismo?

S.G.- Digamos que son términos irónicos, para quitarle hierro al asunto. Me tomo mi trabajo en serio, pero con los pies en el suelo. “Renacentista contemporáneo” es una definición acuñada por una amiga. Me hizo gracia y la tomé prestada. En cuanto a la vendimia, provengo de un pueblo donde predomina la agricultura. He trabajado durante varios años en las recolecciones y es algo que me gusta recordar con cierto humor.

La gente me invita a que vaya más rápido en cuanto a mi crecimiento profesional, que dé el salto. En ocasiones me dicen que parece que no quiera vender mis cuadros. Simplemente me gusta ser precavido y moverme en lo seguro. Llevo en Madrid un año y medio, más de lo que esperaba aguantar. En cierto modo creo que he hecho una buena gestión y he tomado las decisiones correctas.

PAC- ¿Por qué La ortopedia del manco? ¿Cómo surge tu pseudónimo?

S.G.- Es algo que me han preguntado en numerosas ocasiones y realmente no lo tengo muy claro. La idea proviene de la búsqueda de un nombre artístico con gancho, que fuera fácil de recordar y de encontrar en las redes sociales o en los buscadores de la web. También tuve un incidente con una motosierra. Por suerte no ocurrió nada grave pero pensé que sería irónico ser un pintor manco. El nombre no proviene totalmente de esa historia. Tal vez estuviera en mi subconsciente.

En Madrid hay gente que me conoce como El manco. Al final me quedaré con ese nombre y lo primero que harán cuando me presente a ellos será mirarme las manos a ver si me falta alguna. Cada vez temo más perder una por llamarme así. Solo espero que en tal caso sea la izquierda.

PAC- Como tantos de tu generación, vista la imposibilidad de ejercer para lo que te habías preparado, abandonas esa faceta y decides dedicarte exclusivamente a tu arte, algo en lo que te habías formado de manera autodidacta y que practicabas de manera íntima.

S.G.- Efectivamente hoy en día es un lujo dedicarte profesionalmente a lo que has estudiado. Sin embargo yo lo que realmente quería hacer es esto. Siempre quise estudiar Bellas Artes pero la inestabilidad de los trabajos que engloba el campo artístico me quitó la idea de la cabeza y busque algo con mayor salida laboral.

Comencé la diplomatura de Restauración Arqueológica en 2008. Cuando terminé en 2011 la crisis había azotado el sector y muchas excavaciones y empresas de la especialidad comenzaron a cerrar. Eso me desalentó en seguir adelante y un año después comencé a centrarme en la pintura. Desde pequeño siempre me había gustado dibujar pero de pintura no tenía mucha idea. Fui desarrollando mi técnica con acrílicos. Por esas fechas ya estaba viviendo con mi familia en Alicante, así que comencé a presentarme a concursos de pintura en la zona y realizando mis primeras exposiciones en pequeños bares del centro.

Durante los últimos tres años me he preocupado mucho en encontrar un estilo propio que me defina y perfeccionar mi técnica. Ahora veo mis primeras obras y me doy cuenta de que algo he conseguido.

PAC- Algunos personajes que pueblan tus obras son imágenes apropiadas que llevas a tu discurso y complementas con elementos que los definen. Otros son de tu entorno más inmediato, a los que has inmortalizado y sublimado como héroes cotidianos. Háblanos de tu proceso, de tus intereses, de qué persigues.

S.G.- Me he centrado completamente en el retrato. Me llena y me resulta muy interesante. Creo que es lo que más me llama la atención de la pintura en general.

Me atraen mucho los retratos realistas de pintores clásicos, las escenas históricas y las obras del barroco, sobre todo las pinturas tenebristas con mucho contraste y toques macabros. Caravaggio, José de Ribera y artistas posteriores como Klimt o Sorolla son los que más admiro.

Trabajo siempre con rostros, ya sean anónimos para proyectos personales u obras por encargo. Los retratos por encargo están siendo la base de mi trabajo. Me he convertido básicamente en un retratista, aunque cuando tengo ocasión siempre intento desarrollar mis propias ideas. Suelo trabajar pequeños y medianos formatos. Aquí en Madrid, me he encontrado con un considerable número de clientes que apuestan por el retrato, tanto para ellos mismos como para presentes.

En cuanto a mi técnica, sigo intentando perfeccionarla y desarrollarla, buscando una pincelada más suelta, acercándome hacia el impresionismo y trabajar más con la luz y el contrate, el claroscuro.

PAC- Tus personajes, son deudores de lo cinematográfico, condensas en un frame o fotograma, toda una narrativa, toda su historia. ¿Lo que en realidad te gusta es contar historias?

S.G.- El retrato, por sí solo, no es más que eso. Por ello me gusta acompañar a los protagonistas de distintos elementos que refuercen el mensaje de la obra, sobre todo animales, objetos o símbolos de carácter místico o que aporten un toque macabro. También se puede apreciar la influencia de los tatuajes en algunas de mis obras. Además de gustarme personalmente creo que tienen una gran fuerza simbólica.

Tampoco son historias cerradas. En ocasiones ni yo mismo sabría decir cuál es el mensaje exacto de la obra. Está abierto a diferentes interpretaciones por parte del público y lo prefiero así.

PAC- Posteriormente has ido agrupándolos por series «Woodwork I» y «Woodwork II» (2014), «Ídolos negros» (2014) y «Aquelarre» (2015). Explícanos tus intenciones en cada una de ellas y descríbenoslas.

S.G.- Esto fue el desarrollo a partir de mi preocupación por conseguir un estilo propio y común entre mis obras.

Las exposiciones de Woodwork han sido realizadas ya en Madrid y aunque no existe una temática ni un mensaje común en ambas series, sí una técnica, que es la de recortar las obras y olvidarnos completamente del formato rectangular o cuadrado.

Ídolos Negros la considero como mi primera exposición temática, compuesta también por obras de formato recortado, pero más pequeñas y recargadas que Woodwork. Trata sobre los dioses que creamos y que nos esclavizan. Nuestros becerros de oro. Todo ello se representó mediante diez personajes acompañados de distintos elementos de describían sus obsesiones.

Aquelarre es mi exposición más reciente, formada por trece obras de formato rectangular. Quería trabajar el retrato de un modo más tradicional pero igualmente cargado de elementos místicos. Aquí predominan los tono dorados, tanto en los marcos como en los fondos. Son representadas una serie de brujas, acompañadas de distintos elementos que tienen que ver con rituales mágicos o sentencias impuestas (caza de brujas, inquisición).

PAC- Como buen “renacentista” que eres, ¿te sientes más cómodo con el acrílico sobre tabla?

S.G.- Desde un principio he trabajado con acrílico. He probado el lienzo y otros materiales como soportes pero finalmente me decanté por la tabla. Esto me ayuda a adaptar la obra a ciertos marcos que ya poseo o compro de antemano y por supuesto a desarrollar la técnica de piezas recortadas. Es una técnica que he ido perfeccionando y con la que me siento muy identificado.

El artista AJ Fosik ha sido el que me ha inspirado para desarrollar esta técnica, aunque sus obras son escultóricas y yo lo encamino hacia el campo de la pintura.

PAC- También veo un punto de sarcasmo, de lejanía, de humor ironizante ¿humor manchego, ahora que está tan de moda? ¿Qué lo define frente a otros?

S.G.- Si, más que estar presente en la obra lo está en la forma de presentarla. He mamado de ese grupo de cómicos manchegos que han puesto de moda el humor irónico y absurdo y con los que me siento identificado. Serán cosas de pueblo.

En cierto modo sí que podríamos hablar de sarcasmo en alguna representación. Aunque tal vez forme más parte de mí que de mis obras.

PAC- Has trabajado afanosamente estos últimos años, con mucha producción ¿Se puede vivir de esto en España? ¿O se subsiste? ¿Cómo percibes al sistema del arte?

S.G.- El hecho de vivir en el centro de Madrid supone tener más gastos que en otras ciudades, pero también más oportunidades, locales donde exponer y gente a la que conocer interesada en lo que haces. Cuando empiezas de cero tienes que tener en cuenta que el éxito no solo depende de la cantidad de producción o la calidad de tus obras, si no que al cliente le guste lo que haces. Yo he tenido esa suerte, aunque mi situación actual es más bien de subsistencia. Quiero decir que gano lo suficiente para seguir adelante.

Llegué a Madrid con la intención de aguantar cuatro o cinco meses, de vivir lo que iba a ser una experiencia temporal. Ya llevo aquí un año y medio y de momento no tengo intención de volver a casa. El truco está en pintar mucho y vender barato. Me pongo en la situación del cliente e intento que mis obras lleguen a gente que de otro modo no podría permitirse comprar arte. Realizo piezas de diferentes tamaños, ajustándome a los distintos presupuestos. Muchas veces me han dicho que debería subir los precios, pero prefiero vender mis obras baratas y que las disfruten otros a que se llenen de polvo en mi estudio.

Hay artistas a los que les va muy bien, sin embargo el arte en nuestro país se encuentre en desventaja con respecto a muchos otros países. En los años anteriores a la crisis cualquier obra se vendía fácilmente por 300 euros. Actualmente los artistas emergentes lo tienen mucho más difícil, pero creo que en cierto modo la crisis ha ayudado a sacar lo mejor de cada uno.

PAC- ¿Cuál es tu próxima meta?

S.G.- A corto plazo comenzar a exponer en galerías. Seguir desarrollándome en la capital y crecer profesionalmente.
Tengo algunas ideas en mente pero muy lejanas. Tal vez comenzar a exponer en otras ciudades de España, realizar alguna colaboración con otros artistas o colectivos, algo de pintura mural. Por pedir que no quede.

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