Visit Sponsor

Written by: • arte Centros de arte Exposiciones León

La Térmica Cultural: arte, memoria industrial y creación contemporánea

Hay algo excepcional en que un edificio industrial, construido a mediados del siglo pasado, sobreviva a aquello para lo que fue construido. Cuando una fábrica deja de funcionar, lo habitual es que desaparezca, se transforme hasta resultar irreconocible o quede abandonada. La antigua central térmica de Compostilla, en Ponferrada, pertenece a una categoría menos frecuente: sigue en pie, conserva buena parte de su carácter original y ha encontrado una nueva función sin renunciar del todo a su pasado.

Hay algo paradójico, incluso poético, en esa transformación funcional. Un lugar que durante décadas estuvo dedicado a producir energía es hoy un espacio dedicado a crear cultura. La antigua central ha encontrado una segunda vida en La Térmica Cultural, un proyecto de la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN), entidad adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que pone en relación la memoria de la minería y de la producción energética con exposiciones, festivales y otras propuestas culturales.

Vista de la exposición Eduardo Chillida. Pensar con las manos. Fotografía de Mario de la Torre

Eduardo Chillida. Pensar con las manos

En la Sala Condensadores se encuentra Eduardo Chillida. Pensar con las manos, la gran propuesta expositiva de La Térmica Cultural para esta temporada artística. La exposición, comisariada por Alicia Vallina, está organizada por el Área de Museos, Patrimonio y Cultura de CIUDEN en colaboración con la Sucesión Eduardo Chillida, Chillida Leku, la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce y Hauser & Wirth.

El proyecto, creado específicamente para La Térmica Cultural y desarrollado en colaboración con Estudio Herreros, está muy vinculado al espacio industrial que lo acoge y establece un diálogo entre el universo de Chillida, el vacío y la memoria del edificio. Las 125 piezas reunidas permiten recorrer distintas etapas y lenguajes de la trayectoria del artista, desde las esculturas hasta los dibujos, collages, gravitaciones, libros de artista y material documental.

La relación con el espacio resulta especialmente interesante en las esculturas de mayor formato. Chillida trabajó con materiales como el hierro, el acero, la piedra o la madera, pero en su obra la materia nunca aparece aislada del espacio que la rodea. Sus piezas hablan también de límites, de gravedad y, sobre todo, de vacío: de aquello que queda entre las formas y que termina siendo tan importante como la propia escultura.

Vista de la exposición Eduardo Chillida. Pensar con las manos. Fotografía de Mario de la Torre

En la Sala Condensadores, estas cuestiones adquieren una dimensión especialmente física. Las obras comparten espacio con las estructuras de la antigua central y con una arquitectura pensada originalmente para albergar maquinaria industrial. El hierro de las esculturas convive así con el hierro y el hormigón del edificio, mientras que las dimensiones de la sala permiten apreciar el peso y la escala de piezas que, en otro contexto, podrían percibirse de una manera completamente diferente.

Entre las obras más imponentes se encuentran Lo profundo es el aire XVII, de 1997, realizada en granito rosa y con un peso de cuatro toneladas, y Consejo al espacio VIII, de 2000, una escultura de acero corten de más de 21 toneladas. Junto a ellas aparecen otras piezas como Proyecto Berlín II o Maqueta para Homenaje a Hokusai, además de los dibujos, collages y gravitaciones que permiten acercarse a una faceta menos monumental de su trabajo.

Es precisamente ese recorrido entre escalas lo que hace que la muestra resulte interesante. Pasar de una escultura de varias toneladas a un dibujo o una pequeña maqueta permite entender que la preocupación de Chillida por el espacio no dependía del tamaño de la obra. Está presente también en sus trabajos sobre papel, en las formas que dibuja, en los vacíos que deja y en la manera en que cada pieza se relaciona con aquello que tiene alrededor.

Fechas: Hasta el 10 de enero de 2027

Detalle de la instalación Latidos de la escombrera de Natalia Pastor
Detalles de la instalación Tantos mundos en este de Marina Núñez

Creación contemporánea: Natalia Pastor y Marina Núñez

Entre las propuestas vinculadas directamente con la memoria minera se encuentra Latidos de la escombrera, de Natalia Pastor, una instalación concebida específicamente para el Espacio Patrimonio del centro.

La artista asturiana recupera la historia de las comunidades mineras desde la experiencia de las mujeres, mezclando lucha obrera, feminismo y vida doméstica. Un mono de trabajo intervenido con consignas y varias piezas textiles bordadas construyen un relato en el que lo político y lo cotidiano aparecen estrechamente ligados. El proyecto, además, permanece abierto a la participación de los visitantes, que pueden incorporar sus propias palabras y recuerdos vinculados a la memoria minera.

Por su parte, la exposición de Marina Núñez, Tantos mundos en este, ocupa la Sala Hulla con una instalación de gran formato que reflexiona sobre la relación entre los seres humanos, la naturaleza y las distintas formas de vida que comparten el planeta. La pieza central es un gran mosaico cerámico de más de cien metros cuadrados compuesto por 288 imágenes, que construyen una especie de universo fragmentado y lleno de referencias a diferentes formas de vida. A su alrededor aparecen diez esferas de cristal grabadas e iluminadas, pertenecientes a la serie Cosmos.

Tantos mundos en este forma parte de una línea de trabajo de la artista en la que aparecen de manera recurrente la naturaleza, los organismos y la relación entre diferentes formas de vida.

Latidos de la escombrera – Natalia Pastor
Fechas: Hasta el 4 de abril de 2027

Tantos mundos en este – Marina Núñez
Fechas: Hasta el 17 de enero de 2027

Etiquetas: , , , Last modified: 29 septiembre, 2026
↑