Laura Lis Peña: la lírica que fluye

by • 30 enero, 2023 • Crítica de arte, Cuba, La ComarcaComments (1)556

Con habilidad y suspicacia probada, Laura Lis ejercita la lírica que fluye. Sus piezas son un arrebato a la emoción y un homenaje a las credenciales que verdaderamente importan.  En algún razonamiento, los textos que siguen así lo validan, habrá que defender otras nociones de obra. Las piezas que reúnen Asimétrica, Color Luz y Votiva relatan esa imposibilidad taxativa de que los grandes misterios no se pueden traducir en simples palabras. Hace falta algo más para atrapar su fuga perpetua y la gramática impertinente de su idioma.

© Laura Lis Peña

Nadie espera descubrir nada en la escena del arte, pero sí disfrutar de lo asombroso. Laura es una mujer hermosa y sensible cuyas prefiguraciones formales obligan al rendimiento de sus posibles detractores y a la exaltación febril de sus admiradores. Yo estoy, qué decir, entre los últimos. Cuesta conocer a Laura y no enamorarse de ella, cuesta observar sus joyas e ignorar que detrás de esa dulce apariencia hay una mujer de armas tomar, cuesta aproximarse a sus ideas sin el aviso de su propia agudeza, cuesta pensar que la belleza pueda ser reducida al sintagma de las formas. Su nombre es, en el contexto de todas las complicidades expeditas, el certificado de su triunfo. Entre las acepciones etimológicas más extendidas está la que le atribuye un origen latino en el vocablo laurus (laurel) que, por instauración metonímica, significa triunfadora o victoriosa (coronada con laurel). En griego el nombre equivalente es Daphne que también significa laurel. Hablamos, por tanto, de una mujer coronada que se entrega al conjuro y la alquimia, que sabe intercalar poemas-objetos, en forma de joyas, en el tejido de un mundo tantas veces burdo y tantas veces mediocre.

Tengo la enorme suerte y el privilegio de su compañía en el proyecto AQUÍ, que inauguramos el lunes 20 de febrero en Estudio Dagoberto Rodríguez, en Madrid. Por lo pronto, pasen y lean.

© Laura Lis Peña

I

ASIMÉTRICA, de la joven artista cubana Laura Lis Peña, es una exposición de piezas de joyería escultórica inspiradas en el movimiento de Arte Concreto cubano que emergió a mediados del pasado siglo. Constituyen, en especial, un homenaje a la exquisita originalidad creativa de Loló Soldevilla, una de las promotoras y cultoras más importantes de la abstracción en Cuba desde los inicios de la década del 50. Muchos de los artistas en el grupo de los 10 Pintores Concretos, nucleados alrededor de Galería de Arte Color Luz, intentaron ir más allá de “practicar” la abstracción en tanto lenguaje visual de moda. Ellos investigaron arduamente en sus postulados y desarrollaron propuestas que se vislumbran cada vez con más claridad como aportes a dicha estética. A pesar de que en el presente varias investigaciones comienzan a llenar los vacíos de información y los olvidos acerca de este legado, resta mucho por hacer para clarificar la contribución de estos artistas al desarrollo de una vía analítica del arte. De igual manera debe ser comprendida la intensa indagación de pensadores como Sandu Darie y la propia Loló en torno al arte cinético. Un lugar común para ambos creadores, en este sentido, fue la búsqueda de una relación extendida entre arte y espacio público, la posibilidad de una benéfica conjunción de lo bello, lo útil y lo culturalmente enriquecedor.

A más de cincuenta años de distancia, el proyecto ASIMÉTRICA se inspira en este mismo concepto. ASIMÉTRICA, como conjunto expositivo, se apoya en formas primarias: círculo, cuadrado, triángulo. Tales elementos plásticos –puros– formaron las unidades lingüísticas sobre las que se basó el discurso del Arte Concreto. En cada pieza, además, finos hilos de plata vinculan las partes constituyentes entre sí y les permiten relacionarse espacialmente de manera armonizada, a la vez que cambiante, a merced del movimiento corporal, el viento, o simplemente, nuestra voluntad. En lugar de una piedra preciosa atrincherada en entalles y relieves cargados de oro, el chatón de cada anillo, por ejemplo, contiene una propuesta de espacio portable con el cual será posible interactuar. Uno de ellos semeja la plaza que alberga un parque infantil maravilloso; otro, una suerte de estructura interactiva que nos seduce desde sus infinitas posibilidades y combinaciones…Se podría jugar con estos objetos, pasarla bien, sorprender al observador que intenta decodificar nuestra individualidad.

© Laura Lis Peña

Otra gota de transgresión la agregan los colgantes. Esta vez, la lógica esencialmente gemelar del objeto, quedará refutada por una disparidad irreverente. Llegamos así a uno de los conceptos claves de la muestra, que da título al conjunto: la asimetría. Esta se explora de múltiples maneras, incluyendo la posibilidad de rotar la orientación del pendiente, de intercambiar las piezas, a través de la forma o en los detalles de color.

Este último está usado con rigor que no pretende adornar, sino que, por el contrario, como elemento excéntrico en la composición hace la diferencia, significa, distingue.

Las joyas escultóricas de Laura Lis nos llevan de la mano hacia otra forma de entender las poéticas provocaciones del cinetismo que, como móviles y parques, desarrollara la sensibilidad lúdica de Loló; o las infinitas posibilidades visuales de las estructuras transformables de Darie. ASIMÉTRICA, se trata, en última instancia, de un guiño de complicidad y admiración hacia estos referentes agazapados en nuestro pasado reciente, muchos de las cuales no sabemos siquiera si existieron en realidad, o si aún existen.

Beatriz Gago 

© Laura Lis Peña

II

Pulso Vital es un ensayo visual de la artista Laura Lis Peña que propone un recorrido por su obra a través de una temporalidad que se retroalimenta. Para la artista el cierre o la idea de fin siempre es un comienzo, una nueva oportunidad de crear otros lenguajes. En este camino, obra y vida están íntimamente imbricadas en un sistema de relaciones que se nutren mutuamente, los amores, el curso vital, el paso del tiempo, el cuerpo en ese proceso, los estados de ánimo, los sentires y las emociones.

A modo celebratorio Pulso Vital es una suerte de ofrenda, un cúmulo de piezas de distintos momentos que Laura comparte con el fin de abrir sus procesos creativos y exhibir un largo recorrido de trabajo y exploración. Es que la instancia del ensayo y la prueba son esenciales en su trabajo, cada paso, cada intento conforman una narrativa: la del trabajo cuidado y la del tiempo atento que incluye no solo una destreza técnica si no la suma de otros aspectos sensibles. Desde 2015 Laura se dedica de forma experimental a la joyería como medio creativo para el desarrollo de su obra. Desde la búsqueda de materiales, el trabajo con la forma, y una minuciosa lectura sobre movimientos y vanguardias artísticas, Laura ensambla estos registros y crea Asimétrica, una colección de joyas inspirada en el arte concreto cubano.

A partir de aquí comienza un viaje que avanza en el estudio de las formas, siempre integrando la experiencia de vida y entrenando la mirada. Una mirada dispuesta a estudiar la forma del cuerpo, a pensar en las piezas como pequeñas esculturas que lo intervienen, que lo imitan y que lo exploran. Para Laura el cuerpo es un paisaje, desde allí crea piezas que son pequeños amuletos, reliquias que protegen, que contienen y que guardan el peso simbólico de historias y secretos personales. Pulso Vital presenta un conjunto de obras que ponen de manifiesto estas búsquedas y trazan un recorrido que incluye el trabajo de distintas etapas: bocetos preparatorios, notas, piezas escultóricas para el cuerpo, proyecciones y una serie de esculturas resultado de las últimas exploraciones de Laura. Reunidas aquí, generan un relato en donde no hay piezas acabadas y otras en proceso, sino que juntas son un fluir de tiempos que se enlazan, que avanzan, que a veces necesitan retroceder pero que siempre mantienen el ritmo de una vida en movimiento.

© Laura Lis Peña

Números de vida es el epicentro de la muestra, una escultura bañada en oro que plantea un recorrido circular a través del tiempo de vida de la propia artista. La pieza contiene una serie de números que responden a fechas-hitos importantes en la vida de Laura y eventualmente de cualquier persona que porte la pieza en su versión de collar. Son números que nos marcan, que marcaron nuestra historia y que construyen una narrativa. Las historias no se revelan, el collar es un secreto, un tesoro personal que sobre el cuerpo de quien lo porta cobra sentido. Un sentido casi ritual, una conmemoración, una celebración o una forma de recordar.

Desde aquí, se puede avanzar y retroceder en el tiempo. Hacia atrás Votiva, una colección surgida en 2021. Dibujos, ideas y notas se fusionan con piezas de joyería. De la idea a la materia. El accesorio para cuerpo y el cuerpo en el accesorio. Esta serie comienza a manifestar una entidad propia, un cuerpo de obra potente que excede los límites de la joyería y se expande al registro escultórico. La experiencia moldea la vida, los nacimientos, la muerte, las enfermedades, los momentos de caída y la fuerza con la que nos levantamos y empezamos de nuevo. Votiva habla de la fortaleza en la fragilidad, en el corazón, los ovarios, el cerebro, los senos, los testículos. Cada órgano, cada parte vital de nuestro cuerpo es representada por Laura en estas piezas que hablan del amor, de la fuerza y sobre todo de la fe, de creer y confiar en el camino propio, el de aprender a generar los marcos para el desarrollo de nuestras vidas.

Estas piezas abren un canal de diálogo y empatía, en donde todas podamos identificarnos. Votiva es una historia que se sigue escribiendo, que se expande porque el material sensible que la sostiene es tan potente que necesita otros medios, otra escala y sobre todo otra circulación. Hacia adelante, Laura nos comparte una proyección al futuro en la idea de ampliar la escala de las piezas e integrarlas definitivamente al paisaje natural. Del paisaje del cuerpo al paisaje de la naturaleza. La palabra, el dibujo y el movimiento en un video que proyecta la expansión.

María Alejandra Gatti

© Laura Lis Peña

III

La colección COLOR LUZ de la diseñadora de joyas y artista cubana Laura Lis Peña, ha intentado encontrarse a sí misma en un punto de intersección formal con el arte concreto, un espacio simbólico en que cohabitan la destreza de la labor del orfebre y el sustento teórico legado por aquellos artistas que encontraron, en las formas geométricas, el carácter de unidades lingüísticas que concierne a los elementos puramente plásticos.

Concebida como continuidad de su serie ASIMÉTRICA, que fue presentada con un éxito rotundo durante la Bienal de La Habana de 2019, la nueva colección COLOR LUZ se inspira igualmente en la obra de la creadora cubana Loló Soldevilla y para mostrarla, la autora reclama esta vez su propio espacio en la madrileña Feria Internacional de Arte ARCO. COLOR LUZ, es uno de esos casos que posee la necesaria “atmósfera de teoría del arte” que respalda su aproximación al objeto artístico y se inserta en un “mundo del arte” del que reclama pertenencia. La ascendencia cultural e histórica que portan los objetos diseñados por esta artista constituyen un sólido basamento de inserción de las mismas a un contexto en el que la tradición de la joyería artesanal acumula siglos de evolución y donde, por otra parte,  sus propuestas se han hecho múltiples y diversas en cuanto a nuevas estéticas y discursos, ligadas a la posibilidad de proyectar recursos materiales y tecnológicos alternativos que anuncian a la ruptura y la innovación como las nuevas pautas.

© Laura Lis Peña

En última instancia, las joyas contenidas en la colección COLOR LUZ son también “finalidades con fin” que articulan la búsqueda estética con una intención utilitaria. El conjunto COLOR LUZ que se presenta en ocasión de ARCO 2021 es, sin dudas, un fruto legítimo nacido en ese espacio común en que –a mitad de camino entre arte y artesanía– anida la orfebrería contemporánea. Laura Lis resuelve sus diseños a propósito del cuerpo, pero sin conformarse con metáforas evidentes. La visualidad de las piezas se construye a partir del desarrollo del espacio como una zona de tensión irradiante, cargada de energía, que va más allá de la mera fascinación decorativa y genera una experiencia compleja de socialización. Mientras la lógica de la proyección corporal de estas obras parece desafiar en ocasiones los límites de permisividad instrumentados por los dictados del oficio. El color que se logra a través del esmaltado denota una gran destreza y cobra un alto sentido de actualidad. Las joyas de Laura Lis Peña han sabido sorprender, en cada presentación, y lo harán nuevamente. Ellas nos hablan sobre algo que no pertenece al mundo ordinario. Su trabajo no pretende cambiar ese mundo, pero sí ofrecer pensamiento a aquellas mentes conscientes, atentas al hallazgo.

Beatriz Gago

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One Response to Laura Lis Peña: la lírica que fluye

  1. Lourdes López Yañez dice:

    Son piezas hermosas , une el diseño el arte y las emociones , nos gusta mucho su trabajo.

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