Woman Art House: Leonor Fini

by • 22 noviembre, 2019 • Woman Art HouseComments (0)431

Esta semana en Woman Art House hablamos de Leonor Fini, una mujer rompedora y de gran influencia durante gran parte del siglo XX que fue pintora, ilustradora, escenógrafa y diseñadora. Si te perdiste el hilo publicado en Twitter, puedes verlo aquí .

Leonor Fini por Lee Miller, 1939

Aunque hoy es prácticamente desconocida, durante la primera mitad del siglo XX gozó de un gran reconocimiento y se relacionó con otros grandes artistas de la época. De hecho, fue una de las figuras más fotografiadas del momento, por artistas de la talla de Cartier-Bresson, Dora Maar, Brassai, Man Ray o Lee Miller.

Leonor Fini por Cartier-Bresson, 1933

Leonor Fini nació en Argentina en 1907, aunque siendo muy pequeña su madre volvió con ella a Trieste, ciudad donde vivía la familia materna, huyendo del padre de Leonor, del que se acababa de separar. Éste las persiguió hasta Italia, donde intentó secuestrar a la pequeña en un par de ocasiones pero, para evitarlo, su madre la disfrazaría con ropas de niño, lo que pudo influir en el gusto que tuvo por el disfraz y la puesta en escena durante toda su vida: “Con los disfraces y máscaras siento que me convierto en una extensión de mí misma.”

En la ciudad italiana se crió en un ambiente burgués muy ligado a la cultura y pronto entró en contacto con el arte, aunque en ningún momento recibió formación artística reglada. Comenzó a interesarse por la pintura tras sufrir una enfermedad ocular que la mantuvo con los ojos vendados durante meses. Fue al quitarse las vendas cuando sintió la necesidad de expresar y exteriorizar todo tipo de visiones que había experimentado durante su ceguera. Fruto de este interés comenzó a estudiar a los maestros italianos e incluso visitaba la morgue local para estudiar la anatomía de los cuerpos.

A principios de los años 30 se mudó a París, donde pronto entró en contacto con la bohemia francesa y otros artistas como de Chirico, Picasso, Paul Elouard, Dalí o Max Ernst. Fue gracias a este último que conoció a Leonora Carrington, a la que le uniría una amistad de por vida que queda reflejada en la amplia correspondencia que mantuvieron durante años y la influencia mutua en sus obras. Leonor Fini llegó a retratar en varias ocasiones a la artista inglesa durante los años previos a la guerra, tras la cual se separaron cuando Carrington se exilió a México. Sin embargo su amistad perduraría hasta el final de sus vidas. Como ejemplo de la constancia de su relación, ya en 1959, Fini realizaría una obra que titularía “La Dama Oval” en honor de la recopilación de cuentos con el mismo título que Carrington había escrito en 1939. En una entrevista de 2002, Leonora Carrington diría que “siempre había visto a Leonor como una buena amiga a quien quería, y cuya belleza e inteligencia le habían impresionado sobremanera desde la primera vez que se conocieron durante los años 30.” La relación fraterna que mantuvieron estas dos artistas queda reflejada en la obra “The Militant Muse” de Whitney Chadwick.

Leonor Fini y Leonora Carrington

Fue también Max Ernst quien le puso en contacto con André Breton, padre del surrealismo, que en un principio sintió un gran interés por el trabajo de la artista, pero que pronto rechazó por su independencia. Leonor Fini nunca se consideró perteneciente a este movimiento, aunque sus temáticas y atmósferas fueran claramente surrealistas y participara junto a estos artistas en algunas exposiciones como la importantísima Fantastic Art Dada Surrealism que se celebró en el MoMA en 1936. Rechazaba especialmente el surrealismo por considerarlo extremadamente misógino, empezando por Breton, que opinaba que las mujeres no podían tener un papel central en el arte más allá de su figura como musas, o el propio Dalí, que dijo del trabajo de Leonor: “Mejor que la mayoría, quizás. Pero el talento está en las pelotas”.

Leonor Fini era conocida, además, por ser una mujer independiente y sexualmente liberada. En su vida personal, compartió durante más de 30 años una relación sentimental poliamorosa consensuada con dos hombres con los que convivía en el mismo hogar. Ella misma se refería a su relación con estas palabras: “El matrimonio nunca me llamó la atención. Nunca he vivido con una sola persona. Desde que tenía 18 años, siempre he preferido vivir en una especie de comunidad: una gran casa con mi taller y mis gatos y amigos, con un hombre que es más bien un amante y otro que es más bien un amigo. Y siempre ha funcionado”. Como bien indica Ianko López en el siguiente artículo: “Fini fue en su vida mucho más coherente con los principios libertarios y antiburgueses que en teoría sustentaban el movimiento surrealista que todos sus correligionarios varones juntos.”

En el plano artístico, se la considera una gran contribuidora al movimiento feminista por su representación de mujeres empoderadas, que han sido vistas en muchas ocasiones como autorretratos de la propia artista, celebrando su sexualidad, en varias ocasiones, incluso, en escenas lésbicas. Mientras representaba las figuras femeninas como diosas dominantes y orgullosas, sus figuras masculinas eran tratadas como bellezas andróginas y pasivas, en un intento por subvertir los roles de género.

Fue además la primera mujer en pintar un desnudo erótico masculino en 1942, al que siguieron una serie de obras de la misma temática en la que se representaba a ella misma bajo diversas formas como la esfinge, un motivo muy recurrente en su trabajo. Este animal mitológico tendrá un papel fundamental dentro de su producción, ya que la representa en múltiples ocasiones sobre todo durante los años 40. Para ella, la esfinge era una figura de poder, que decidía sobre la vida y la muerte, así como un símbolo de transformación, del poder de cada uno para tomar parte activa en su evolución personal y reinventarse a uno mismo.

Como ejemplo de su compromiso para subvertir el rol asignado a las mujeres, podemos centrarnos más detenidamente en su serie de obras L’essayage que revisitó durante décadas, en la que varias mujeres son representadas dentro de escenas de pruebas de vestidos, que, sin embargo, se asemejan más a lo que podrían considerarse como actos de tortura: una con las manos tras la espalda como si de una condenada a muerte se tratara, u otra atada con cuerdas bajo las cuales su cuerpo se contorsiona en posturas imposibles. Con estas imágenes, Fini trataba de simbolizar las molestias inherentes al hecho de ser mujer: la presión externa por mantener una cierta imagen o a la necesidad de aparentar.

Leonor Fini – L’essayage, 1958

Además de haber sido una pintora de gran talento y gran influencia para muchxs de sus compañerxs, también fue una ilustradora excepcional. Trabajó para obras como Las Flores del Mal de Baudelaire, La Tormenta de Shakespeare o Juliette del Marqués de Sade. Algunos de sus trabajos más importantes los realizó como diseñadora de vestuario de obras de ballet y ópera y como escenógrafa y figurinista. Realizó, por ejemplo, el diseño de vestuario de la película “Paseo entre el amor y la muerte” de John Huston o “8 y medio” de Fellini.

Ilustración para Las Flores del Mal

En España trabajó para Antonio el Bailarín en los años 50, para quien realizó un gran telón de teatro y varios diseños de vestuario para “Sonatina”. Los trajes diseñados para dicha obra, y que fueron adquiridos por el Ministerio de Cultura, fueron tristemente eliminados al contener, supuestamente, una bacteria indestructible que los hacía peligrosos para su manejo. Más suerte corrió el telón, que pasó a formar parte de las colecciones del CA2M y pudo verse recientemente en la Sala Alcalá 31.

También a principios de este año, el Museum of Sex de Nueva York dedicó a la artista la gran exposición Leonor Fini, Theater of Desire, 1930-1990. Dichas exposiciones, junto a numerosos artículos que se pueden encontrar desde los últimos años, están ayudando a recuperar la figura de esta artista imprescindible, caída en el olvido desde su muerte en París en 1996.

Aun siendo una figura relativamente desconocida en la actualidad, me gustaría acabar con algunos ejemplos de su influencia en la cultura popular: en los años 30, Leonor Fini realizaría el diseño del perfume Shoking, el cual fue utilizado como influencia directa por la firma Jean Paul Gaultier para crear su icónico frasco. Siguiendo con su relación con la moda y el diseño, en 1935 Fini realizaría su primera exposición en la galería parisina de Christian Dior, al que le unía una gran amistad. En honor a esa relación, la firma Dior realizó en 2018 una colección inspirada en la artista. Además, en 1995, Madonna tomó su obra “Le bout du monde”, entre la de otras artistas como Leonora Carrington o Remedios Varo, como inspiración para la creación de su videoclip “Bedtime Story”, que fue posteriormente incluido en las colecciones del MoMA.

Para saber más de esta artista y verla en acción, os recomiendo este documental de 1987 donde ella misma habla de su vida y obra.

Para terminar, y para mostrar cómo se intentó desprestigiar y sexualizar su figura tras su muerte, reflejo de la figura incómoda que suponía como ejemplo de liberación femenina, os dejo el obituario que escribieron sobre ella (en inglés) en un medio británico.

C’est Fini! Espero que hayáis disfrutado tanto como yo descubriendo a esta polifacética artista que supo hacer de su propia vida una obra de arte. El próximo domingo os esperamos con más artistas en #WomanArtHouse!

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