Woman Art House: Baronesa Dadá Elsa Von Freytag-Loringhoven

by • 7 junio, 2019 • Woman Art HouseComments (0)2019

En los últimos años se viene defendiendo la idea de que el famoso urinario (Fontaine, 1917) de Marcel Duchamp es en realidad obra de Elsa von Freytag-Loringhoven, conocida como la baronesa Dadá. La historia del arte del siglo XX estaría construida bajo una falsedad, cuya corrección pasaría por recuperar la figura de una artista radical y de enorme influencia. Sobre sus prácticas performáticas y actitud artística dedico este nuevo capítulo de Woman Art House. El hilo, publicado en Twitter el pasado domingo 2 de junio, 2019, se puede leer en este link.

BARONESA DADÁ

Elsa von Freytag-Loringhoven (1874-1927) nace en la ciudad alemana de Swinemünde, actualmente Polonia. A los 18 años huye del yugo paterno y se escapa a Berlín donde comienza a trabajar en un cabaret y frecuentar círculos bohemios. Vivió en Italia, Suiza y Francia hasta que en 1912 se instala en Greenwich Village, conocido barrio de Nueva York por concentrar la vanguardia cultural en los comienzos del siglo XX. Allí llama la atención por su extravagante comportamiento y estilo de vida no convencional. Se la conoce como la baronesa dadaísta Elsa von Freytag-Loringhoven.

Adquiere el título de baronesa al contraer matrimonio con el falso barón alemán Leopold von Freytag-Loringhoven, un dandy que acabará desapareciendo en Canadá. La baronesa vive en Nueva York una vida plenamente dadá, a medio camino entre la indigencia y el dandismo, frecuentando círculos artísticos e intelectuales. Con frecuencia trabaja como modelo de Duchamp y Man Ray con quienes tiene una relación personal y artística muy intensa. Mantiene una estrecha amistad con la fotógrafa Berenice Abbott, de quien realiza varios retratos dadaístas que en realidad son poemas visuales, (Dada Portrait Berenice Abbot, 1923-26, MoMA). También tiene amistad con la escritora Djuna Barnes o el poeta jamaicano Claude McKay. En este ambiente la baronesa dadá comienza a escribir y construir objetos con los que realiza primitivas performances callejeras, como la filmada por Man Ray y Marcel Duchamp. El material se perdió antes de ser revelado pero existe documentación que describe el modo provocativo y sexual en el que Elsa von Freytag-Loringhoven posa mientras se afeita el vello corporal. Es el editor Jane Heap quien publica por primera vez sus poemas en 1918 en The Little Review junto al serial de Ulysses de James Joyce.

La mayor parte de los manuscritos de la baronesa Dadá, hoy conservados en la Universidad de Maryland, pasaron a Djuna Barnes, su editora y amante. Quedaron inéditos hasta hasta la publicación de Body Sweats: The Uncensored Writings of Elsa von Freytag-Loringhoven (Irene Gammel, 2011). En sus poemas la baronesa muestra su lado más provocador, mostrándose tal y como jamás debería hacerlo una señorita. Se emplea en la liberación del lenguaje y reclama la sexualidad libre de las mujeres. Habla de profilácticos, juguetes sexuales y orgasmos femeninos.

Elsa von Freytag-Loringhoven es ante todo una pionera de la performance, el ready-made y el assemblage. Su actitud dadaísta es una apuesta por la total ruptura de las fronteras entre arte y vida. Este concepto pionero en la década de los 10 será definitorio para las vanguardias de la segunda mitad del siglo XX. Estas performances se traducen en paseos por la ciudad o apariciones en las fiestas bohemias de escritores, intelectuales y artistas, en las que interrumpe con vestuarios dadá creados a partir de objetos encontrados en la calle o en la basura, objetos reciclados e incluso robados que son vestidos por la baronesa para ironizar o tergiversar los códigos de vestimenta femeninos.

Uniendo piezas de hierro, madera o cartones creaba objetos ensamblados que hoy conocemos gracias a que otros los fotografiaban. Aunque son pocas las obras que con certeza se conservan de ella, en los últimos años se ha empezado a hablar de la baronesa Dadá como la autora de piezas hasta ahora atribuidas a otros dadaístas.

Pero la gran obra de Elsa von Freytag-Loringhoven fue ella misma. Vivió en extrema pobreza y frecuentemente detenida por hurtos o por vestir con ropas de hombre. Su estilo de vida poco convencional declara la guerra al estilo de vida burgués, causando escándalo por sus comportamientos sexuales y de género no normativos. Su personalidad queer hizo de ella una mujer adelantada a su tiempo.

En Nueva York llama la atención por su maquillaje brillante, su peinado rapado y teñido y sus extravagantes vestuarios creados con latas o luces y objetos de deshecho que colecciona en su casa. El comportamiento de la baronesa Dadá es una performance difícil de documentar aunque conocida por los testimonios y fotografías que nos han llegado. A partir de esta documentación debemos considerar a Elsa von Freytag-Loringhoven la inventora del ready-made. El objeto dadá, encontrado y extraído de la vida ordinaria para convertirlo en cualquier otra cosa, es una de las más radicales aportaciones al arte del siglo XX y Elsa von Freytag-Loringhoven la más radical e influyente artista de las vanguardias.

Uno de sus ready-made más conocidos es God (1917), un blasfemo objeto construido con tuberías retorcidas y oxidadas. Durante mucho tiempo fue atribuido a Morton Schamberg, quien lo había fotografiado. Aunque es Enduring Ornamet (1913) la pieza considerada precursora del ready-made duchampiano.

FONTAINE, 1917

Elsa von Freytag-Loringhoven mantiene un relación muy estrecha con Marcel Duchamp, a quien llama M’ars. De él realiza varias obras, una de ellas un retrato ready-made descubierto hace unos años en la colección del Whitney Museum. El urinario de Duchamp (1917), considerado por la Historia canónica del arte del siglo XX como la primera obra de arte conceptual surge en el contexto agitador y vanguardista que protagoniza la baronesa. Es en 1982 cuando salen a la luz la correspondencia que Duchamp mantiene con su hermana Suzanne Duchamp -también artista plástica-, donde reconoce que una de sus amigas, bajo el pseudónimo de R. Mutt, le envía desde Filadelfia un urinario de porcelana para ser exhibido en el Salón de la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York en 1917. Aunque una de sus amigas podría ser el alter ego de Duchamp, Rrose Selavy, lo cierto es que este era el nombre usado por la baronesa Dadá precisamente durante su estancia en Filadelfia en 1917. A partir de este documento y de las investigaciones publicadas por Irene Gammel en 2011 comienza a sospecharse que muy posiblemente Elsa von Freytag-Loringhoven es la autora del “urinario de Duchamp”, la más radical obra de arte que nos ha dejado el siglo XX. Duchamp nunca llegó a aclarar de dónde había sacado el urinario y sus versiones parecen ahora contradictorias a tenor de la documentación y las investigaciones sobre la baronesa. Incluso si Elsa von Freytag-Loringhoven no fuera realmente la autora de Fontain, sabemos que su actitud dadá ejerce una enorme influencia en el ambiente literario y plástico del dadaísmo, la performance, el arte conceptual y el mismo Marcel Duchamp.

Elsa von Freytag-Loringhoven regresa a Berlín en 1923. Desheredada por su padre y en la más absoluta pobreza se encuentra una ciudad que sufre los estragos de la Gran Guerra, por lo que decide trasladarse a París en 1926 dispuesta a triunfar. Sin embargo en el París de entreguerras no tampoco encuentra las oportunidades deseadas. Queda prácticamente un siglo para que su personalidad artística agitadora, punk, anarquista y queer pueda llegar a ser entendida. Encuentra la muerte en diciembre de 1927 asfixiada por un escape de gas. Supuestamente fue enterrada en la sección más pobre del cementerio Père-Lachaise.

La baronesa dadá Elsa von Freytag-Loringhoven murió sin encontrar reconocimiento a su transgresora manera de entender el arte y la vida. Reivindicar la autoría del urinario hubiera sido, bajo la lógica de la baronesa, una actitud demasiado burguesa. Pero sí resulta indignante que Duchamp llegara a vivir el resto de su vida consciente de que su fama y reconocimiento como padre del arte moderno estaba basado en una falsedad. El tiempo, que acaba desvelando la verdad, ha hecho sacar a la luz la historia de la baronesa Dadá, cuya figura ahora mismo es imprescindible para una lectura feminista de las vanguardias, del Dadá y del arte y la cultura del siglo XX.


El próximo domingo Isabel González presenta el trabajo de la artista Eulàlia Valldosera. Recordar seguirlo en su perfil de Twitter @Issart_GL y con la etiqueta #WomanArtHouse.

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