Woman Art House: Bridget Riley

by • 23 octubre, 2020 • Woman Art HouseComments (0)856

La protagonista de la última semana en Woman Art House es una de las principales representantes del op art y una de las artistas británicas vivas más destacadas. Bridget Riley (Londres, 1931), que estudió en el Golsmiths’ Collage y en el Royal Collage of Arts, aprendió las teorías del color y de la visión copiando a Seurat, y se interesó por representar el movimiento gracias a los artistas futuristas. El periodista Will Gompertz la define en su libro Piensa como un artista como la artista más segura de sí misma que ha conocido. 

Bridget Riley retratada por Ida Kar

La obra de Bridget Riley explora las posibilidades de los fenómenos ópticos que alteran y desorientan la visión y la percepción del espectador. Sin embargo, frente al carácter comercial que muchas veces se ha asociado con el op art, la artista británica reivindica que el origen de su práctica artística se encuentra en el postimpresionismo francés, y así lo demuestran sus primeros paisajes en colores vivos siguiendo sus postulados. El punto de inflexión llegó pronto (en 1961, con la obra Kiss), pero el trabajo de Riley nunca perdió del todo su vinculación con el paisaje y la naturaleza. Así parece quedar claro cuando cuenta cómo, subiendo la ladera de una montaña, en Francia, sintió que una luz intensa le hacía percibir que se desintegraba el paisaje. O cuando un viaje a Egipto, a finales de los setenta, le hizo adoptar una nueva paleta de colores.

Bridget Riley. Kiss – 1961

La metodología de trabajo empleada por Bridget Riley tiene un carácter marcadamente experimental. A pesar de ser abstracción geométrica, no se basa en estudios matemáticos, sino en el ensayo y el error. Riley se dedica casi en exclusiva a los estudios preparatorios y desde 1961 sus asistentes se encargan de ejecutar las obras finales. La artista, además, hace pruebas que le permitan seleccionar el tamaño exacto de cada obra, pues tanto sus dimensiones como la distancia a la que sitúe el observador determinarán su percepción. La presencia del espectador y su mirada serán fundamentales para Riley, que dice que solo “al verla, la pintura comienza a vivir”.

Bridget Riley – Untitled (Fragments) – 1965

Las primeras obras de Bridget Riley enmarcadas ya dentro del op art se centran en el contraste del blanco y el negro y desafían el sentido común mediante la no rigidez de las formas geométricas y la sensación de movimientos vibrantes. Durante este periodo destacan obras como Blaze (1965), Fall (1963), Current (1965) o Untitled (Fragments) (1965), una serie de grabados realizados sobre plexiglás que resultan de gran interés por su vinculación con algunas pinturas, no como estudios preparatorios, sino que en ocasiones el proceso era el inverso. Poco a poco, a lo largo de la década, la artista británica empezará a introducir grises y variaciones tonales que aparecen en trabajos como Hesitate (1964), Deny II (1967) o Untitled (Nineteen greys) (1968).

Bridget Riley – Hesitate – 1964

Los colores puros aparecen por primera vez en 1967 y los combina siguiendo los principios de armonía y contraste. Esto le permitió ampliar las posibilidades ópticas en sus trabajos e interesarse más por la luz, pero al mismo tiempo introdujo en ellos un cambio fundamental. En torno a esta fecha, Riley empezó a considerar que las formas pueden tener connotaciones simbólicas que distraen al espectador y se propuso encontrar estructuras neutras que le permitieran explorar los efectos de cada color con respecto a sus adyacentes. Siguiendo estas premisas, los trabajos Riley empiezan a configurarse mediante rayas verticales en trabajos como Late morning (1967). En esta pintura estaba especialmente interesada en los efectos que los tonos fríos y cálidos producen sobre un fondo blanco, de manera que una luz amarilla parece irradiar desde el centro del lienzo.

Bridget Riley – Coloured greys I – 1972

Es importante resaltar cuando se habla sobre el color en la obra de Bridget Riley, el uso de la denominada paleta egipcia, que introdujo a partir de la década de los ochenta en trabajos como Achæan o Ra, ambas fechaadas en 1981. Esta gama de colores fue configurada por la artista, como ya se ha indicado al inicio del artículo, tras un viaje a Egipto en 1979 y se basa en los tonos de las tumbas egipcias y en los colores de los paisajes locales. 

Bridget Riley -Achaean – 1981

Durante la década de los setenta, a estos trabajos basados en estructuras de rayas verticales se sumaron otros que se configuraban a partir de curvas y ondulaciones que al alejarse y acercarse sucesivamente creaban estructuras rítmicas que favorecían la sensación de movimiento. Sin embargo, fue a finales de la década de los ochenta cuando Riley consiguió dar un paso más en su interés por crear desde el arte la experiencia del espacio y el movimiento. A partir de esta fecha, empieza a trabajar en una serie de obras en las franjas verticales se cruzan con otras diagonales, creando tensiones que alterar el equilibrio de la estructura pero que son contrarrestadas mediante el color, el ritmo y la repetición. En esta serie de trabajos, Riley cambia la relación con el espectador. Si antes sus obras parecían avanzar, ahora los planos parecen avanzar y retroceder alternativamente creando la ilusión de profundidad. El ritmo y la repetición son para Riley las raíces del movimiento e indica que “lo que está en la tela es un trampolín que te hace ver más”. 

Bridget Riley -Fète – 1989

Bridget Riley fue una de las artistas seleccionadas en 1965 en la exposición The eye responsive del MoMA junto a Vasarey, Frank Stella o Ellsworh Kelly. Tres años más tarde fue la representante del pabellón británico en la Bienal de Venecia, donde fue premiada. También ha recibido otros premios de la Asociación británica de crítica de arte o la Orden del Imperio Británico. Bridget Riley continúa trabajando en la actualidad. En los últimos años se ha centrado en obras de mayor formato, como Evoë (2003) que se componen mediante segmentos curvos de color que se superponen y que aparentan ser fondo y forma al mismo tiempo. Además, en trabajos recientes parece haber recuperado su interés inicial por los contraste en el blanco y negro. Igualmente, ha desarrollado trabajos murales como el del Hospital St Mary de Londres (2014), el de la Chinati Foundation de Texas (2017), o Messengers, un mural inspirado en las nubes de Constable que puede verse de manera permanente en la National Gallery de Londres desde 2019.

Bridget Riley -Nataraja – 1993

El próximo domingo tenemos una nueva cita con Woman Art House, en esta ocasión conoceremos el trabajo de Zanele Muholi de la mano de Laura Pinillos. ¡No os lo perdáis!

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