Woman Art House: Kara Walker

by • 18 enero, 2019 • Woman Art HouseComments (1)1096

#WomanArtHouse abre las puertas de 2019 con la artista afroamericana Kara Walker, célebre por su revisión artística de los estereotipos de género e identidad a lo largo de la historia de los Estados Unidos.

“No quiero hacer lo que se espera de mí como artista negra” (Kara Walker, 2013)

KARA WALKER

Nacida en California en 1969, Walker se convirtió en una de las beneficiarias más jóvenes de la beca McArthur. Influenciada por Lorna Simpson y Adrian Piper, Walker está movida por la lucha feminista y los yugos del canon de belleza que imponen los hombres.

En sus instalaciones dibujo, títeres, cine y escultura se mezclan para exponer la lesión psicológica causada por el legado de la esclavitud en EEUU. Walker pone en juicio la historia oficial y reabre el debate sobre “razas”, géneros y violencia.

KARA WALKER

En sus instalaciones siluetas negras sobre paredes blancas envuelven al público,transmitiendo múltiples significados visuales y simbólicos. El silueteado, técnica en papel “femenina” en el S.XVIII-XIX, usado a gran escala por Walker, a modo del ciclorama bélico de 360º popular tras la Guerra Civil, insinúa y enfatiza la herida racial mediante narraciones llenas de sexualidad, violencia y subyugación. Retratan escenas de la vida de las/os esclavas/os en las plantaciones de EEUU, de manera grotesca y descarnada.

Sin descuidar la experiencia estética, sus grandes habitaciones plagadas de siluetas macabras, de apariencia naif a primera vista, denuncian cómo la literatura romántica y el cine de Hollywood han maquillado este brutal episodio de la historia de EEUU.

“La blancura es una construcción tan artificial como lo es la oscuridad ” denuncia Walker.

KARA WALKER
A la artista le interesa la comprensión crítica del pasado, mediante la revisión de estereotipos raciales y de género. Para ello empuja a quien pasa contemplar su obra a formar parte de la escena, a encarar la Historia y a comprometerse. Mediante proyectores de luz la sombra de los espectadores es insertada dentro de las desgarradoras escenas, obligándoles a tomar consciencia de su papel en la construcción de social y, también, de su responsabilidad.

Debutó en 1994 con la instalación “Gone: An Historical Romance of a Civil War as It Occurred between the Dusky Thighs of One Young Negress and Her Heart”. A simple vista se trata de una escena romántica que, al ser mirada detenidamente, muestra sexo y violencia gráficas, de amos contra personas negras.

Inspirada en “La cabaña del tío Tom”, las horripilantes viñetas de la instalación curva “The End of Uncle Tom and the Grand Allegorical Tableau of Eva in Heaven”(1995) representan la tortura sexual y sádica constante sufrida por mujeres y niñas esclavas.

KARA WALKER

“Sin título”(1996) revisa “heroicidades” y mitos de la historia abolicionista, como la de John Brown, según la que, de camino a la horca, paró a besar un niño negro. Walker muestra un Brown sumiso y débil que se aparta y evita mirarlocuando la madre le muestra al bebé. Toda una metáfora de la derrota.

“No more words can Adequately reflect the Remorse this Negress feels at having been Cast into such a lowly state by her former Masters and so it is with a Humble heart that she brings about their physical Ruin and earthly Demise”(1999) es un despliegue de impactante violencia que cuesta descifrar, en una escena en que cisnes que han sido decapitados llevan la cabeza de esclavos.

Walker comienza a diseñar instalaciones en que combina luz y proyección de video de 16 mm poniendo en movimiento sus siluetas. En “Rebelión Darkytown” (2001) la escala humana y el uso del color implican emocionalmente al público y lo comprometen en la Historia. Se trata de un guiño macabro a la libertad guiando al pueblo de Delacroix, que, simbólicamente, sólo se hace reconocible cuando los ojos del público se acostumbran a la poca luz de la habitación.

En “Endless Conundrum, una aventurera anónima afroamericana” (2001) Walker se interroga sobre la representación del cuerpo negro en artistas modernos, desde Matisse hasta Brancusi.

“Narrative of a Negress Burdened by Good Intentions” (2004) es un film de 16mm mudo, en blanco y negro. En apenas 9 minutos sintetiza la historia de la esclavitud mediante un juego de títeres y sombras, que lo hacen apenas más digerible.

En “…calling to me from the angry Surface of some grey and threatening sea. I was transported”(2007) las siluetas de Walker transitan sobre colores intensos, con música del sur. Denuncia que la imagen de cuerpos negros en dolor sigue siendo un espectáculo.

La ilustración “Urban Relocator! muestra una figura encapuchada, parecida al KKK, junto a un árbol de algodón desnudo. Por un lado remite a la plaga del algodón del que, junto con la violencia que soportaron muchos esclavos liberados, llevó a muchas familias negras Incluyendo la de la propia artista, a abandonar sus tierras en el sur por una vida mejor en los estados del norte.

KARA WALKER

En 2014 produjo “A Subtlety,or the Marvelous Sugar Baby an Homage to the unpaid and overworked Artisans who have refined our Sweet tastes from the cane fields to the Kitchens of the New World on the Occasion of the demolition of the Domino Sugar Refining Plant”. Esta escultura site-specific le fue encargada con motivo de la demolición de una de las grandes factorías de azúcar. Se compone de una mujer esclava monumental a modo de esfinge, cubierta completamente de azúcar blanca. Un grupo de niños esclavos realizados en melaza oscura iban derritiéndose a su alrededor durante el tiempo que duró la exposición, recordando este antiguo lujo culinario para las clases sociales pudientes, cosechado en las plantaciones de caña de azúcar del Caribe, a costa de esta mano de obra forzada.

Las exhibiciones de su trabajo a menudo provocan grandes controversias. Por ejemplo, el personal de algunos establecimientos se han negado a exponer sus obras (como ocurrió en una biblioteca en Newark, Nueva Jersey, donde el bibliotecario principal cubrió sus ilustraciones al comprobar la indignación que estaban provocando).

Cuando recibió la beca MacArthur, fue atacada por varios artistas afroamericanos veteranos, entre ellos Betye Saar y Howardena Pindell. Su padre, el artista Larry Walker, publicó una carta en su defensa, recordando que su generación de artistas negros había luchado justamente para que los artistas que venían detrás pudieran hacer el arte que desearan, con cualquier discurso. Cuando Kara Walker estudiaba, comenzó pintando temas mitológicos y de carácter romántico, encontrando siempre el apoyo y el beneplácito de sus profesores y compañeros. Sin embargo, en 1970 descubrió a Adrian Piper, artista conceptual y filósofa que realizó una serie de performances con una joven andrógina y racialmente indeterminada. “Fue la primera voz que resonó en mí, al hablar de raza con objetividad y severidad”, dijo Walker. “Hasta entonces, solo sabía el ‘arte negro’ en el sentido romántico, que sólo se trataba de representaciones positivas de la vida afroamericana”.

Incluso en medio de la controversia y la crítica, el arte de Walker se ha exhibido en importantes instituciones y sus obras se encuentran en las colecciones del MOMA de NY y de la Tate Gallery de Londres, entre otros. Podéis encontrar más información en su web, pinchando aquí. En el canal de su centro de arte, pincha aquí. O este interesante reportaje de Art21, pincha aquí.

Aquí terminamos nuestro modesto homenaje a la artista Kara Walker, un modelo de lucha y relectura de la Historia. ¡Feliz 2019 con mucho arte y feminismo!


El próximo domingo conoceremos a la artista Verónica Ruth Frías de la mano de Emma Trinidad @Em_Trinidad puedes seguir el hilo desde el perfil de la autora o siguiendo el hashtag #womanarthouse ¡Os esperamos!

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