El Castillo Negro de Paula Rubio Infante

by • 25 enero, 2019 • Exposiciones, Galerías de arte, SevillaComments (0)974

Espacio Olvera presenta el proyecto Castillo Negro de la artista Paula Rubio Infante (Carabanchel, 1977), una exposición que inaugura la nueva galería en la calle Mallén número 8 de Sevilla. Proyecto coproducido gracias al Programa de Ayudas a la Creación 2017 del Ayuntamiento de Madrid.

Castillo Negro de Paula Rubio Infante

“El padre de Paula Rubio Infante trabajó como funcionario de prisiones en el Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel desde el año 1973 hasta su cierre en el año 1985. Allí tuvo trato con Manuel Delgado Villegas y, conociendo su interés por el dibujo, le hizo llegar lápices de colores y un cuaderno que, más tarde, el Arropiero le regaló de vuelta. Este interesantísimo imaginario visual ha permanecido desde entonces en el domicilio familiar de la artista. Integrado por diecisiete dibujos, soporta algo más que el propio acontecimiento de la imagen: es un collage de recuerdos y experiencias discontinuas donde podemos contemplar el registro del pensamiento del Arropiero, a través del cual asoció ideas, formas e iconografías.

Unos dibujos, por tanto, que podrían enlazar fácilmente con aquella idea propia del Romanticismo que consideraba al enfermo mental como figura dotada de una capacidad creadora no limitada por la civilización; y, también, al arte que este practicaba como una vía de acceso a mundos desconocidos para el común de la población. Un discurso que, a finales del siglo XIX, fue absorbido por la psiquiatría y el psicoanálisis: el propio Freud intentó localizar síntomas de psicosis en la obra de maestros como Leonardo o Miguel Ángel. Y ya entrado el siglo XX, el historiador y psiquiatra Hans Prinzhorn llegó a evaluar más de cuatro mil obras de más de cuatrocientos pacientes, en su mayoría esquizofrénicos, ingresados en varias instituciones. Los resultados se plasmaron en La producción de imágenes de los enfermos mentales (1922), publicación que se convertiría años después en un referente para diversos artistas de vanguardia. En ella, Prinzhorn proponía un escueto sistema de posibles pulsiones dominantes que pudieran servir de explicación consecuente a la representación psicótica: pulsiones hacia la expresión, el juego, la elaboración ornamental, el orden pautado, la copia obsesiva y los sistemas simbólicos. La principal dificultad que atraviesa aquel estudio radica en la imposibilidad de enmarcar la psicología y el arte dentro de una misma metodología científica. Además, diversas variables adscritas a las creencias sociopolíticas de Prinzhorn muy probablemente «condicionaron buena parte de las conclusiones científicas».

Desligada de esta tarea de exégesis a la búsqueda del síntoma, y animada por el deseo personal de concretar un relato familiar, Paula Rubio Infante emprende en 2013 un ambicioso proyecto artístico cuyo punto de partida son los dibujos de Manuel Delgado Villegas. No será la suya una ocupación que se deslice hacia la reivindicación artística del interno, ni mucho menos que aspire a una categorización del Arropiero que olvide los crímenes que cometió. Como ha señalado Javier González Panizo, la artista se enfrenta al asesino «no para explicar unos hechos, no para rememorar unos acontecimientos, no para realizar el enésimo documental que nos explique y aclare las cosas: se enfrenta para hacer aparecer lo incomprensible, para hacer surgir no ya una justificación maniquea sino para hacer emerger una razón-otra, una locura que no basta con encerrar en manicomios para silenciarla». Desde este complejo lugar surgen diversos interrogantes sin soluciones cómodas, pero con multitud de posibilidades especulativas. La principal pasará por expandir las imágenes realizadas por Manuel Delgado Villegas hacia las tres dimensiones, lo que va a permitir a la artista introducirse en zonas fronterizas a las racionalidades uniformes. Todo ello confiere a su trabajo una dimensión que lo aparta del calco reproductivo para ampliar la dimensión no solo formal sino también conceptual de su investigación.

Los dibujos de Manuel Delgado Villegas son en su mayoría paisajes, elaborados con composiciones equilibradas, con gamas cromáticas rotundas y bien trabadas entre sí. Una respuesta creativa a un mundo insoportable y que Paula Rubio disecciona y transforma en dispositivos tridimensionales que hacen brotar la tensión, la intensificación y, sobre todo, la propagación de múltiples sentidos. De este modo, la artista desarrolla objetos capaces de convivir con más de una hipótesis y donde incluso lo no expresado sigue siendo parte del expresivo lenguaje del Arropiero. Sin duda, su modo de interpelar estos dibujos enlaza con aquella idea de Deleuze que proponía «deshacer el lenguaje como toma de poder, hacerlo tartamudear» para, de esta manera, lograr «expresarse en forma de preguntas, que más bien hacen enmudecer las respuestas».

Paula Rubio Infante propone una disección lenta de la creatividad plástica del Arropiero con el objetivo de abrir interrogantes que nos lleven a debatir acerca de qué es aquello que estamos viendo y qué discurso ideológico lo sustenta. La artista otorga fisicidad y, por tanto, un cierto estatuto de veracidad, a unas imágenes atravesadas por una mirada que suponemos permanentemente abyecta. De este modo, los artefactos resultantes están inevitablemente contaminados por las fracturas y las tensiones de un asesino que, durante su encierro, vuelca sobre el papel un relato indescifrable. Paula Rubio Infante no se pierde en la búsqueda de la clave que solucione el jeroglífico, sino que reedifica la realidad abordada para hacer emerger sus más recónditas capas. En este sentido, las piezas construidas por la artista «monumentalizan la disgregación que la propia razón trata impunemente de silenciar; se erigen como dispositivos fronterizos que, desde el “más acá”, envían una sonda, un mensaje en busca del destinatario perdido». Y es ahí, en complejo viaje de ida y vuelta capaz de empastar realidades contrarias, donde la artista ajusta cuentas acerca de la locura, la cordura y sus representaciones” Carlos Delgado Mayordomo.

Artista: Paula Rubio Infante
Fechas: Del 7 de enero al 16 de marzo de 2019
Lugar: Espacio Olvera, Sevilla

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